Entrevista a Armando Rugerio Hernández, extrabajador de los Ferrocarriles Nacionales de México (Primera parte)

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may – ago 2019
Entrevista a Armando Rugerio Hernández, extrabajador de los Ferrocarriles Nacionales de México (Primera parte)
Patricio Juárez Lucas
Entrevista efectuada por el Jefe de Departamento de Archivo Histórico-CEDIF-CNPPCF, el 11 de octubre de 2019.

PJ: ¿Cuál es su nombre?, ¿dónde y cuándo nació?

AR: Mi nombre es Armando Rugerio Hernández; nací el 28 de febrero de 1954, en Jalapa, Veracruz.

PJ: ¿Hasta qué edad estuvo en Jalapa?

AR: De Jalapa me vine muy pequeño para Puebla y viví con mis abuelos. Mi abuelo fue ferrocarrilero, fue fogonero de camino, de las máquinas de vapor y ya las recientes. Se jubiló en 1968, en 1967 o 1968, ya no recuerdo bien. Mi papá también fue ferrocarrilero, ya fue ayudante maquinista de camino en Jalapa, Veracruz.

PJ: ¿Su nombre de él?

AR: Armando Rugerio Castro, finado, tuvo un accidente fogonero con un metalero cuando iba a Pacho, Veracruz, con un maquinista que no recuerdo bien su nombre y también un oficial y él no falleció allí, el que falleció fue el maquinista, pero estuvo un tiempo internado y ya no regresó a ferrocarriles, como al año murió.

PJ: ¿A qué edad, más o menos llegó usted a Puebla?

AR: Llegué a Puebla, aproximadamente, como de tres o cuatro años de edad, muy chico, sí.

PJ: ¿A qué escuela fue?

AR: Nada más estudié hasta sexto de primaria en la escuela oficial República Española, que se encuentra en la 74 Poniente y 13 Norte.

PJ: ¿En esos años dónde vivía?

AR: En eso años vivía yo con mis abuelos, en la privada de la 76 Poniente 1306. Esos eran mis abuelos paternos, Lorenzo Hernández y mi abuelita se llamaba Elvira Armas de Hernández. No me sé su otro apellido, porque realmente absorbían el apellido del esposo.

PJ: ¿También era ferrocarrilero?

AR: Sí, era el fogonero de camino que se jubiló en el 67 o 68, ya no recuerdo bien. Él fue fogonero de máquinas de vapor y ya trabajó también en las máquinas diésel como ayudante de maquinista. En mi familia, tanto por parte de mi papá como de mi mamá, fueron ferrocarrileros, fueron fogoneros los dos. Yo ya fui el único que fue maquinista y toda mi familia, toda, por parte de mi papá fueron ferrocarrileros y por parte de mi mamá también, porque tengo un tío que era celador electricista, Alberto Hernández Armas, tengo un primo que también trabajó en ferrocarriles; dos primos, uno fue celador electricista y el otro fue de similares de tripulantes de locomotoras.

PJ: En esa escuela en la que usted estudió, ¿también era de hijos de trabajadores ferrocarrileros?

AR: No, realmente no, allí entraba cualquiera. No había como en la 6 Poniente, que era un hospital de ferrocarriles que después se convirtió en escuela y que lleva el nombre del Héroe de Nacozari. No, allí sí era parejo.

PJ: ¿A qué edad empezó a aprender de la cuestión de los ferrocarriles?

AR: Entré en 1972. Estuve cuatro años en la calle porque no había cupo. Llegaba a trabajar de emergente, hasta 1976 me dieron escalafón.

PJ: Y en ese tiempo, cuando estaba como emergente, ¿qué hacía?

AR: Empecé e estudiar en ferrocarriles. Entré como Similar B y después similar tripulante de locomotoras; después fui ayudante maquinista de patio, maquinista de patio, ayudante maquinista de camino, que fueron los dos cursos que tomé juntos, y luego estudié para maquinista.

PJ: ¿Cuáles eran las funciones del Similar B?

AR: Mis funciones eran ir a llamar a los tripulantes de locomotoras. Iba yo a llamar a los maquinistas y a los ayudantes maquinistas, similares a los maquinistas de patio de acuerdo con el servicio que se necesitaba. Trabajaba de extra, podía ser de segundo o tercer turno, pero como estaba muy saturado había mucho personal, entonces tuve que estudiar para hacerme similar de locomotoras y ya había más área de trabajo, pero no dejaba de ser que había mucho personal y fue entonces que empecé a estudiar, y realmente me hice joven. Tenía yo 28 años cuando me hice maquinista, yo entré de 22 años a ferrocarriles.

PJ: En este tiempo en que estuvo como similar o extra, ¿cuántos días trabajaba, más o menos?

AR: Mire, le voy a ser honesto, yo creo que el que tiene hambre de trabajo, pues perrea, yo entonces llegaba a trabajar más que los compañeros de planta. En ocasiones trabajaba trece, catorce, quince y hasta dieciocho o veinte turnos. Doblaba yo, desde luego. Realmente era lo mismo, porque ya salía yo como ayudante maquinista cuando había emergencia, cuando hacía falta de personal y fue en eso que me empezó a gustar esto y hasta la fecha, y empecé a estudiar.

PJ: ¿Adónde estudió para ser similar de locomotoras?

AR: En Puebla.

PJ: ¿Había una escuela especial para ellos?

AR: No. Estaba en ferrocarriles donde estaba el edificio, en la parte de hasta arriba.

PJ: ¿En cuál edificio?

AR: En el edificio administrativo, donde estaba el telégrafo y del otro lado estaba la superintendencia y la contaduría, y en el tercer piso estaba el Instituto de Capacitación.

PJ: ¿En la 80 Poniente?

AR: Yo aquí trabajé como similar B, era llamador. Había unas oficinas, aquí en el Mexicano, y ya posteriormente esa fue mi rutina, pero yo ambicionaba más y fue cuando me hice ayudante maquinista de patio, pero pues allí realmente no hacía uno nada; estaba uno pasándole las señales al maquinista. A mí lo que me interesaba era ya manejar, entonces me fui al camino como ayudante de maquinista de camino, y por aquí cumplí los mil días efectivos trabajados y me ascendí a maquinista, por eso ascendí muy joven.

PJ: En ese trabajo de similar de locomotoras, como llamador, más o menos de estas áreas que recorría, ¿dónde se encontraban los maquinistas?

AR: Había unos aquí en la 12 (Poniente); entre la 5 y la 7 Norte hay un edificio, todavía existe, ellos vivían en la parte de arriba. Allí vivían unos maquinistas de la división Oaxaca y en la 6 Poniente iba yo a verlos. En la 17 Norte, entre la 10 y la 12 (Poniente), allí había un señor que se llama Humberto García, él era maquinista, además tenía una granja y vendía leche para el hospital de ferrocarriles. En las principales calles, pero había más retirados, pero nosotros teníamos,  para llamar a la tripulación, nada más 2 kilómetros a la redonda, a partir del punto donde estaba la oficina de llamadores.

PJ: Y los que estaban más allá, ¿cómo lo hacían?, ¿ellos se reportaban?

AR: No. Los íbamos a llamar, nos daban para el taxi o nos íbamos en bicicleta, y nos daban en ese tiempo 20 pesos para el taxi. Cuando se pasa a la nueva estación lo más lejos era Maravillas.

PJ: ¿A poco había alguien que vivía hasta allá?

AR: Sí, los íbamos a llamar. Había un padrino que tenía, ya falleció, vivía en la México 68, luego en la Ciénega, cuando se fundó, pero ya en la Ciénega ya estaba dentro del rango de los 2 kilómetros que nos correspondían, pero Maravillas no, ni la México 68. Entonces, íbamos hasta allá. Había un compañero que vivía hasta la Libertad, pero allí sí, ya no nos daba tiempo, por lo que el demás personal se reportaba. Cuando era yo similar B, los iba uno a llamar con dos horas de anticipación. Teníamos un libro, que tenía el número del tren  y el número de las máquinas, si era el ayudante él tenía que ver con qué maquinista salía, si los dos tripulantes vivían por aquí a los dos los iba yo a ver, ya me firmaban a qué horas los iba yo a ver, y los tenía que ir a ver dos horas antes de que saliera el tren.

PJ: ¿Venían con usted?

AR: No, ellos ya se iban por su cuenta, porque se quedaban a esperar su lonche, se bañaban o lo que tenían que hacer. Muchos se bañaban desde antes, porque ya sabían al otro día, más o menos, a la hora que salían cuando un tren local, pero cuando era un tren de pasajeros, ya no había una hora fija, pero teníamos que ir a llamarlos de acuerdo con nuestro contrato en esa época, esos de los más alejados.

PJ: Y de entre ellos, ¿recuerda algún nombre?

AR: ¿De los alejados? El más alejado del que yo me acuerdo era un señor que se llamaba Andrés Castelán Sánchez, ya falleció, y otro, Jesús Torres Corona, otro Miguel Barrón Segura, que es el que vivía hasta la México 68 y en Maravillas Gabriel Flores, que era ayudante maquinista. En los fuertes, en el Cerro de Guadalupe, allí vivía su gemelo Alfredo y ya todos los demás vivían más o menos por la colonia 20 de Noviembre. Otros que vivieron lejos: Vicente Balderrama que vivía en la Loma, Jesús Juárez vivía en la Loma y su hermano Moisés Juárez, y por cierto su hijo es el músico César Juárez, el del sonido Fantasma.

PJ: Entre los que vivían por el centro, ¿trabajaron todavía aquí, en la estación?

AR: Sí, porque de aquí salía el tren, por ejemplo, el de Oaxaca salía de acá, y todos los que trabajaban en el tren de pasajeros venían a tomar aquí sus corridas. La 132, que salía de acá cuarto para las, pasa a la 3 de la tarde en la Estación Nueva, todos los trenes de pasajeros salían de acá, todos, y ya los de carga y mixtos salían de la Estación Nueva, y así se les llamaba, Puebla centro y Puebla carga respectivamente.

PJ: ¿Cuánto tiempo dura la capacitación para ascender a similar de locomotoras?

AR: Aproximadamente eran de dos a tres meses. No era pesado, para ayudante maquinista de camino y maquinista de patio, aproximadamente, porque había uno de maquinaria pesada de transportes, aproximadamente lo hacía uno en 90 días, 120 días y ya el de maquinista de camino ya nos pagaban. Entonces ya eran 180 días efectivos, para que nos dieran el curso.

PJ: ¿Tenía que trabajar entonces, antes para pagar el curso?

AR: No, mire. Cuando yo hice mi curso trabajaba y estudiaba, si había chance de trabajar en la noche, trabajaba yo en la noche. En la mañana no, porque tenía que ir a la escuela, entonces me llamaban a la escuela. ¿Te echas el de las 17 a 24 hrs.?, claro, sí me lo hecho. Nos daban la oportunidad de estudiar y de trabajar. Estábamos bien, para nosotros, ahora están mejor, con la nueva empresa, porque les pagan todos los cursos, y ascienden muy rápido.

PJ: En la escuela, ¿a quién recuerda que haya sido su maestro?

AR: Como maquinista de camino parece que todavía vive, espero en Dios que todavía viva, Roberto Guerrero Caulix, de Jalapa, Veracruz, y mi maestro de transportes era Ciro. Le decíamos maestro Ciro, pero ya no me acuerdo de sus apellidos; él vive en Maravillas, todavía vive, si quiere un día lo voy a visitar y le digo que venga. Era un maestro con toda la barba, mis respetos para él, que no podía yo decir de él, si fue mi maestro. Él me hizo maquinista, y el maestro “Cascaritas”, así le decíamos al maestro Roberto Guerrero Caulix; él era de Jalapa, aún vive allá, en Jalapa. También todavía vive, la última vez que yo fui, el año pasado, yo tenía ganas de irlo a ver, pero no doy con su casa. Ahora que vaya, yo como hago cosa de beisbol y voy a vender cosas de ferrocarriles con los compañeros de Jalapa, que son los del Ferrocarril de Kansas City, voy ir y preguntar por él y no regreso hasta no dar con él, pues tengo muchas ganas de saludarlo. Imagínese, me hizo, creo que en el 83 u 82, me hizo maquinista, yo estudié con él.

PJ: Ya en esta etapa como maquinista, ¿en que divisiones trabajó?

AR: Estuve trabajando en mi división, que es la Puebla, Puebla-Jalapa, era lo mismo. Allí hace años hubo unos trenes cañeros y cuando yo salí de la escuela corrí con tanta suerte que ya andaba yo en los trenes esos, en los cañeros, de Atencingo. Ya de allí nos ocupaban para ir a Apizaco, en el Mexicano. Como yo he ido a varias partes, entonces me llamaban para ir al Mexicano, me llamaban para ir a la Oaxaca, de Puebla-Oaxaca, y luego fui un tiempo prestado a Apizaco, al Mexicano, no recuerdo, como medio año tal vez.

PJ: En este tiempo en los cañeros, ¿en qué partes estuvo trabajando?

AR: En Puebla, porque cerraron Atencingo para remodelarlo. Entonces íbamos a traer la caña a Atencingo y todos esos otros lugares donde hay caña, la traíamos hacia acá, y de aquí ya se iba para Veracruz por el Mexicano, para los ingenios que hay por allá, y también para  Oaxaca, donde también hay un ingenio adelante de Tehuacán. Adelante de san Sebastián y de Altepexi hay un ingenio, entonces llevaba uno la caña hasta allá, porque aquíen  Atencingo funcionaba sólo una parte y no se daba abasto, porque estaban renovando la planta. Creo que dilataron como tres o cuatro zafras, eso es lo que dilatamos, ya posteriormente me redujeron, porque estábamos varios maquinistas, entonces yo me voy prestado al Mexicano. Allí estuve prestado, posteriormente corrieron a muchos trabajadores, compañeros míos, los agarraron por el azucarazo y muchos se fueron. Ya me jalaron de nuevo acá y después a México. Yo salía de México, en la división de México fui a Beristáin, fui a Pachuca, fui en un carguero 409, fui a Cuernavaca, fui en una ocasión en un tren de pasajeros a Guadalajara, pero no llegué hasta allá porque no llega, sólo llega a Irapuato y allí me relevaron.

PJ: En el de Beristáin, ¿en qué horario?

AR: Salía a las 7 y media de la mañana y regresaba uno 5 y media, parece, porque iba y regresaba. Allí fui de emergencia, yo era de la división Puebla. Faltaba personal y como ya sabían que yo era aventado, me decían “te vas a Beristaín” y yo me iba. Y allí iba yo, a veces iba yo en el Purépecha, pues a todo dar, pero en el punto de encuentro me relevan, ya me tuve que regresar con mi tren para Buenavista y ya no pude llegar hasta Uruapan, el término del recorrido.

PJ: Cuando se va prestado al Mexicano, ¿qué trenes manejaba?

AR: El primer tren que manejé… Cuando va uno prestado a otra división tiene que ir uno a hacer un recorrido para conocer el terreno. Entonces, yo renté un cuartito, me instalé, fui por mi horario y llega el llamador y me dice: “Te habla el oficial”, que se llamaba Fernando Cortés y me dice: “Traes una recomendación muy buena”, y me dice: “Saca el 505”. Ese tren era un tren de carga que iba a México, ya que me subo, ya que lo llevo, y al otro día que lo traigo para Apizaco, que le digo: “¿Y ahora en que tren me voy para el reconocimiento del camino?” y me dice: “Esto es más difícil, ya quédate” y me anotan en la pizarra luego, luego. No hice ningún viaje de reconocimiento, ya no, y yo de hecho llegué a salir por allí, anduve en muchos trenes y luego había un accidente y nos mandaban por Apizaco. Yo ya sabía más o menos cómo estaba el terreno.

PJ: En el Apizaco, ¿de dónde salían?

AR: De Apizaco, era la terminal Apizaco, el tren de carga iba a México, a Esperanza o a Orizaba. Normalmente era a Esperanza, porque de Esperanza, la segunda división tenía residencia en Orizaba, entonces venía a Esperanza, se regresaba a Orizaba y hasta Veracruz, y este que dice tenía su residencia en Apizaco y recorría de México a Apizaco y al otro día de Apizaco a Esperanza, o ese mismo día subía otra tripulación y ellos iban a Esperanza y se regresaban a Apizaco. Eran recorridos realmente cortos, el recorrido más largo eran los pasajeros, que salían de México a Esperanza, que eran el 52 y el 54, y el otro iba de México a Córdoba, ya allí se subía otro maquinista del FVCI [ferrocarril de Veracruz al Istmo], ya luego vinieron los trenes azules, había el Jarocho. El Jarocho sí, me lo aventé de México hasta Veracruz…

(Continuará).

Entrevista a Armando Rugerio Hernández, extrabajador de los Ferrocarriles Nacionales de México (Segunda parte)

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sept – dic 2019
Entrevista a Armando Rugerio Hernández, extrabajador de los Ferrocarriles Nacionales de México (Segunda parte)
Patricio Juárez Lucas
Jefe de departamento de Archivo histórico, CEDIF-CNPPCF. Entrevista realizada el 11 de octubre de 2019.

PJ: ¿En cuántas horas?

AR: Si no mal recuerdo salíamos a las 9:30 o 20:30, no recuerdo bien, pero en cualquiera de esos dos horarios y llegaba uno a México a las 7:30 de la mañana, pero estaba tranquilo realmente. Lo sentía tranquilo pues estaba joven, no era yo de planta. Salía yo de emergencia, sí, porque luego estaba en México. Como sabían que estuve prestado en Ferrocarril Mexicano, pues ya me hablaban. No venían los maquinistas a sacar el tren, no sé si les daba flojera o tenían que llegar a México y regresarse a Apizaco, o tenían que proteger el tren en México, y como estaba en México, entonces ya me decían, entonces te echas el nocturno. Ya me iba en los trenes nocturnos a México, luego había veces que llegaba de Puebla, en mi división y luego me decía el cabo “¿te avientas a Veracruz” ya le contestaba, “sí”, y ya me iba a Veracruz, porque realmente estaba joven.

PJ: En términos prácticos, ¿dónde residía?, ¿dónde vivía?

AR: En México, porque en ese tiempo que le digo me mandaron a México a hacer residencia allá, porque faltaba personal. Realmente, cuando ascendí de maquinista me bajaron, como quince días, porque volví al trabajo y me mandaron a México. Primero fui prestado a Apizaco, residía en Puebla y me mandaron a México. Realmente no mucho ya después ya tuve la fortuna de alcanzar Puebla, ya me regresé. Aquí tuve varios trenes de planta, tuve el 109. ¿Se acuerda del tren ese que chocó con una pipa que se incendió? Bueno, ese tren era mi planta, nada más que ese día salí de vacaciones. Por suerte o azares del destino le tocó a mi ayudante, mi conductor, y un maquinista que ya falleció, agarró una pipa allá en Aragón, hizo un hongote, explotó la pipa. Cuando estuve en Teziutlán, me eché mi último viaje en el Teziutlán. Andaba no de planta allí, sino andaba de extra; el de planta parece que había enfermado, ya no regresó, se jubiló, entonces yo me seguí como extra. Ya no lo boletinaron porque ya se sabía que lo iban a quitar. Allí trabajé como medio año tal vez, y fue cuando ya me eché mi último viaje. Ya no nos regresaron trabajando, porque la gente se puso en la vía, como sabían que lo iban a quitar, ya no nos dejaron salir, nos secuestraron, entre comillas, no sé si en ese tiempo había una política, pero nos mandaron a un hotel dentro de Teziutlán y allí pernoctamos, y al otro día nos regresamos en autobús a la estación para ver si podíamos regresar, pero ya no, y allá se quedó el tren, allá se quedó completito el tren, el Teziutlán.

PJ: ¿Invadieron la vía o cómo?

AR: Invadieron la vía, totalmente invadieron la vía, pusieron una bandera de México. No quería que lo quitaran porque realmente ese tren era un pambacito de vía angosta de tres carritos, y ese día también iba el de primera, un carro muy bonito. Iba atascado de gente, siempre tanto al sur como al norte, pero ya no era seguro el tren, se bamboleaba. También hay que reconocer eso, porque nada más de vida son 30 años de cada carro según. Ese carro era creo desde la Revolución, ya no hubo trenes de vapor, más tarde metieron el diésel de vía angosta, las que eran de Zacatecas. Fue el último tren de vía angosta. Trajeron para acá las máquinas, fue muy bonito ese tren. Me gustaba mucho, pagaban bien. En ese tren salía a las 9:10 de la mañana de Puebla y regresaba a las 22:15.

PJ: ¿A qué hora llegaba acá?

AR: A las 22:15 llegaba. Iba de Puebla a Teziutlán. A Teziutlán llegábamos parece que a las 14:50 y salíamos de allá a las 15: 30 y llegábamos acá a las 22:15.

PJ: ¿Como nueve horas?

AR: De camino sí, pero descansábamos una hora y media en Teziutlán en lo que comíamos allá, más o menos como una hora y media, o una hora y veinte y ese tren siempre andaba a tiempo. No había trenes que nos estorbaran, solamente había uno de carga, pero ese lo librábamos, a veces cuando llegábamos a Oriental ese tren ya había llegado. A veces en Zautla estaba metido en el escape y ya nosotros pasábamos. No había otros trenes, sólo había jefes de estación en Zaragoza y Teziutlán, las demás eran estaciones normales, pero no había telegrafistas, nada más en lugares estratégicos, allí ponían los telegrafistas.

PJ: ¿Entonces jefes de estación solamente en Zaragoza y Teziutlán?

AR: Y ese la hacía de telegrafista cuando nos daba las órdenes.

PJ: ¿Y el de Oriental?

AR: Era más grande, era terminal; del que iba para Puebla, el que iba para Jalapa, para México.

PJ: ¿Y de Oriental para Puebla?

AR: En el de vía ancha llegábamos acá. De hecho, la 720 todavía la manejé. Como ese tren se calentaba mucho, subía el tren y allá se quedaba, la máquina con el equipo, con los coches, porque de Oriental para allá era de vía angosta. Nos atravesábamos con nuestras cosas al trenecito y allí nos íbamos, con el tren todo bamboleante.

PJ: ¿Cómo le hacían para el trasbordo, por así decirlo?

AR: Nosotros nos quedábamos en la principal, así está la estación y aquí para allá del lado derecho y el trenecito estaba en el lado izquierdo de la estación. Allí estaba formado ya el tren, ya nada más bajábamos del tren, atravesábamos hacia el otro lado de la estación o por la estación y ya nos subíamos al trenecito junto con nuestras cosas.

PJ: ¿Y los pasajeros?

AR: También los que venían de Puebla se pasaban al otro, y ya seguir a Libres y todo eso, hasta llegara a Teziutlán.

PJ: Cuando cierran esa línea, ¿ustedes se quedaron allá, la tripulación se quedó allá? ¿Qué pasó con ustedes?

AR: Nos regresaron de hecho por carretera, ya llegamos a Puebla. Tuve mucho chance de jubilarme allí, porque ya habían quitado el tren, entonces de acuerdo con nuestro contrato colectivo podía jubilarme, pero resulta que el oficial me dijo “estás muy chico y cómo te vas a jubilar”. Y siguiendo los consejos y por dentro sabía que tenía que  seguir trabajando  y ya me fui a otro tren, el que venía de Oaxaca e iba a México. Lo tomaba en Puebla, a México y en la noche los regresaba a Puebla. Me iba a descansar al otro día y al siguiente ya de nuevo, salía cuatro y media de la mañana, y regresaba a las 22: 15. Así nos encontrábamos los dos, y ya después me quitan de ese tren y me voy a mi puesto definitivo que era el tren 109 y 110, que iba a México, el que agarró la pipa.

PJ: ¿En esos trenes se jubiló, o no?

AR: No, yo salí liquidado, me faltaron dos meses, perdón, un año dos meses, porque tengo derechos desde 1976, y eso fue en 1998, entonces teníamos que tener 25 años de servicio efectivos para jubilarnos, allí fue donde ya me decepcioné, me fui a Ferrosur. Estuve un tiempo en Ferrosur, pero como había cosas que ya no me parecieron, entonces bajé de nivel, me fui de proveedor de locomotoras, dilaté como año y medio todavía. En el 98 me fui a Ferrosur de maquinista, después había un compañero que estaba de proveedor y yo de maquinista y le dije: “si quieres permutamos”, y me dice: “sí, sí”; y él ya se fue como maquinista de camino y yo me quedé en su lugar como proveedor de locomotoras. Ganando menos, pero ya no tenía yo ninguna responsabilidad, porque si se está dando cuenta, ahora que me está entrevistando, en los últimos siete años estuve de maquinista de trenes de pasajeros, entonces ya me acostumbré a trenes de pasajeros. Cuando yo llegué allá no había trenes de pasajeros, pura carga, y luego no me gustaba ya salir en la noche, ya me daba sueño, entonces ya mejor me bajé, dije; ya no, ya hasta acá, pero podía seguir dentro de otros ferrocarriles, y en 2004 me liquida Ferrosur y me recontrata Alsthom, esa empresa le daba mantenimiento a las máquinas de Nacionales, de Ferrosur, y allí estaba, allí me quedé, pero al año y medio me corren. Ya desde el 2005 hasta la fecha ya no trabajo en ferrocarriles, pero trabajo en la casa, ahorita estoy pensionado por el Seguro.

PJ: Quiero que me aclare usted, ¿qué es eso del azucarazo?

AR: Fueron unos compañeros, que yo no sé si los agarraron, que se robaban el azúcar. A mí no me consta porque no estuve allá, pero se decía, entonces varios se jubilaron, a muchos los agarraron y los metieron presos, y muchos más se fueron, pero regresaron, estuvieron en la cárcel y regresaron a trabajar. Yo ya me fui a México. Entonces el escapero podía ser mi planta, el de Cuautla, a lo mejor aquí no porque había un maquinista que era de Cuautla, pero los directos si yo hubiera querido, un directo de planta lo agarro, porque ya por mis derechos ya los alcanzaba, pero quería regresarme a Puebla, y cuando tuve la oportunidad me regresé, y aquí estuve y ya no me movieron.

PJ: Usted menciona que salió de FNM en 1998 y que antes había estado en el cierre del ramal a Teziutlán, en 1993. ¿No demandó a la empresa, no demandó a Ferrocarriles?

AR: Fíjese que sí, pero me fue mal, cuando me corrieron de Alsthom, también, pero allí intervino mucho el sindicato, ya sabe. La verdad eso ya pasó, fue mi mismo primo que me puso el dedo para que me corrieran, y me corrieron y ya no regresé.

PJ: ¿Allí en Alsthom era para manejar las máquinas al interior del taller?

AR: Para llevarlas a combustible, al arenero y regresarlas al taller. Era un trabajo muy sencillo, allí ya me sentía bien.

PJ: De Ferrosur, ¿qué recuerda?, ¿qué es lo que más recuerda?

AR: De Ferrosur lo que más recuerdo son las friegas que me ponía. Fuimos los pioneros, luego salía de aquí de Puebla a Veracruz. Recuerdo que una vez hice 48 horas a Veracruz porque nos metieron por máquinas solas, nos metieron al escape, porque había ventana, la ventana era de que en la noche reparaban la vía. Entonces había trenes a ambos lados, ya en el día pasaban los trenes, esa era la ventana. Entonces había trenes de aquel lado y de este esperando, ya estaban por muchas horas esperando, esa fue una. Otra que bien recuerdo fue cuando ya nos quitaron al ayudante, nada más viajaba el puro maquinista, el conductor y dos garroteros. Entonces yo salí de México a Veracruz en un intermodal, ese intermodal era flete directo desde México hasta Veracruz, desde Veracruz hasta México, hice 18 horas y dejándome todas las vías libres, para que pasara el intermodal. Hice 18 horas, entonces dije esto no es para mí, yo parezco de la presión, entonces fue por eso que ya empecé a dejar de trabajar.

PJ: De esas 18 o 48 horas, ¿cuántas le tomaban como horas extras?

AR: Bueno, depende, porque nos pagaban por kilometraje, entonces mire, si era un tren de carga tenía que hacer uno su cuenta de 160 kilómetros, que es lo que uno tiene que cubrir por 8 horas. Si recorría uno 300 kilómetros le quitaba a uno 160 km y lo que sobraba le sumaba uno al total y eso era lo que pagaban, pero realmente en ese tiempo era muy poco lo que nos pagaban. Me acuerdo cuando Ferrosur, mis quincenas eran de 6 mil pesos, de 5 mil pesos y ahorita ganan 20 o 25 mil pesos a la quincena y ya no trabajan todo el tiempo como el que le estoy indicando, ahora trabajan 8 horas, 9 horas y se quedan adonde están. Va el taxi por ellos y entra otra tripulación, o sea, que están muy bien ahorita, pues imagínese si antes un tren de 60 piezas lo manejábamos seis. La tripulación éramos seis, tres garroteros, conductor, maquinista y el ayudante. Cuando eran noventa piezas, eran tres garroteros más, éramos nuev e la tripulación, y ahorita si son 90, son dos o tres tripulantes. Imagínese cuánto se está ahorrando al empresa, entonces yo dije: todo eso no tiene caso, o sea, está bien por el salario, pero también creo que mi integridad y todo eso, entonces por todo ya dije: y ya me fui a proveedor de locomotoras, y allí estuve.

PJ: ¿Y todo eso fue que llegó a todo esto de la maquila?

AR: Porque en 1995 tuve un accidente y me despidieron. Me despidió ferrocarriles, un año. Fueron 18 meses y en ese tiempo que metí demanda y se tardó mucho, yo dije de qué voy a vivir. No le voy a andar pidiendo a mis compañeros. Entonces me puse a hacer bolsas, chamarras, gorras, bueno las gorras las compro y las bordo, pero las gorras de ferrocarrilero me las maquilan y yo las bordo y ya las vendo. Y ahora ya se me quedó eso, o sea, que no me he salido, no me he bajado del tren, porque de una forma o de otra sigo dentro. Algunas veces me hablan mis compañeros, por ejemplo, voy a mandar unas gorras hasta el norte, a Tamaulipas, por allí, pero me piden cosas de Monterrey, ya me dijo: mándame unas gorras, pues órale, ahorita pienso fabricarlas y llevárselas, o mandarlas, ya con eso me sostengo. A mis compañeros, porque éramos cinco, en ese tiempo andábamos en un tren de pasajeros, y pues cuando podía prestarles, les prestaba y ya ganábamos la demanda, ya nos pagábamos. Me pagaron en ese año o año y medio me dieron sesenta millones de aquellos tiempos, me quitaron lo que le pagué al licenciado, el impuesto y ya solamente me quedaron 30 y tantos, 36, pero por lo que ya me dieron mis compañeros repuse mi dinero, yo no sé si la suerte, pues Dios no se equivoca, ha de haber dicho: pues síguele acá porque tú eres muy testarudo. No iba a ir a besarle los pies al secretario general para que me regresara mi trabajo, la verdad soy honesto. Prefiero morir de pie que vivir de rodillas, eso lo decían los viejos. Yo pensé que era mi amigo, porque lo ayudé mucho para cuando se hizo secretario general, y ahorita somos enemigos, bueno, por lo menos en lo que a mí respecta, no me gustaría ni verlo.

PJ: ¿El secretario nacional o el de acá?

AR: El de acá, el otro si usted supiera, a mí me mandó un papel adonde le dicen a uno de los de él allá de los cuatro fantásticos. Así les dicen a los ayudantes de Víctor Flores, que me atendiera y me reinstalaran porque gané la demanda, a resultas del juicio, mi licenciado se hizo tonto, le digo: “¿no vas a meter la otra demanda de reinstalación?” y ya me dice: “ya con esto ya tenemos audiencia dentro de ocho días ya hasta te van a pagar y no sé qué”, pues órale, y uno tonto, no me dejan trabajar, entonces él ordena que vean esto. Ya no volví a verlo. Desde luego que tengo un arma poderosa allí, porque allí tengo el papel por escrito, pero total el de allá arriba es el que pone todas las cosas en su lugar.

PJ: ¿El de acá cómo se llama?

AR: Se llama Cipriano Manuel Arrazola, se quedó eterno.

PJ: ¿De dónde salía el Autovía y a dónde iba?

AR: Había dos autovías, uno que salía de Apizaco y otro que salía de Puebla. Entonces, creo que hacía dos o tres viajes, ya no recuerdo bien. Salía de Puebla a Apizaco y de regreso a Puebla, cuando recién lo pusieron no querían el de Puebla porque salía a las 6 de mañana de Puebla y otro de Apizaco. Después lo boletinan como definitivo y nadie lo solicita, entonces se lo dan al último del escalafón, un muchacho joven, y ya va y me dice: “no seas mala gente, cuando no pueda yo chambear ¿me lo trabajas?”, “Sí, hombre”, y así le hacíamos. Venía de vez en cuando, echaba dos o tres viajes a la quincena y ya me echaba los demás y ya le decía el oficial de acá, pero no dejes de cobrar porque cuando sale uno a otra División uno cobra las percepciones de la división de origen. Porque me gustaba ese tren, porque era muy fuera de lo común al tren normal, pues me gustaba, hacía uno una hora de aquí a Apizaco, haciendo todas las paradas, me gustaba, andaba en un Roll Royce, que es el que allá en la esquina de la 10 poniente (y 11 norte), que es el anaranjado, porque el otro era un azul y era un Fiat, el que salía de Apizaco.

PJ: ¿Allí cuántos tripulantes eran, nada más el maquinista?

AR: Nada más el maquinista, yo no tenía ayudante, el que andaba conmigo era un eléctrico, por si llegaba a fallar de lo eléctrico, porque esos ya tenían muchos años y los echaron a andar a fuerza. Así también en el otro, un conductor y dos garroteros, el de atrás y el de adelante.

PJ: ¿Qué corrida era la más concurrida, si dice que en la de las 6 nadie quería viajar?

AR: No, como no, de ellos (los tripulantes) tendrían que salir a las 4 de la mañana o 4 y media para venir acá y luego el último viaje no recuerdo a qué hora llegaba y tener que regresarse a su casa (en Apizaco) por eso no querían, porque les iba a salir peor.

PJ: ¿Pero pasaje sí había?

AR: No tiene nada que el trenecito de acá (tren turístico) que tiene más tripulantes que pasajeros, que lleva dos o tres pasajeros. Imagínese toda la gente que se iba a trabajar, principalmente a Panzacola, allí era la primera parada, bajaba mucha gente y había mucha gente que salía de esas empresas, se iban rumbo a Teolocholco, rumbo a Santa Ana, rumbo a todo eso, hasta el domingo, que iban a La Trinidad, que estaba muy de moda. Iba mucha gente todos los días, ahora sí que ese tren lo hicieron para los trabajadores. Desgraciadamente era muy poquito el pasaje, porque si subía de aquí (Puebla) Apizaco le cobraban igual que de aquí a Panzacola, entonces lejos de haber ganancias hay pérdidas, y son pérdidas, y ojalá hubiera entrado todo el dinero, pero solamente entraba lo de las estaciones, porque lo de las intermedias, pues se le quedaba al auditor, bueno ya lo hecho, hecho está, ya nosotros mismos matamos la gallina de los huevos de oro, uno mismo se prestaba para esas transas.

PJ: Además de manejar la máquina, ¿conocía algunas partes de la máquina, eso también le enseñaron?

AR: Sí claro, nos enseñaron desde los motores hasta la operación. Le conozco a usted todo, pero una cosa es conocer y otra ya hacerla de mecánico. Nosotros, por ejemplo, fallaba una máquina en el camino, ya nosotros veíamos de dónde era, pues fue tal cosa, varias cosas, ya reportaba uno, falta de potencia, y muchas cosas, ya llegaba uno acá, a Puebla y ya estaba reportado. Reportaba uno y ya el mecánico o el eléctrico se iban directamente a la falla. Luego había corto circuito a tierra y ya no jalaba la máquina, muchas cosas, ¡Bueno ya un día si quiere vamos a ver el autovía 309 que está aquí en el Museo! Cuando gusten, allí hay un aparato que se llama, “el telma”. Yo le pregunté a un mecánico, porque luego me decían métele el telma, le metía yo el telma y lejos de frenar salía más fuerte, ya un día le pregunté al maestro (mecánico): “¿qué es el Telma?”, “¿Qué no sabes? Es el freno dinámico, es como si fuera un freno dinámico, en una bajada lo metes y ya te detiene el autovía”, pero que le digo “pero este está al revés”, “¿cómo? –me dice– si le meto el telma y se jala”. Por eso mejor ya no lo usaba yo, ya usaba nada más el freno, luego, luego, me di cuenta, desde que lo puse, este no retiene nada, al contrario, un día que lo bajo, ya sentí que ya se retuvo un poco. Entonces ya empecé a dominarla, a dominar el autovía.

Entrevista a Tiburcio Bautista, extrabajador de los Ferrocarriles Nacionales de México

revista digital

35

ene-abr 2019
Entrevista a Tiburcio Bautista, extrabajador de los Ferrocarriles Nacionales de México
Alfredo Nieves y Patricio Juárez

Resumen

Entrevista realizada por Patricio Juárez Lucas y Alfredo Nieves Medina, jefes de Departamento de Archivo histórico y Planoteca, el 4 de abril de 2016, a Tiburcio Bautista Díaz, extrabajador de los Ferrocarriles Nacionales de México.

Palabras claves: Maquinista ferrocarrilero, Ferrocarriles Nacionales de México, Transportación Ferroviaria Mexicana, Oriental, Puebla.

Buenas tardes, don Tiburcio Bautista.

PJL: Cuando trabajó en Kansas, 1 1. See reference Hide reference 1 Transportación Ferroviaria Mexicana inició operaciones el 26 de junio de 1997 como empresa privada. El título de concesión se otorgó originalmente a un grupo conformado por Transportación Maritima Mexicana (TMM), empresa naviera y multimodal, en conjunto con el ferrocarril estadounidense Kansas City Southern Lines (KCSR). Luego de una serie de litigios con su socio mexicano TMM, que se prolongó durante casi dos años, el 1 de abril de 2005 el socio KCSR adquirió la totalidad de las acciones de TFM, cambiando su razón social algunos meses después a Kansas City Southern de México, S.A. de C.V., que es como se denomina actualmente. ¿dónde estaban sus oficinas centrales?

Tiburcio: En Monterrey, siempre, siempre fueron ahí.

PJL: ¿Y cómo es que llegó ahí? Tan pronto como se jubiló de Ferrocarriles Nacionales de Nacionales, ¿entró luego, luego o tardaron?  

Tiburcio: Sí, a mí me jubilaron. Yo trabajaba en la gerencia de transportes desde el año de 1994, en 96, cuando ya se empezaba a ver lo que era la licitación de los ferrocarriles, que se empezó a rotar, a nosotros nos mandaron para Monterrey, a mí me mandaron a Monterrey, otros a Veracruz y otros a Guadalajara. Cuando la licitación termina y empieza el 23 de junio, a mí en ese momento ya me habían entrevistado quince días antes para continuar con la empresa de Transportación Marítima Ferroviaria como inspector de maquinistas del año 1997 al 99. En el 99 el señor Oscar del Cueto me da la oportunidad de hacerme jefe de trenes, así es, del 99 al 2002. En el 2002 me hacen superintendente en la terminal de Nuevo Laredo y luego de Nuevo Laredo me mandan aquí a Xalapa y luego a Querétaro hasta el 2006. Así es, pero a mí me entrevistaron cuando todavía era Ferrocarriles, me entrevistaron en Monterrey, me mandaron a traer para la entrevista, para ver si llenaba yo los perfiles para la contratación.

PJL: Entonces, ¿le tocó ver toda la transformación tecnológica que se dio en el ferrocarril?

Tiburcio: De Ferrocarriles a TFM sí. Sí, todo eso lo vimos y lo viví porque en realidad lo primero que hicieron fue empezar con el funcionamiento de la compra de locomotoras en el año de 1998, fueron las máquinas 45, las 45-AC4400, que esas las fuimos a traer nosotros. Andábamos supervisando el manejo y aparte a nosotros nos habían dado una pequeña, una pequeña orientación o capacitación y nosotros anduvimos abordo de esas máquinas con los maquinistas y las fuimos a traer a Nuevo Laredo esas locomotoras, así es.

PJL: Y en la cuestión de la conducción, ¿cuáles son las principales innovaciones tecnológicas que le metieron ellos al tren?

Tiburcio: Lo principal, al tren, fue cuando empezaron quitando el cabús, que pusieron el aparato de fin de tren, reducción de personal, obvio, las máquinas ya llegaron computarizadas, ya tenían unas pantallitas, como las que están ahí dentro, ya son computarizadas las pantallas, entonces ya traías adaptado lo que es la potencia distribuida, ahí como podías enlazar hasta tres (…) de locomotoras, el manual dice cinco, pero no te acepta más de… hasta cuatro te acepta, lo que no teníamos en ferrocarriles. El tipo de pedestal de control de la máquina fue muy diferente a los que teníamos aquí, en México, posteriormente hay máquinas ahora también con computadoras y con el mismo sistema de pedestal del maquinista, con palancas del regulador, freno dinámico inversor y la automática y la independiente, idénticas a las anteriores. Ahora todo computarizado, ahora por medio de sistema de botones, sí, así es, PDI que quiere decir Potencia Distribuida Integral, así es.

PJL: ¿Cuántas gentes dejaron fuera?

Tiburcio: Con esta organización, lo que corresponde aquí es de que cuando hicieron las máquinas nuevas … cuando en Ferrocarriles Nacionales de México de Veracruz salías de Veracruz, llegabas a Xalapa y ahí te relevaban, de Xalapa a Oriental y de Oriental a México, eran dos cambios de tripulaciones pero eran treinta personas las que se manejaban de Veracruz hasta México, y ahora únicamente se manejan nueve personas, o sea que dejaron afuera veintiún personas, te lo puedo enumerar. Salías de Veracruz con un maquinista, un ayudante, un conductor y cuatro garroteros, porque se manejaban más de cuarenta y cinco carros y era un garrotero maromero, el tamarindo, se acoplaban dos máquinas ayudadoras y que correspondían dos maquinistas y dos ayudantes maquinistas, y cuando subíamos cuádruples eran tres ayudadoras, o sea que éramos en el tren, éramos cuatro maquinistas, cuatro ayudantes, un conductor y cuatro garroteros y de aquí de Oriental llegábamos únicamente ya nada más con dos locomotoras, con los cuatro garroteros, el conductor y el maquinista y el ayudante, ¿por qué? porque a los otros ya los habíamos cortado las ayudadoras en las vigas, donde termina la pendiente gobernadora y de aquí de Oriental salías con un maquinista de tronco y su ayudante, maquinista de ayudadora, ayudante maquinista, conductor y cuatro garroteros, para continuar de aquí de Oriental a México, pero en Sams cortabas la ayudadora, y ya nada más continuaban de allá así en adelante.

PJL: Ah, ya ¿una sola máquina, o?

Tiburcio: Dos máquinas, así es.

PJL: Sí, entonces sí fue una reducción muy grande.

Tiburcio: Pues en realidad la potencia distribuida es una tecnología muy bonita, pero desgraciadamente afectó, siento que como a un 60% de trabajadores, incluso no nada más al personal trenista, de Veracruz ya empezaron a hacer convenios de cómo salían los trenes formados y desde Ferrocarriles hacías movimiento en Xalapa, le hacías movimiento aquí en Oriental y luego los trenes ya salían directos desde Veracruz, aquí en Oriental le cortabas tres, cuatro carros y/o ordenabas el movimiento de lo que tenías que dejar en Lechería y lo que entraba al  Valle de México y también igual empezó a hacer reducción del personal, de servicios, de patio. Mira, ahorita aquí Oriental está muerto, cuando era el punto X principal donde llegaban los trenes de Puebla, de México, de Veracruz, de Teziutlán y donde hacías todo el movimiento de loteo de flete. 

ANM: En su caso, yo creo que hay dos situaciones, una como ferrocarrilero y otra como habitante de Oriental, ¿cómo ve la situación del cambio de los nacionales a la nueva compañía particular?

Tiburcio: Bueno…

ANM: Primero como ferrocarrilero, ya nos dijo, nos externó una parte, sería ver si nos la puede complementar y luego otra como habitante de Oriental.

PJL: ¿Qué pasó con toda esa gente?

Tiburcio: Aquí en Ferrocarriles, anteriormente teníamos gente prestada de Uruapan, de Monterrey, de San Luis, de Tierra Blanca, de Tehuantepec, de Matías Romero. Había mucha gente prestada aquí, en esta División Xalapa, por lo mismo que yo les decía, cada tren se constaba de cuatro maquinistas, cuatro ayudantes y era un mundo de gente. Llegaba uno a la pizarra, en Xalapa, porque me tocó el inicio, en Xalapa, de cuántos quedó de setenta, de sesenta era la pizarra; uh, no salgo hoy, a las 12 horas, 14 horas, por todo el movimiento que había estábamos saliendo continuamente, aquí en Oriental también, era una pizarra  muy buena que dejaba muy buen dinero, la gente de acá pues era de las principales, de más arriba de los escalafones, así es, y muy poco nos dejaban a nosotros y pues nosotros, yo como maquinista yo soy del año 1981, y hay muchísima gente adelante, pero sí, Oriental, en el aspecto de movimiento de trenes bajó el 100%, porque ahora de los aproximadamente 350 trabajadores que había en el taller, ahorita aquí no queda nadie de trabajadores que había en la estación, que era el maquinista de patio, el ayudante, el jefe de patio, el mayordomo de patio, los tres garroteros, el jefe de estación, proveedores de locomotoras, llamadores de transporte, de locomotoras, toda esa gente pues ya no existe, absolutamente nadie. Vino la modernización, desde Ferrocarriles inició con el Skytell, llega TFM inmediatamente implementa los teléfonos celulares y así empezó la reducción de gente, de llamadores y de todo, hasta quedar ahora directamente en Monterrey ser la central y desde ahí manda la llamada, por medio de un mensaje y el trabajador tiene que reportar (…) con un mensaje o vía llamada y lo que corresponde al pueblo de Oriental. ¿Qué sucedió? El comercio se vino muy abajo, fueron aproximadamente, pues qué se yo, unos trescientos cincuenta que trabajaban en el taller, más los del patio, más la gente que llegaba de Xalapa, de México o de Puebla en los trenes. Estamos hablando de unos quinientos trabajadores al día que había o quinientas personas y de esas quinientas personas ponga que doscientas tenían a sus esposas acá.

ANM: Eran jefes de familia.

Tiburcio: Eran jefes de familia, tenían hijos y que el mercado, el comercio se fue para abajo también, carnicerías, de ropa, de zapatos, rentas; definitivamente Oriental se fue muy abajo, así es.

ANM: Aja, cuando se fue el tren.

Tiburcio: Sí, cuando se fue el tren, el tren se fue directamente aquí de Oriental, ya efectivo en abril del 2007, yo estuve de superintendente todavía y yo estuve peleando que el patio de Oriental no se quitara, que era importante, les hacía yo ver a mis jefes que era lo se hacía aquí en Oriental y que ibas a dejar de hacer y entonces mis jefes, pues me daban a lo mejor (…) me dieron la oportunidad de seguir dejando el servicio de patio aquí en Oriental. Yo salgo un 22 de diciembre del 2006 por enfermarme de los nervios y en abril de 2007 se llevan el patio a Xalapa, aquí se perdió (…) por la falta de movimientos, aquí había una minera que cargaba ahí sus tres o cuatro furgoncitos de arena, pero era movimiento, lo de aquí, la grava, eran veinte góndolas diarias que cargaban, el servicio de patio las retiraba, las agregaba a los trenes; no hay nada ahorita absolutamente aquí en Oriental, a lo mejor unos dos carros ahí en la vía del público, que descargan maíz de palomitas y eso es todo lo que hay en Oriental ya.

ANM: ¿Se acabó?

Tiburcio: Se acabó.

PJL: Y esos a los que dices que les daban servicios, tanto la minera y la grava, ¿qué pasó con ellos? ¿Cómo sacan ahora su…?

Tiburcio: Se fueron del tren, se fueron del tren directamente. Esa dolomita la manejaban de aquí de Oriental a Lázaro Cárdenas y ellos, venía la grava, la traían de las derrumbadas, hacia aquí a Oriental, aquí la bajaban y aquí la subían a las góndolas, la arena esa también la procesaban aquí en Oriental, la subían a los carros y se iba por lo regular a Tlalnepantla y a Morelia. También todos se subieron a carros y todo eso se perdió acá, por eso era lo que nosotros peleábamos mucho. Yo como superintendente peleaba mucho este tipo de servicio de patio aquí, en Oriental, era uno de los casos y otra proteger a mi gente de aquí de Oriental, que no se quitara, pero, pues…

PJL: ¿Y por qué se jubiló ahora de Kansas?

Tiburcio: De Kansas… en el año de… yo empecé a sentirme… a lo mejor sería mucha presión de parte de, porque ya estaba yo en Querétaro, es un patio muy grande. Escobedo es un patio muy conflictivo para recibir los trenes y todo el paso de trenes en Celaya, entonces yo administraba lo que era desde Escobedo, Querétaro, San Juan del Río, México, Oriental, Xalapa, Veracruz como superintendente, entonces mi presión fue a lo mejor un poco dura, porque yo me levantaba a las cuatro y cuarto de la mañana todos los días a desayunar, a preparar mi desayuno, darme un baño y a las 6 de la mañana ya estaba en la oficina, a hacer movimiento del… bueno mis conferencias, hacer movimiento del patio, para tener siempre bien actualizado el patio, luego de ahí me iba yo a Escobedo, me venía a San Juan del Río, eran 10 u 11 de la noche y yo apenas iba llegando a mi departamento ahí, en Querétaro y posteriormente a las 12 o 1 de la mañana ya me estaban hablando por teléfono, que Veracruz no quería recibir determinado flete, que Celaya no quería recibir, era un promedio de dos o tres horas que yo dormía diario. Había ocasiones en que yo me quedé dormido manejando, afortunadamente, gracias a Dios, pues nada más la salida de la carretera; entonces ahí mi sistema nervioso se elevó y hablé con mi jefe, el Director de Operaciones, el señor Manuel Zulaica, que me diera la oportunidad de irme y sí, afortunadamente no tengo nada que hablar de él, me liquidaron, no como renuncia, si no como ellos me hubieran liquidado.

ANM: Y formalmente, ¿cómo se llamaba su puesto? ¿Superintendente de…?

Tiburcio: Superintendente Regional.

ANM: En este caso, ¿cuáles eran las funciones del superintendente regional? Ya nos habló del ámbito geográfico, pero ¿cuáles eran sus tareas? Que dijera tengo que hacer esto y esto…

Tiburcio: Así es, o sea, que todo lo que teníamos que hacer, porque todo lo llevábamos a base de conferencias, qué es lo que recibía Veracruz, a qué hora nos lo recibía, entonces yo era el que programaba la salida de los trenes, tanto de Xalapa, para entregarse a tiempo a Veracruz, de dónde se tenía que tomar el flete para poder ingresarlo a Veracruz, cuando Veracruz nos daba más del flete correspondiente cómo teníamos que manejar ese flete, si lo dejábamos en Cardel, en Tamarindo, en algún escape; si no teníamos locomotoras y Veracruz nos daba teníamos que regresar, o sea, que era un administración que tenías que jugar al ajedrez, deja esto acá, retira esto acá, regrésate con esto, ver qué tanto de gente teníamos, a qué hora tenía yo que estar pendiente de que los intercambios se llevaran a cabo, de acuerdo a cómo lo habíamos programado en la conferencia, en Veracruz, en Celaya. Ver que el patio de Escobedo no estuviera congestionado el flete, me tocaba como superintendente también, ver cuando había un accidente y a mí me correspondían las maniobras, porque eran como el personal de mayor jerarquía es el que se hacía cargo de las maniobras de los accidentes, yo llegaba en ese momento y desde que iniciábamos hasta que terminábamos, ahí nada de que vamos a descansar ocho horas y mañana regresábamos, lo que interesaba era dar la vía principal libre para el tránsito de los trenes, porque eso nos afectaba mucho la llegada de los trenes a determinados lugares y aparte que no contábamos con la fuerza suficiente para poder retirar más flete.

ANM: Estamos hablando de TFM, ¿por qué años era esto?

Tiburcio: Esto es del año de 2006, aproximadamente, 2006 para atrás; yo me hice superintendente en el 2002 en Nuevo Laredo, luego de Nuevo Laredo me regresaron a Xalapa y de Xalapa me mandaron a Querétaro.

ANM: La ruta que tenía en ese tiempo TFM, ¿de dónde a dónde era?

Tiburcio: Bueno, de TFM, la terminal Valle de México era una terminal que trabajaba para todos los ferrocarriles, entonces es de Huehuetoca hasta Nuevo Laredo, lo que es Nuevo Laredo, Matamoros, por Monterey (obvio), San Luis Potosí este… por acá por… San Juan del Río, Ahorcado y luego entrar también a Querétaro para llegar a Escobedo, o para ir a Lázaro Cárdenas, también le correspondía y lo que corresponde también de Teotihuacán a Veracruz vía Xalapa era lo que le correspondía a TFM y de San Luis a, este… a Tampico también.

ANM: Ajá, este recorrido geográfico nos ayuda mucho para que, pues, veamos que usted tenía la parte más conflictiva, ¿no?

Tiburcio: Pues sí, era muy conflictiva…

ANM: En el centro del país, pues era muy pesado, además eran distancias más cortas que las del norte.

Tiburcio: Sí, porque ahí corrías de México a San Luis Potosí, de San Luis Potosí a Saltillo y de Saltillo hasta Nuevo Laredo, y luego cuando llegabas a San Luis Potosí ibas directamente hasta… se llama este lugar… Cárdenas, hasta Cárdenas y luego te hacían el relevo y ya te ibas hasta Tampico y del lado también de Saltillo llegabas a Monterrey, y de Monterrey ya llegabas y te ibas directamente hasta Matamoros, sí.

ANM: En este caso, ¿cuántos superintendentes de su mismo nivel había en TFM en esa época?

Tiburcio: En esa época había superintendente de terminal en Nuevo Laredo, en Matamoros, en Monterrey, en San Luis Potosí, en Saltillo; el de San Luis Potosí controlaba todo hasta Tampico; y yo, que estaba en Querétaro, que controlaba lo de San Juan del Río, Escobedo, también México. Nos tocaba porque teníamos que coordinarnos con la terminal del Valle de México, los trenes que entregábamos y que nos iban a entregar también a nosotros; y Xalapa y Veracruz también me correspondían, así es.

PJL: Pero de su nivel serían dos nada más… de superintendente de división, por así decirlo ¿no?

Tiburcio: Había dos y el superintendente general que estaba en Monterrey, así es.

ANM: En este caso (estamos con el señor Tiburcio Bautista, nos está platicando de sus funciones como superintendente), por ejemplo, como superintendente regional usted estaba en TFM, que después fue Kansas City. Conoció también los puestos y funciones que había en Ferrocarriles Nacionales de México, ¿cuál era el equivalente o los equivalentes que había en Ferrocarriles, que hacía o hacían lo mismo que usted hacía en TFM?

Tiburcio: Pues el mismo superintendente, también con el mismo nombre, superintendente de Transportes, porque había superintendente de Fuerza Motriz y había un ingeniero general de Vía, que controlaba vía, puentes y edificios; el de Fuerza Motriz directamente lo que es talleres, y el de transportes igual, controlaba todo lo que es transportes, directamente.

ANM: Y en ese ámbito, por ejemplo, que usted diga, no, pues estoy igual que el superintendente de transportes, ¿o tenía más chamba?

Tiburcio: No, no, no, aquí en el trabajo de TFM se nos agregó más trabajo, porque yo al menos tenía en Escobedo, teníamos a un supervisor por turno, en Querétaro otro, en el Valle de México nada más había uno, de las 7 de la mañana a las 2 de la tarde y aquí en Veracruz teníamos otras gentes que eran, pero no eran correspondientes a transportes, ellos coordinaban, eran como comerciales, nada más y aquí en Oriental contaba yo también con jefes de trenes, que así se llamaban anteriormente, jefes de trenes; pero con todos ellos hacíamos la conferencia y nos poníamos de acuerdo cómo teníamos que hacer las cosas para poder llegar a tiempo a los intercambios y con Ferrocarriles el superintendente, mis respetos para él, pero tenía ayudantes superintendentes en todos lados, ayudantes superintendentes SL, ayudantes superintendentes ST, tenía secretarias, tenía mensajeros, tenía archiveros, tenía todo. Lo que yo en ese tiempo, como superintendente, en una investigación, tenía que entregarle al de recursos humanos todo lo correspondiente, lo que había sucedido y las recomendaciones de trabajador, sacaba yo el pulse de la locomotora de algún accidente y tenía que estudiarlo y ya entregarle directamente, todo analizado, al de recursos humanos, sí.

ANM: En este caso, por ejemplo, usted que vio este cambio, ¿cómo quedó el gremio después de la privatización? Después del concesionamiento, para que no se oiga feo. 

Tiburcio: Bueno, económicamente quedamos muy bien, porque yo recuerdo cuando estaba yo de oficial, de inspector de maquinistas en ferrocarriles, yo recuerdo que ganaba en una quincena mil 200 pesos y en la otra mil 600 con 400 pesos de vales que nos agregaban. Era un promedio de 3 mil pesos ahora y cuando me contrataron en TFM, a mí me contratan ahí en Monterrey, me mandan el contrato con 9 mil 600 pesos, bien que recuerdo, luego, luego, de 3 mil a 9 mil 600 pesos, demasiado dinero, un 200 y tantos por ciento más de lo que ganaba en Ferrocarriles y el trenista quedó muy bien, porque ya no hubo jornadas que a veces hacíamos de 40 de 50, ahí únicamente sus 16 horas de servicio y ni un minuto más, donde fuera, les mandaban su relevo a cada tripulación, así es.

ANM: ¿Y con respecto al gremio? Por ejemplo, aquí hace un rato nos estaba platicando, y esperamos que nos platique más al ratito, de las cosas que estaban haciendo con los jubilados, aquí en Oriental las tradiciones, las fiestas que se hacían con Nacionales de México, ¿qué paso con ello ahora, con los nuevos ferrocarriles?

Tiburcio: Pues ahora, me duele decirlo, me duele, pero es la realidad, anteriormente los ferrocarrileros sentíamos mucho amor a la camiseta, desgraciadamente ahorita, con estas nuevas empresas, están metiendo mucha gente que ni siquiera traen algo, de los calcetines siquiera, de lo que era Ferrocarriles. Ellos vienen aquí a trabajar por ganar dinero, no por el amor a su trabajo, porque anteriormente nosotros desempeñábamos el trabajo con un orgullo tremendo y con una playera como un jugador, nos daba gusto portar esa playera de ferrocarrilero, porque hacíamos las cosas lo mejor que se pueda, porque anteriormente teníamos miedo, o no miedo, respeto, a un trabajador de alta jerarquía que fuera un oficial, que fueran del sindicato. Ahora, los muchachos de ahora no tienen ese respeto hacia los oficiales, los toman de a locos, les dicen groserías, a hoy algo que les hagan, un reporte, pues el sindicato no cree y en vez de creerles a ellos le quieren afectar al trabajador de confianza, porque no tenemos respaldo absoluto de nadie, de nadie, si el sindicato pide la cabeza de uno de confianza, ni modo, nos vamos, se van y ahorita como le digo, nosotros aquí en Oriental hemos retomado con los ferrocarriles, con los ferrocarrileros jubilados que ya no fueron contratados por TFM en el año de 1997, hemos estado, como le digo, retomamos lo de hacer un grupo de amigos ferrocarrileros que estamos participando en muchos eventos, pero para eso tuvimos que ver la vestimenta de los ferrocarrileros de antaño, para que nosotros vistiéramos en las mismas condiciones. Aquí hay unos compañeros, aquí hay un compañero que mandó a hacer una maquinita, la 143, y que nos la proporciona para los desfiles, para que salga más emotivo ese desfile. Ahorita también la escuela Héroe de (…) , Don Antonio Lutrillo y otras personas elaboraron la máquina 501 y es la que también sacamos a relucir en los desfiles, para que se den cuenta del tipo de locomotoras que anteriormente se usaban como vapores y cómo era la vestimenta del mismo trabajador. Ahí, ahí hay otras (…).

PJL: ¿Y qué tan fiel es la reproducción que hicieron de esta máquina, digamos, a lo que eran las reales?

Tiburcio: Pues no es muy real, porque en realidad le faltan muchísimas cosas, ¿verdad? Pero en sí simula ser una máquina de esas antiguas, porque es lo que tratamos nosotros, de que simule algo con flechas, cómo era una máquina de vapor anteriormente, ustedes saben que adentro en la cabina había desde manómetros, había válvulas de seguridad, vapores y todo, pero aquí se trató… las personas que hicieron esas locomotoras, lo hicieron lo más real que pudo ser, que les faltan muchas cosas, pero como les digo, todo esto y tratamos nosotros de ver, iniciamos aquí. Inició este señor Álvaro Navarrete, con otras cinco o seis personas, a levantar este tipo de Club de Amigos Ferrocarrileros, ahorita ya somos gracias a Dios, 35 personas, y a veces un poquito más. A veces se hace más porque nuestros familiares nos acompañan, pero ellas no desfilan, ellas no desfilan. Ahora fuimos invitados el 5 de noviembre a la población de Nopalucan de la Granja, Puebla, en un aniversario más del primer mensaje que se envió a la Ciudad de México. Estuvimos el 20 de noviembre en Amozoc, también en el desfile de la Revolución; luego nuestro evento también del 7 de noviembre, también que cada día lo hacemos más emotivo, haciendo el festejo a nuestro compañero Jesús García Corona el héroe de (…); estuvimos el 20 de febrero aquí, en la feria de San José Chiapa, tenemos ahorita invitación para Lara Grajales, para Huamantla, y tenemos varias invitaciones, porque en realidad han visto la organización que va levantando cada día más.

PJL: ¿Y cómo van los planes o las gestiones para recuperar esta locomotora que nos dice?

Tiburcio: La máquina 90. Esa máquina 90 está en Xalapa, en el Museo de Antropología e Historia, entonces ahí hicieron las oficinas generales del DIF estatal y todo lo que había de máquinas de vapor, máquinas, la máquina diésel; había tres máquinas de vapor, una máquina diésel, había un tanque de guerra, había un helicóptero, había avión, todo eso se lo llevaron y lo arrumbaron. Entonces, posteriormente, hubo una persona ahí de Veracruz que decía que querían hacer un museo acuático o algo así, que querían ingresar la máquina al mar para que ahí estuviera, entonces pues nosotros sabemos perfectamente qué es el agua, es pura sal, esa máquina yo creo que en menos de un año se va a desintegrar, tratamos nosotros de, investigamos con ayuda de gente de Xalapa dónde estaba esa locomotora y qué pensaban; y luego al estar viendo que nosotros estábamos investigando para ver si nos la proporcionaban, se la llevaron a Veracruz y ahí las tienen arrumbadas en una… la tienen arrumbada en una bodega, porque las máquinas de vapor las vendieron a un chatarrero de Orizaba, dos chatarreros y uno se quedó con ella y la tiene ya, la puso frente a su casa para exhibirla, así es.

ANM: ¿Qué significa la locomotora para los ferrocarrileros?

Tiburcio: Locomotora para los ferrocarrileros, pues es la… la… ahí si me agarró… pues en sí lo que pregunta en las definiciones de ésa no se menciona.

ANM: No, no, pero ustedes aquí han hecho labores de restauración con una locomotora, que tuvieron que conseguir los recursos y le metieron mano de obra de ustedes, ¿por qué lo hicieron?

Tiburcio: Pues porque, ahorita lo que nos dice, Oriental es un pueblo netamente ferrocarrilero y la gente del mismo Amigos del Ferrocarril, se dieron a la tarea. Fíjese, esta máquina, la máquina 30-40 llegó en el año de… del 98 … a inicios del año del 98, esa máquina iba para el Museo de Antropología e Historia de Xalapa, pero la trajo Ferrosur con dos máquinas, una al frente y otra atrás y nos la arrumbó ahí en las vías del público, a mí me tocó estar acá ya como oficial con TFM, posteriormente para bajarla a Xalapa se requería de, pues como ya ahora no es Ferrocarriles Nacionales de México, era empresa particular, cobraban demasiado dinero, cosa que no aceptaron pagar para bajar esa máquina, con don Raúl Mendoza Carabeo, un superintendente que llegó en esa época aquí, procedente de Chihuahua, nos dimos a la tarea con gente de jubilados, como podíamos apoyarnos en ellos y ver cómo podíamos bajar esa máquina, cuando nos lo ordenaran. Entonces, esa gente de ferrocarriles llegó y nos dijo que podíamos bloquear un eje, ese bloquearlo quería decir que lo levantáramos, porque esta máquina son de varios ejes consecutivos, son de cuatro, cuatro ejes consecutivos y podían abrir la vía, entonces ya ellos nos mostraron como gatear y como calzarla. Posteriormente, no hubo ya eso de que se llevara la locomotora, no aceptaba, y ya estaba ahí arrumbada. Yo, en ese tiempo, el señor Miguel Ángel Bravo Lutrillo maquinista de camino, era regidor de aquí del pueblo de Oriental, con el señor Arturo Moreno que era el presidente de Oriental, hijo de ferrocarrilero. Y yo le expuse al señor Bravo que hablara con Arturo Moreno, para que esa máquina la solicitaran al estado de Veracruz, que esa máquina ya no se iba a bajar, entonces el hizo los trámites correspondientes y al final de cuentas le donaron esa locomotora. Después hicieron los trámites con TFM para que esa máquina se metiera en la “Y”, para eso TFM autorizó al Departamento de Vía cambiar los durmientes que fueran necesarios para poder llevar esa máquina al lugar a donde está. Una vez que está ya establecida ahí, la gente de ferrocarrileros empezaron a ver cómo le podían hacer para repararla y vieron ellos a estos de pinturas Comex y dijo que les iba a apoyar con toda la pintura correspondiente, pero que la gente empezara haciendo las reparaciones, querían que mientras ellos vieran que estaban haciendo las reparaciones, iban  a donar la pintura; hubo mucha gente, aquí hubo un señor que se llama Fidel Munguía, también él donó con su gente toda la lámina, la fueron, la remacharon, soldaron, muchísima gente de aquí de Oriental participó en la reparación y la pintura de la locomotora. En la restauración, cuando se restauró esta locomotora, vino gente, por ejemplo, también el líder sindical Víctor Flores y quería que se fuera a restaurar la máquina de Xalapa y de Veracruz, mandaron a la gente de acá, pero esas máquinas ya están completamente malas, ya es muy difícil su restauración, se requiere muchísimo dinero y de maquinaria para volverlas a hacer.

ANM: Y esa locomotora que se quedaron como símbolo de Oriental, la 30-40, ¿de dónde a dónde corría?

Tiburcio: Esas máquinas a lo mejor, en una o dos ocasiones, llegaron aquí a Oriental, porque las máquinas corrían esas de México a Nuevo Laredo, San Luis Potosí, donde no hay tanta curvatura, por las mismas máquinas que aquí tenemos rumbo a la… a Veracruz de hasta 13 grados de curvatura, no podían llegar ahí, aquí si a lo mejor, le digo, llegaron unas, pero casi por lo regular eran las máquinas 27 las que andaban aquí corriendo en Oriental, así es.

ANM: Ahorita estamos en el año 2016, ¿hay ferrocarrileros en activo aquí, en Oriental?

Tiburcio: ¿Activos?

ANM: Que ustedes sepan, esos son ferrocarrileros.

PJL: O que fueron. 

Tiburcio: A lo mejor hay algunos, que todavía ahí andan de maquinistas, otros de conductor, que son gente que todavía siente ese amor por la playera y les gusta trabajar. Desgraciadamente, hay mucha gente que ya no les permite hacer lo que anteriormente estaban acostumbrados a hacer en Ferrocarriles, les restringe ese deber de hacer las cosas, de querer hacer las cosas mejor.

ANM: Esto va con la pregunta, ¿había un reconocimiento social para los ferrocarrileros?

Tiburcio: Anteriormente, sí.

ANM: Hablemos… nos está hablando de que usted empezó a trabajar en Ferrocarriles Nacionales de México a principios de los ochenta…

Tiburcio: No, en el año de… el 26 de junio de 1972.

ANM: Ah, 72, en ésa época, ¿cómo veían a los ferrocarrileros aquí, en Oriental?

Tiburcio: No, pues es que en realidad el maquinista era… saliendo… mire… aquí en Oriental, anteriormente al ferrocarril no le tenían mucho respeto, porque sabían que eran de los que ganaban, que incluso había gente que decía “ahora los ferrocarrileros comen con manteca” el día de quincena, porque aquí llegaba el pagador los días 5… no, creo los días 7 y los días 22, llegaba el carro pagador. Entonces mucha gente así le manejaba a los ferrocarrileros, pero en sí el ferrocarrilero, principalmente el personal trenista, tenía mucha distinción. Cuando yo llegué, inicié aquí en ferrocarriles barriendo fosas, limpiando máquinas, lo que fuera que me mandaran a hacer. Entonces yo siempre vi con mucho respeto al personal trenista, por la distinción que tenía un bonito pantalón, una bonita chamarra, una bonita maleta, su presentación. Yo me hice a la idea desde esa época, cuando habían pasado a lo mejor tres, cuatro, seis meses, de decir “algún día tendré esa oportunidad de ser maquinista” y desempeñé bien mi trabajo, lo mejor que se puede y se vio logrado, porque en el año de 13 de agosto de 1976 ingresé al área de Transportes, dejé Fuerza Motriz.

PJL: ¿Y qué tan difícil fue ese cambio, de Fuerza Motriz a Transportes?

Tiburcio: Pues era… anteriormente no había tantos ascensos, eran boletines que a veces había que tener una cantidad de maquinistas y otra cantidad de ayudantes maquinistas. Cuando se jubilaba algún maquinista, o el trabajo lo ameritaba, subía personal de ayudantes maquinistas a maquinistas y para eso boletinaban puestos a similares de locomotoras o a ayudantes maquinistas de patio, hacia ayudantes maquinistas de camino y luego posteriormente a nosotros nos daban como vacantes a los puestos de Fuerza Motriz que éramos los primeros que teníamos que… como le diré, éramos los primeros en que nos tomaran en cuenta para poder llegar al ascenso de trenistas; posteriormente venían también los hijos de trabajadores, personal de Vía, personal de Puentes y Edificios, pero nosotros éramos los que teníamos prioridad para ascender.

PJL: O sea que tenían vínculos, por así decir, de Fuerza Motriz…

Tiburcio: A Transportes, así es.

PJL: Ah, ok.

ANM: La entrada a los Nacionales de México, ¿cómo fue? ¿por quién fue? ¿cómo estuvo entrar ahí a los Nacionales de México a trabajar?

Tiburcio: Bueno, aquí yo recuerdo y todavía existe, mi papá era ferrocarrilero, él era cobrero, sueldo especial compensado en el Taller, en Fuerza Motriz, yo veo ahí que tengo cuando él fue a solicitar al sindicato para que se tomara en cuenta su solicitud para que yo ingresara en ferrocarriles. Entonces, en el año que yo había mencionado, en el 72, el día 26 de junio, me… pues… en realidad en aquellos tiempos decían los papás, si no estudias, si no sacas buenas calificaciones, te voy a meter al ferrocarril, era una amenaza la que teníamos, verdad. Entonces a mí, yo todavía no salía de la secundaria cuando ya trabajaba de noche de 0 a 7, trabajaba en Fuerza Motriz y en el día me iba yo a las 8 de la mañana, me iba a la secundaria, a terminar los últimos, ya los últimos para salir del tercer año, y así fue, pero fue con recomendación de mi papá al sindicato y el sindicato recomendaba a la gente directamente a determinadas áreas que estaban requiriendo personal.

ANM: Y ¿qué otros familiares que estuvieran en ferrocarriles?

Tiburcio: Tengo un hermano, al que sigue de mí, está un hermano, todavía en Orizaba, tiene un puesto de confianza también que está activo, él tiene 55 años, así es; y otro hermano, el más chico, que estábamos, mi hermano lo había recomendado que ingresara, pero a final de cuentas como que el no tuvo ese… a lo mejor ese amor o ese interés de trabajar en Ferrocarriles, ya que estaba casi por terminar la escuela se retiró, dio las gracias y mejor se fue.

ANM: ¿Y los abuelos?

Tiburcio: Mis abuelos, él era herrero, de los fundadores de aquí de Oriental, así es, él llegó aquí a Oriental procedente … anteriormente Ferrocarriles, en dónde había talleres grandes y había personal en determinados talleres chicos, los regresaban, los mandaban a determinado taller. Por ejemplo, aquí mi abuelo llegó a Oriental en el año de 1902, procedente de los talleres que estaban en San Marcos, también en Ferrocarriles, así es, que era herrero.

ANM: Y en este caso, que estamos hablando del abuelo que viene a Oriental de otra parte del estado, ¿cómo se formó Oriental? ¿cuál es la versión que ustedes tienen?

Tiburcio: Bueno, pues aquí Oriental se fundó con el ferrocarril, cuando inició, pero en sí ya había aquí las haciendas correspondientes, con trabajadores del campo, de lo que es Virreyes, lo que es Torija, determinadas haciendas que había, había acá y después cuando inició la inauguración del ferrocarril, el 24 de mayo del año de 1892, que empezaron a habitar aquí en Oriental en carros campamentos, la mayoría, bueno, gente de ferrocarriles, del departamento de vía, de fuerza motriz (…) y después empezaron a llegar la gente de fuera. Cuando quitaron lugares, como les digo, de allá de San Marcos, empezaron a juntar aquí la gente en Oriental y ya por eso empezó a haber muchísima gente de ferrocarrileros, pero en sí, Oriental, desde el año de 1892 hubo gente ferrocarrilera ya. Así es.

PJL: ¿Qué hacía en estos trabajos donde empezó de noche? ¿Cuál era su tarea principal?

Tiburcio: Mi tarea principal era ayudante auxiliar, entonces, como ayudantes auxiliares, nosotros auxiliábamos lo que fuera que nos daban, para barrer una locomotora, para limpiar el motor, el taller; dar arena a las locomotoras, ir con el ayudante mecánico,  del ayudante cobrero, determinados puestos y de lo que había vacantes había trabajadores que tenían su planta y que luego fallaban o estaban de vacaciones y nosotros cubríamos esos puestos, así es y había lugares, había tiempos, que se llamaban… unos empleos que se llamaban DCIP, pues en realidad no recuerdo las palabras correctas, pero en ese tiempo, cuando había DCIP, había paileros, había soldadores adicionales, airistas, había mucho empleo, había hasta como treinta empleos son ese DCIP y cada tres meses, noventa días, lo quitaban, dos días o tres días y lo volvían a meter para que no los hicieran de planta, entonces esos días nosotros casi no trabajábamos, pero cuando había esos puestos, trabajamos. Hubo ocasiones que yo logré hacerme 26, 28 turnos a la quincena, doblaba yo casi diario, que luego pues ya iba yo con mi papá, porque siempre con mi papa íbamos a cobrar al pagador, a formarnos ahí y ya le decía “ahora cobré más que tu papá”, ya ganaba más que él, yo ganaba en eso tiempos, cuando ingresé aquí, a ferrocarriles, me acuerdo que era de 50 pesos mi salario, así es, y en el patio de inspección como truquero, ganaba unos 54, 55 pesos, había puestos que iban en aumento, a lo mejor 1 o 2 pesitos más aquí en Fuerza Motriz, pero en el patio de inspección eran 4 o 5 pesos más de diferencia, sí.

PJL: ¿Hasta qué nivel alcanzó ahí, en Fuerza Motriz?

Tiburcio: Bueno, en Fuerza Motriz nada más trabajé de 72 al 76, pero ahí fue como ayudante auxiliar y obtuve la planta con ese puesto, pero siempre ya de acuerdo con los derechos de cada uno siempre andaba yo de ayudante mecánico, había ocasiones que me decía luego, don Joaquín García Zerón, el maestro mecánico, un señor que se llamaba Gilberto Zamora, que le decían “El Lagartijo”; ese señor nos mandaba a nosotros, este compañero José Luis Hernández Juárez que también, entramos juntos, y continuamente nos daban la oportunidad de trabajar como electricistas, como airistas, como mecánicos de primera, nos daba la oportunidad, en vez de traer a gente de… que iban a traer para que doblaran otro turno, nos tenía mucha confianza para poder desempeñar los puestos de mecánicos.

ANM: Mencionó algunos apodos ahorita, ¿cómo eran los apodos entre los ferrocarrileros?

Tiburcio: No, pues aquí entre los ferrocarrileros siempre se ha manejado con apodos y hasta la fecha todavía se sigue manejando con apodos. Aquí nosotros teníamos anteriormente nuestro mecánico que le decían “El Lagartijo”, un mayordomo que le decían…

PJL: Nombre, nombre.

ANM: “El Lagartijo” ¿cómo se llamaba?

Tiburcio: Este… Gilberto Zamora. Al mayordomo, que era Joaquín García Zerón, le decía “El Pachón”, a Norberto García, “El Culeco”, a José Luis Hernández Juárez le decían “La Hormiga”, porque así le decían también a su papá, a don Luis Hernández Sánchez. A mí me decían “Ganso”, porque a mi papá también le decían “Ganso”, Tiburcio Bautista Alemán; y así determinada gente, a don Antonio Lutrillo le decían “El Jeringas”, porque él ahí, en su cuarto de soldadura, ahí iban las personas, ahí se inyectaban con él, por eso le decían “El Jeringas”.

PJL: ¿Era como enfermero?

Tiburcio: Era como enfermero ahí del ferrocarril, así es, y pues determinada gente, así hay muchos apodos y nos ponemos a platicar y a recordar todos esos apodos. Yo creo en todo el día nunca lo terminamos.

PJL: Pero, ¿por qué? Bueno, esta onda de por qué iban y se inyectaban con él, ¿él de dónde aprendió o qué?

Tiburcio: Pues ahí sí no puedo decirles, porque yo me acuerdo que desde chico, cuando mi papá decía “mira nomás cómo estás de desnutrido, mira, te voy a poner inyectores, vámonos con El Jeringas” y ya me llevaba a base de jalones y todo. Todavía estaba yo de diez, doce años, y ahí él agarraba y me ponía una nalgada, mi papá, para adormecerme, para que no me doliera y ya en ese tiempo ya era “Jeringas” don Antonio Lutrillo, así es.

ANM: ¿Cuántos trabajadores jubilados ahora hay en Oriental? Que se quedaron aquí, en Oriental…

Tiburcio: Calculándole, híjole, pero sí hay un poquito arriba de cien, poquito arriba de cien, ya no creo que cien, están más o menos en unos 85 o 105, por ahí, de personas jubiladas, porque hay mucha gente muy adulta y todo. Nosotros tenemos nuestra Asociación de Pensionados y Jubilados, pero esa es de… de Pensionados y Jubilados somos 185 trabajadores, así es.

PJL: ¿Pero vienen de Xalapa también?       

Tiburcio: No, no, nada más somos de la región aquí, de la región, así es.

ANM: Pero estamos en un lugar donde están coleccionando una serie de cosas, artículos, con motivos ferrocarrileros, ¿por qué?

Tiburcio: Pues anteriormente, yo nunca imaginé tener este museo. Empecé con unas cositas, por ejemplo, la fotografía esa grande, que esa es del 9 de septiembre de 1966; la otra fotografía que sigue, a dónde está mi papá también. Empecé a recolectar esas fotografías de chico, luego, posteriormente busqué una lámpara, que un rayo que se me quedó de Ferrocarriles, que mi lámpara de carburo, mi martillo, cositas de mi papá… Entonces, yo empecé a ponerlas ahí en el suelo. Un día mi esposa, que me dice “un día que me hagas enojar, cuando vengas todas tus porquerías te las voy a echar a la basura”, así me dice y luego me dice “oye, ya ni se puede pasar acá, de tantas cosas que tienes, a ver qué haces con ellas”. Entonces yo salí de trabajar de FerroMex, que fue mi última empresa para la que trabajé y la mera verdad yo le doy gracias a Dios el haber pertenecido, el haber trabajado para Ferrocarriles, le doy gracias a Dios que gracias a los puestos, al trabajo que desempeñé, mi familia la levanté. Lo que tengo gracias a Ferrocarriles, todo le doy gracias a Ferrocarriles, a mi papá, al señor Carreño, que él fue la primera persona que me recomendó y tuvo confianza en mí, para ir a Estados Unidos a un curso a Cerritos, California; posteriormente, de ahí me recomendó para ser oficial en la Gerencia de Transportes en el edificio de ahí, de Ferrocarriles. En aquellos tiempos, casi nunca el personal de la División Puebla tenía un puesto ahí, siempre gente de la de Querétaro, de la México-Querétaro o de otros lugares, pero de la Puebla nunca; de ahí fuimos los primeros que llegamos, fue mi cuñado Efraín Ledo, Hugo Robles y su servidor a la Gerencia de Transportes, de ahí empecé a conocer a mucha gente, de determinada… de muchos lugares y ahí fue donde a lo mejor me abrí las puertas para poder llegar a los puestos que tuve, pero no nada más en plan por amistad me dieron esos puestos. Yo supe trabajar y ganarme esos puestos, a pulso me los gané y sí le digo, yo cuando llegué aquí, cuando salí el 28 de agosto de 1912 llegué aquí ya liquidado, porque le gané una demanda al Seguro Social y me dio una invalidez total, y ya no me tuvieron ahí, ya salí de trabajar y pues sentía yo esa nostalgia por mi ferrocarril y soñaba y todo, entonces me di a la tarea de mandar a hacer mi museo y recopilar todas estas cositas que poco a poco han caído y mire, hay ocasiones que recuerdo mi ferrocarril, vengo aquí, me encierro y aquí estoy viendo las cosas, de dónde proceden, a dónde fueron, cómo llegaron, quién utilizaba estos aparatos y miren, gracias a Dios he tenido mucha aceptación de parte de gente de aquí, de Oriental, de fuera, porque han visitado mucho este museo y mire, ahora ya el lugar, cuando lo mandé a hacer lo veía demasiado grande, ahora ya veo todo y ya ni se dónde poner las cosas, todo esto mire.

ANM: ¿De qué ramas hay piezas aquí?

Tiburcio: De todas las ramas, desde Fuerza Motriz, Departamento de Vía, Departamento de Transportes, Telecomunicaciones, de todo hay acá, de todas las ramas correspondientes; ahí tenemos el taladro para hacer los hoyos al riel, ahí tenemos (…) tenemos del de sobreelevación, planchuelas, placas de asiento, las tenazas para tomar los durmientes, el (…) de vía angosta, clavos de vía, clavos fechadores, reglamentos del departamento de vía, contratos, tenemos aquí de Fuerza Motriz, las lámparas de carburo, sopletes, cinceles, pericos, tijeras de cortar lámina, pinzas, cortatubo, manómetros de las locomotoras, válvulas de retención, del Departamento de Transportes tenemos ahí las lámparas, candados, llaves, radios, del Departamento de TeleComs, los radios de las locomotoras, de parte de auditores, ahí tenemos los gorritas, checador, los boletos, reglamentos… También ahí tenemos el fechador, tenemos para también del jefe de estación para flejar las cajas y todo. Mire, aquí tenemos del Departamento de Telégrafos, aquí tenemos el telégrafo, también la llanta, este es el vibro que ya está conectado y ya aquí cualquier persona que conoce del telégrafo, viene y quiere mandar mensaje, éste es el vibro y esta es la llave. Yo creo, primeramente Dios, que en otros, a lo mejor en un mes ya tengo armado para hacer la repetición correspondiente y mandar mensaje de parte de aquí del vibro y escuchar aquí la llave y la llave hacer, también para que pueda uno hacer… pues… comunicándose, aquí después del telégrafo el telegráfono, lo primero que existían ahí en las oficinas telegráficas y en las salidas de los escapes aquí tenemos el micro, cuando se fundó la Micro que es una  red interna de ferrocarriles, posteriormente el primer radio que se le puso a las locomotoras, es Motorola, los radios portátiles de las tripulaciones en RedCorp, posteriormente en General Electric, Motorola y luego todos los Motorola con el (…) 51-50, el A-7000 fue el primero el (…) y luego el PRO-5172. Aquí tenemos el radio también de locomotora Expectra, así es; lámparas de señales  de los garroteros, también aquí tenemos una lámpara que hizo un mayordomo de patio, que llamaba el señor Ramón Córdoba, que lo hizo con tres pilas grandes, ya le eliminó ahí el toche y de ahí empezó Estados Unidos a mandar la primera lámpara de pila, esa redonda que se ve ahí (…) y ahorita la que utilizan todos los ferrocarriles, porque por ejemplo, FerroSur, FerroMex, la amarilla también aquella de pila grande, así es.

ANM: ¿Qué otra persona o qué otras personas aquí, en Oriental, tienen su colección?

Tiburcio: Pues, yo también admiro mucho la colección que tiene el señor Álvaro Navarrete, que lo tiene ahí en el restaurante, que en el Rincón Bohemio también, y pues don Antonio Lutrillo que tiene también ahí unas cosillas, que tiene unos indicadores, ojos de buey y de cosas de boletos…

ANM: ¿Y también tiene un lugar así, don Antonio?

Tiburcio: No, no, nada más es un lugar así, especie… en su misma sala, tiene un escritorio y ahí mismo tiene sus indicadores, no tiene un lugar exclusivo, como aquí.

ANM: Y don Antonio, ¿de qué rama era?

Tiburcio: Don Antonio era soldador, de la rama también de Fuerza Motriz, era soldador, así es.

ANM: Y el señor Felipe Lutrillo, ¿qué era de él?

Tiburcio: Felipe Lutrillo es su sobrino, el señor ese chaparrito, es muy astuto, muy bueno en la electricidad, muy bueno que era este señor. Aquí en Ferrocarriles, de los eléctricos buenos era Goyito, que era también de aquí, bueno, procedía de Xalapa. Rafael Cruzado y este chaparro de Felipe Lutrillo. Posteriormente, él trabajó para Alsthom hasta hace como dos años o tres años, dejó de trabajar porque llegó a la edad de 60 años, pero muy, muy buen electricista Felipe Lutrillo.

ANM: ¿Y quién fue el último maestro mecánico de los talleres?

Tiburcio: Aquí en Oriental fue un señor… ay, ¿cómo se llama? Guillermo… no recuerdo bien su apellido, pero le decíamos “La Florecita”, porque como que caminaba un poquito… raro, pero así como si fuera como en pétalos, pero el fue el último maestro mecánico aquí en Oriental, fue Rafael Cruzado y luego Guillermo, así es y él ahorita está trabajando en Progreso todavía, en Toluca, sí, estaba muy joven él, chavo, estaba muy joven y todavía sigue, ha de tener como 58 o 59 años.

ANM: ¿Y el último Jefe de Estación?

Tiburcio: El último Jefe de Estación se llamaba… ay, Dios, ¿cómo se llamaba este señor…? que era de Grajales, no recuerdo bien este nombre del Jefe de Estación y lo tenía por acá, hace unos días, no recuerdo su nombre, pero era de Grajales ese señor.

ANM: ¿Y cuándo cierra la estación?

Tiburcio: La estación cuándo se cierra…

ANM:  Para el servicio de pasaje, que fue el último que hubo, ¿no?

Tiburcio: Los últimos trenes… el último tren se ha de haber cerrado por ahí como por el 2000, como por el 2000 más o menos, 99 a 2000, por ahí se cerraron los trenes de pasajeros. En las concesiones que le dio la Secretaría de Comunicaciones a cada ferrocarril, ahí especificaba que cada ferrocarril privatizado tenía que tener un tren de pasajeros, por ahí tengo el convenio que establece que debe de tener… el convenio que… en el cual debe de haber trenes de pasajeros.

ANM: Ajá, ¿Y qué paso?

Tiburcio: Pues esos convenios (…) no les convenían porque no era redituables, no dejaban dinero supuestamente, pero más o menos por ahí del 99 fue cuando dejaron de funcionar los trenes de pasajeros

ANM: Estamos en abril de 2016, Oriental tiene una estación muy grande, son una planta alta que se utilizó como hotel para pasajeros y tripulaciones, ¿verdad? Aparte una planta baja que también es extensa, que también era restaurante y todas las oficinas necesarias para el tren, y además unos talleres que datan de alrededor de 1900 ¿no? ¿Qué pasa con ellos?

Tiburcio: No, de 1894… más o menos.

ANM: Finales del siglo XIX, ¿qué pasa con ellos ahora, en 2016? 

Tiburcio: Esos talleres desgraciadamente, pues ya no hubo las locomotoras, ahora las modernas ya no las metían como las otras máquinas a revisiones, a las fosas, ya directamente se llevaron, se lleva a cabo ya como la doble AA-R, establece que cada mil millas, o sea que cada 1600 km deben tener su revisión correspondiente, nada más. Entonces, pues los talleres los dejaron obsoletos y al dejarlos obsoletos pues mire, lo que está sucediendo, ya todo se viene abajo, ya no le dieron mantenimientos, se supone que TFM no adquirió la concesión correspondiente; porque tampoco las estaciones entran en la concesión, únicamente la vía principal y el patio correspondiente, así es, las estaciones no entran en la concesión.

ANM: ¿Y entonces? Nosotros sabemos por otras gentes y por nosotros mismos, que antes había gente de TFM, ahora hay gente de Kansas, que dice que la estación está a su servicio.

Tiburcio: No, no es cierto.

ANM: Porque (…) bueno, a lo mejor no hay gente del ferrocarril, pero hay gente de seguridad, es lo que ellos dicen.

Tiburcio: Sí, desgraciadamente ellos dicen porque ahí los pusieron, incluso, cuando la privatización, a nosotros nos acondicionaron una oficina y ahí todavía donde está la gente de seguridad pertenecía al jefe de estación, y luego en la estación había el jefe de patio, estaba lo de, todavía el exprés, el restaurante todavía funcionaba, las habitaciones. Después, conforme fueron eliminando, a partir del 2006, que empezaron a eliminar gente, pues ya fueron cerrando oficinas y únicamente se quedó la oficina del Jefe de Maquinistas y de los de seguridad, que los de seguridad estaban hasta… en … en otra oficina y ya la acercaron ahí a donde la gente de Telecoms puso todos los aparatos correspondientes para las repetidoras, pero si se da cuenta, en Nuevo Laredo; bueno le digo de Nuevo Laredo porque ahí estuve y esa estación de pasajeros la adquirió el gobierno, el ayuntamiento; en Escobedo, Guanajuato, la adquirió también el ayuntamiento, ahí también teníamos las… cuando yo estaba ahí en Querétaro, todavía teníamos oficina ahí los oficiales y hubo gente que también estaba, pero cuando el ayuntamiento las pidió, que los iban a hacer también archivo o museo, la retiraron y las pasaron a un costado de las estaciones; Xalapa, lo que era la estación, lo que era la sala de espera, el restaurante, lo adquirió también el gobierno estatal y si le empiezo a nombrar Alborada, Apache, o todos esos lugares, los adquirió el ayuntamiento; aquí también había personas que estaban queriendo encargarse de que la estación se hiciera oficina, se hicieran del Ayuntamiento, incluso una biblioteca, un buen museo, para beneficio del pueblo, pero pues no hemos tenido esa oportunidad, ese auge de que alguien nos apoye para poder rescatar esa estación y a lo mejor hacer un proyecto muy bueno. Nosotros teníamos, cuando la … el proselitismo de Tony Gali, le habíamos platicado de que si nos ayudaba para recuperar la casa del maestro mecánico por conducto de Conaculta, en aquellos tiempos, para que se nos diera esa casa y nosotros hiciéramos un pequeño museo y la gente de los pensionados y jubilados ahí hiciéramos nuestras reuniones, que hacíamos mensualmente o por qué no, hacer ahí un lugar para poder jugar dominó, cartas, reuniones que estemos ahí, que tengamos ese viento ferrocarrilero ahí, en ese momento que tengamos fotografías, y pues ahí estemos. También habíamos visto, también le habíamos mencionado de lo del taller, que queríamos ahí hacer, incluso un trenecito turístico, con recorrido pequeño de la Casa del Maestro Mecánico  hacia el taller y dándole unas dos vueltas, pero también tener cosas de ferrocarriles ahí, por ejemplo cambios, caretillas de las más pesadas, que no se lleven porque hay gente que son un poco… traviesas, si el museo de ahí de la pequeña colección que tenían en el taller, en la estación, se han llevado muchas cosas, incluso le digo, cómo no llegan a mi poder, pero pues no tendría caso, yo mismo me haría la maldad de que si la gente que sustrajo esas cosas me la traen a mí y yo las acepto, van a decir que yo y al rato pues no va a estar bien, mejor las cosas que yo tengo es cosas que salgan de otros lugares y no las que se hayan robado. Así es.

ANM: Hace unos años supimos que, parece, Kansas City estuvo levantando vías auxiliares de los patios, ¿es cierto eso?

Tiburcio: Sí, así es, empezó levantando… quitó muchas vías, del trayecto de Teotihuacán para acá, levantó Otumba, Santa Clara, Veloz, La Luz, Mena, Velasco, Zerón, Vega, de aquí de estos lados… pues de aquí de estos lados todas siguen, luego levantó Los Berros, nada más de allá y luego aquí en Oriental, de las… todas de las vías que había, ocho, quedaron nada más primera y segunda para intercambios, ocho para formación de trenes o almacenamiento de carros y las otras cinco vías las levantó, se llevaron el riel, el durmiente que estuviera mejor, todo el (…) se lo llevaron a Lázaro Cárdenas, a un lugar que se llamaba o que hicieron allá en el puerto “El Cayacal”, todo eso se lo llevaron.

ANM: ¿Lo reutilizaron?

Tiburcio: Lo reutilizaron, pero, bueno las concesiones de acuerdo a lo que estoy leyendo, no se puede hacer, únicamente con autorización de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, todo movimiento, toda modificación que tienen que hacer debe de ser avalado por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.

ANM: Bueno eso también nos sirve para otra pregunta, ¿hay alguna entidad que regule los ferrocarriles particulares?

Tiburcio: Una entidad…

ANM: ¿Una oficina, un agente? ¿Algo, que digan “esto si se puede hacer, esto no se puede hacer y aténgase a las consecuencias”? ¿O es aquí la ganancia del más vivo?

Tiburcio: Es que ellos creen que al haber adquirido la concesión tienen derecho a hacer todas esas cosas, pero no, les digo, ahí está el librito, ese azul, en el cual no está y yo creo que los directores o la gente que adquirieron esto saben perfectamente lo que se les concesionó y en qué circunstancias se lo concesionaron, porque pues la Secretaría claramente dice ahí que ellos serían los únicos y debían de hacer una especie de solicitud y que se analizara cuál iba a ser… por qué lo estaban haciendo, pero cuando se termine la concesión, a lo mejor no lo vamos a ver dentro de cincuenta años, pero hay otra opción de otros cincuenta años, tienen que entregar las cosas tal y como se les entregaron y con todas las vías. Ahorita, por ejemplo, aquí Kansas levanta las vías y ahorita tienen otra vez, parece que tienen otra vez el plan de volverlas a tender, porque ahorita que empiece lo de Audi, que al parecer va a haber un tráfico muy bueno para Kansas, así es, que va a haber mucho, tanto de Kansas como para Ferrosur, así es y más que nada ahorita, que a partir de este año a lo mejor ustedes sepan, se llama ahora, ya cada ferrocarril puede entrar al ferrocarril que sea, con derecho de paso, siempre y cuando no haga movimientos, únicamente a donde va a dejar a la industria que va a dejar va a retirar y no haga movimientos en otros escapes, nada más sea de industria a industria en el trayecto, pero se llama ahora Ferrocarril… comercializador, sí Ferrocarril comercializador, le dieron a partir del 1 de enero ese renombre.

ANM: Tenemos una foto de la estación, ¿cuándo fue la última vez que entraron?

Tiburcio: ¿A la estación?

ANM: Así que dijeron “pues está requetebién”, o “esto ya está bien amolado”.

Tiburcio: Pues yo la última vez que entré ha de haber sido por ahí del año 2005, 2005 o 2004, fueron las últimas…

ANM: ¿Y ya no dejan entrar?

Tiburcio: Pues bajo la responsabilidad, ahorita, de cada uno de nosotros. Las escaleras todavía están bien, pero arriba ya le robaron las puertas a las dieciséis habitaciones que había y hay lugares donde ya la madera está completamente… está ya apolillada, pero sí yo creo, con algún permiso, yo creo que sí les dan la oportunidad de entrar.

ANM: ¿Y los talleres ya están más este…?

Tiburcio: No, los talleres ya están completamente deteriorados, ya es un peligro, que ahí con cualquier aire que hay pueden caerse las láminas, puede caerse el techo, incluso ya si se dan cuenta ya las trabes esas de madera tremenda que había, ya se cayeron, las fosas ya se están tapando. Ahorita el único lugar donde está más o menos bueno es donde estaba el departamento de Herrería.

ANM: Ajá, bueno, a ver una cosa más, ya la última, ¿cuál sería la construcción emblemática aquí, en Oriental? Allá en Apizaco, o en el mismo escudo hay una locomotora de vapor y aquí en Oriental, que dijeran “esto no, con esto sé que estoy en mi pueblo”.

Tiburcio: Aquí, aquí se ha manejado mucho el emblema de la estación con una máquina y dándole de fondo el Cerro de la Nalga, así es, así se ha manejado. Incluso yo, bueno yo mi logotipo que tengo de Pensionados y Jubilados es una máquina de vapor, la máquina 67 y la de Amigos del Ferrocarril la tengo con la máquina 143, así los diferencio, una es “Pensionados y Jubilados Grupo Héroe de Nacozari” y “Pensionados y Jubilados de la Región A-C” y otro “Amigo de Ferrocarrileros”, porque es muy diferente lo de Amigos y otro de Pensionados.

ANM: Bueno, y regresando con Jesús García, ¿cómo celebraban el 7 de noviembre acá?

Tiburcio: Nosotros aquí lo hacemos primero, vamos a hacerle… hay un homenaje a Jesús García con banda de guerra, nos vestimos de ferrocarrileros y le hacemos… le tocamos el minuto de silencio, le hacemos una guirnalda o una corona de flores, de ahí nos vamos a la máquina 30-40, también a hacerle un pequeño homenaje y ahí en ese homenaje, ahí manejamos a toda la gente que ha fallecido, que son ferrocarrileros, y que fueron netamente ferrocarrileros, en la máquina. Luego nos regresamos a la máquina 143 y ahí también elogiamos, más que nada a las personas que trabajaron en ese tren, porque no cualquier persona trabajaba en ese tren, era muy difícil, era muy peligroso y era de los trenes que más pagaban, porque la coper de Teziutlán era la que financiaba los pagos de las tripulaciones.

ANM: ¿Era el del ramal de Oriental o Teziutlán?

Tiburcio: Era el del ramal Oriental-Teziutlán, el que fue fundado el 5 de mayo de 1900, así es, y luego de ahí, nos venimos a la estación. Ahí también hacemos la celebración de una misa que se hace cada año y posteriormente un pequeño convivio, con un ratito de música y ahí estamos conviviendo. Hay ocasiones, cuando es entre semana, en la escuela Jesús García Héroe de Nacozari, esa primaria nos invita a participar en el homenaje que se hace también ahí, muy diferente. Ahí estamos y con los niños también le hacen su… a su gusto también le hacen su homenaje, hacen bailables, hacen la presentación de lo que fue cuando fue la explosión de la locomotora, del tren con dinamita, y hacen todo esto ahí, también igual. Es lo que se hace, es lo que hacemos y yo creo que, pues de los lugares grandes, por ejemplo, Xalapa ha establecido que nada más hacen juegos deportivos y la comida y todo, pero en sí… ah y le hacen también un homenaje a la estatua que tienen también de Jesús García Corona, pero en realidad, le digo, uno de los lugares aquí, en Oriental, pues aquí con cooperación de cada uno de nosotros e invitamos pues… a gente del pueblo que ya saben de esto, nos reunimos aproximadamente 150, 200 personas, que hacemos de comer para todos y ahí estamos en la estación haciendo ese pequeño homenaje.

ANM: ¿Y cómo celebran el 1 de febrero?

Tiburcio: El día de la democracia sindical, ese casi siempre por lo regular lo hacen por medio del sindicato de cada sección, nos invitan a determinados lugares. Hay ocasiones en que lo hacen en Xalapa, lo hacen en Orizaba, en México, en Puebla, en diferentes lugares.

ANM: Pero, ¿es por sección?

Tiburcio: No, luego a veces nos invitan, a veces nos invitan a ir a un lugar estratégico. La última vez que fuimos fue a Orizaba y estos últimos años ya se ha manejado en cada sección. Así es.

PJL: Ahora, volviendo al sindicato, ¿qué sabe o qué conoce, o qué idea tiene de qué pasó con su archivo? ¿Tenían archivo, no, en el sindicato?

Tiburcio: ¿De cada trabajador?

PJL: Ajá.

Tiburcio: Pues deben de tenerlo, porque aquí todos los archivos que había en Ferrocarriles, en las oficinas, todo eso se manejó directamente, vinieron unos carros y se manejaron todas las cajas y se fueron para Querétaro, pero del sindicato, definitivamente … pues nosotros no sabemos, porque el sindicato son los que manejan cada quien sus archivos, sus reglamentos, todo lo que ha habido ahí.

PJL: ¿Sobre todo con sus expedientes de personal, no? 

Tiburcio: Sí, aquí, le digo, aquí yo tengo el expediente de mi papá, de mi hermano y el mío cuando… antes de que se lo llevaran, porque se los llevaron a almacenar ahí a Querétaro, yo los recuperé.

PJL: Pero había una parte que pertenecía al sindicato…

Tiburcio: Pero no estaba aquí. La empresa directamente en Ferrocarriles, cada sindicato tiene sus… tenía ahí sus archiveros, en donde tenía los archivos de cada uno, porque si se da cuenta, cuando a nosotros nos llegaban a disciplinar por alguna circunstancia, cada representante apelaba para que se nos quitaran las marcas que nos ponían, o la disciplina de llamarles la atención, pero todo eso lo tenían ahí directamente en sus archivos y ya mandaban copia directamente a cada uno de nosotros, del personal.

PJL: Pero entonces, ¿en el sindicato puede que existan?

Tiburcio: A lo mejor. Sí deben existir, yo veo aquí en la delegación que hay unos archiveros muy grandes, pero en realidad nunca, nunca he tenido esa inquietud de abrirlos, porque pues no, no, es que me vayan a llamar la atención y le digo, las empresas anteriormente si abrían, pero ahorita el sindicato no puedo, ahí sí no les puedo contestar esto.

ANM: Bueno, regresemos con las locomotoras, el hecho de haberse quedado una de vía angosta y una de vía ancha, ¿fue intencional?

Tiburcio: La máquina, la 143, como era emblema de la que más corría aquí, bueno de la que estuvo más aquí en Oriental, esa fue donada le digo que por Ferrocarriles Nacionales de México, para que se subiera. Incluso Nacionales de México fue el que hizo el monumento para que se subiera  a donde está ahorita la máquina y le digo, la fecha correspondiente fue el 9 de septiembre de 1968, cuando esa máquina fue retirada, aquí se ve con todos los chorreados que así le ponían, los chorreados, cuando salió y aquí en esta otra que está a la izquierda, que es cuando está en su lugar correspondiente, en esa misma fecha y todavía la sacó el señor Narciso Nava, trabajando la máquina hasta ese lugar y ya ahí en ese lugar ya fue por medio de la máquina, las máquinas 54 y dos madrinas conforme la subieron, la enhuacalaron. Yo me acuerdo bien, como la enhuacalaron y la subieron. Yo tenía en ese tiempo cuando salió, tenía … fue en el 68 … doce años, sí.

ANM: Ah bueno, y ¿qué sabe de don José María López Escamilla?

Tiburcio: Don José María López Escamilla, pues lo que nosotros conocemos que fue un empleado maquinista de camino. Posteriormente, empleado de confianza, tuvo muy buenos cargos en Ferrocarriles; en el último carro que tuvo fue como gerente de Ferrocarriles en Querétaro, pero de lo que no me gusta de don José López Escamilla fue que a principios de 1998, cuando la concesión de… cuando ya tenía casi seis meses, más de seis meses la concesión, mandó la (…) del Valle de México con dos plataformas, con dos tráilers a llevarse dos locomotoras de aquí, de Oriental, que se encontraban en la vía y en las fosas correspondientes y de ahí mandaron un escrito, pero nadie dio la cara de otras personas, más que el chofer y el operador de la (…) para poder subir las máquinas, las subieron, se las llevaron, incluso sin asegurarlas, por ahí a la orilla del pueblo las tuvieron como quince días hasta que vinieron a asegurarlas y no sabemos qué fin tuvieron esas locomotoras, las maquinitas.

ANM: Agradecemos al señor Tiburcio Bautista Díaz por este testimonio, ¿algo más que haya quedado?

Tiburcio: Pues ahorita ya hay algo más también, que hay una maquinita que … ah sí, ya dije del Museo de Antropología e Historia, que hicieron las oficinas del DIF Estatal y que esa gente de Veracruz que quiere llevarse la máquina 90 y meterla al mar, pues ojalá y toda la gente nos unamos y no dejemos, esa máquina se va a deshacer en el mar, eso es todo, y pues qué les puedo decir, aquí tienen las puertas abiertas para todas las personas que quieran visitar este museo, aquí los atendemos con todo gusto y todas las preguntas que requieran.

PJL: Muchas gracias, a 4 de abril de 2016.

 


 

[1] Transportación Ferroviaria Mexicana inició operaciones el 26 de junio de 1997 como empresa privada. El título de concesión se otorgó originalmente a un grupo conformado por Transportación Maritima Mexicana (TMM), empresa naviera y multimodal, en conjunto con el ferrocarril estadounidense Kansas City Southern Lines (KCSR). Luego de una serie de litigios con su socio mexicano TMM, que se prolongó durante casi dos años, el 1 de abril de 2005 el socio KCSR adquirió la totalidad de las acciones de TFM, cambiando su razón social algunos meses después a Kansas City Southern de México, S.A. de C.V., que es como se denomina actualmente.

Entrevista a José Luis Ramos Salvat, extrabajador de los Ferrocarriles Nacionales de México

revista digital

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sep-dic 2018
Entrevista a José Luis Ramos Salvat, extrabajador de los Ferrocarriles Nacionales de México
Patricio Juárez Lucas

Entrevista realizada por Patricio Juárez Lucas, jefe de Departamento de Archivo Histórico, 1 de marzo de 2012, a José Luis Ramos Salvat, extrabajador de los Ferrocarriles Nacionales de México.

 

Palabras claves: Trabajador ferrocarrilero.

 

PJ: ¿Cuál es su nombre?

JR: José Luis Ramos Salvat.

PJ: ¿Quiénes fueron sus padres?

JR: Luis Ramos y Lilia Salvat de Ramos.

PJ: ¿En qué lugar nació?

JR: En Matías Romero, Oaxaca.

PJ: ¿Su padre fue ferrocarrilero?

JR: Sí, mi papá fue ferrocarrilero, un hermano fue maquinista de patio, y algunos tíos. Yo fui ferrocarrilero.

PJ: Su papá, ¿en qué especialidad trabajó?

JR: Trabajaba como pintor, allá en Matías Romero. Mi hermano, que trabajaba como maquinista de patio, también trabajaba en Matías Romero.

PJ: ¿A qué edad entró usted a ferrocarriles?

JR: A los 21 años.

PJ: ¿En qué lugar?

JR: Entré a trabajar en Coatzacoalcos, Veracruz.

PJ: ¿En qué especialidad?

JR: Como auxiliar extra, allá andábamos trabajando, según los puestos que hubiera vacantes, teníamos que ocuparlos; como ayudante de mecánico, ayudante de cobrero, ayudante mecánico de piso.

PJ: ¿En qué fecha, en qué o hace cuánto obtuvo su definitividad o su plaza?

JR: Más bien me ofrecieron el puesto de confianza en 1993 y en 1994 nos liquidaron.

PJ: ¿Puesto de confianza, en dónde?

JR: Aquí, en el Valle de México, porque al año, que según las reglas dentro del ferrocarril había que, para hacer permutas o cambios de residencia, tenía uno que cubrir un año de trabajo en determinado lugar para poder hacer los movimientos. Entonces hice cambio de residencia y me vine a trabajar aquí, al Valle de México.

PJ: ¿Por qué se quiso cambiar de residencia?

JR: Porque también me interesaba venir a estudiar aquí, al Distrito Federal.

PJ: ¿Se acuerda con quién vino o cómo llegó a la Ciudad de México?

JR: Ya había venido de niño, vine a pasear, y anteriormente, un año antes había venido a cursar a la Facultad de Arquitectura un curso de pintura, que era lo que a mí me interesaba estudiar posteriormente.

PJ: En este puesto de confianza, ¿en qué lugar trabajó?

JR: Aquí, en el Valle de México, en el Departamento de pintura. Era el encargado allí de pintar, mantener a nivel las locomotoras, específicamente las diésel-eléctricas .

PJ: ¿En qué horario trabajaba?

JR: De 7 a 3, excepto los sábados, teníamos semana inglesa.

PJ: En cuánto a la preparación, ¿en dónde más estudió, además de la Facultad de Arquitectura?

JR: Estudié la licenciatura en La Esmeralda del INBA, Instituto Nacional de Bellas Artes.

PJ: ¿En qué disciplina?

JR: La carrera de pintura, pintura artística.

PJ: Cuando lo liquidaron, ¿ya no alcanzó a jubilarse?

JR: No, pues apenas tenía seis años de servicio. Entré en 1988 y me liquidaron en el 94.

PJ: En eso de combinar la cuestión ferroviaria y el arte, ¿qué lo inspira? ¿hay motivos ferroviarios en su pintura?

JR: Sí, de hecho estoy pintando una serie y no sé hasta cuando la dejaré. Ahorita tengo treinta obras de diferentes formatos. Quiero desarrollar un lenguaje a partir del ferrocarril, porque nací ferrocarrilero, fui hijo de ferrocarrilero, hermano y familiar de ferrocarrilero y yo propiamente fui ferrocarrilero. Creo que hay mucho que sacar, crear un lenguaje, un código, un lenguaje propio.

PJ: ¿Conoce a otros artistas que se dediquen a esto y que su plástica sea netamente ferroviaria?

JR: Conozco cuadros. Conozco pintores que han pintado una que otra obra con tema ferrocarrilero, pero que lo desarrollen como yo pienso llevarla a cabo parece que no, no conozco a nivel mundial que se esté desarrollando un lenguaje ferrocarrilero, por eso mismo yo quiero abordar este tema, para ver hasta donde me lleva.

PJ: Además de combinar la plástica y el trabajo ferroviario, ¿cuál es su otro tipo de actividades?

JR: La otra parte de mis actividades es trabajar aquí, para el Museo ferrocarrilero, trabajar aquí y en mis ratos libres pintar, desarrollarme, porque si no se practica este oficio, pasa como los gimnastas.

PJ: En cuanto a su trabajo en ferrocarriles, ¿en qué otros lugares ha estado laborando?

JR: Nada más en Coatzacoalcos, cuando me inicié y aquí en el Valle de México, Terminal Valle de México.

PJ: ¿Cuánto tiempo estuvo en Coatzacoalcos?

JR: Un año y cinco años aquí, en la terminal Valle de México.

PJ: ¿Allá en qué puesto?

JR: Le digo, estaba como auxiliar. Entré como auxiliar y luego ascendí a ayudante de operario en diferentes ramas, mecánico de piso, mecánico airista, cobrero, ayudante cobrero y a veces como auxiliar, que era dar mantenimiento a las instalaciones, limpieza de locomotoras.

PJ: ¿Cuál es la principal actividad del airista?

JR: Es checar toda la tubería donde pasa el aire de los frenos, principalmente.

PJ: Y aquí en el Valle de México, ¿qué hacía?

JR: Aquí trabajé en el mantenimiento, de electricista, era más bien mantenimiento industrial, más que la locomotora directa.

PJ: En cuanto a la plástica, ¿ha expuesto en forma individual o colectiva en el lugar?

JR: Sí, he expuesto en forma colectiva en el Club de Periodistas, en el Museo de Arte Carrillo Gil, en la Feria de San Marcos, en Aguascalientes; en un concurso en que fui seleccionado en 1993, en la Pinacoteca Virreinal allá, en Monterrey, Nuevo León; en Guadalajara, en el Centro Cultural Luis G. Basurto; en casas de cultura como Malinalco, Santiago Tianguistengo. Estuve un tiempo, como cuatro o cinco años, aquí en el Jardín del Arte, en Sullivan, en Insurgentes y Reforma, aquí en el D. F.

PJ: En forma individual, ¿qué cantidad de obra ha expuesto?

JR: En forma individual no he expuesto ni una, puras colectivas, de hecho, estoy preparando una exposición individual.

PJ: ¿En dónde?

JR: No se me ha ocurrido a dónde ir a tocar puertas, pero puede haber muchos lugares, espero que me llegue ese momento. Ahorita lo que me ha interesado es trabajar y trabajar, desarrollar y madurar mi trabajo.

PJ: En cuánto a la cuestión ferroviaria, ¿se ha acercado a alguna de las casas de cultura o museos ferroviarios para que expongan su obra?

JR: No, hasta ahorita no, excepto aquí, en el Museo donde trabajo, pero por x motivo no se ha podido, no se ha podido cuajar esta idea.

PJ: En cuanto a su vida familiar, ¿es casado?

JR: Soy divorciado y tengo un hijo.

PJ: ¿De qué edad?

JR: De quince años.

PJ: Volviendo a su vida familiar ferrocarrilera, ¿quiénes y en dónde han estado sus familiares?

JR: Ellos han estado en Matías Romero. Mi padre me comentaba, cuándo vivía, ahora ya fallecido, que anduvo en toda esta parte del norte, Guanajuato, Michoacán, y no sé qué otras partes anduvo cuando estaba en la cuadrilla de los reparadores de vía.

PJ: ¿Se acuerdas de haber ido o participado de esa vida?

JR: No, de hecho solamente a mis hermanos mayores les tocó vivir así. Cuando decidió establecerse en Matías Romero fue cuando nacimos los más chavos.

PJ: Entonces, ¿a algunos de sus hermanos les tocó todavía?

JR: A dos de ellos, de siete que éramos, siete hermanos.

PJ: De estos hermanos, ¿varios fueron ferrocarrileros?

JR: Nada más uno, el mayor, maquinista de patio.

Entrevista a José Isabel Aguilar Martínez, extrabajador del Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos

revista digital

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may-ago 2018
Entrevista a José Isabel Aguilar Martínez, extrabajador del Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos

Entrevista realizada por Alfredo Nieves Medina, jefe de Departamento de Planoteca, el 18 de junio de 2009 en las instalaciones del Centro de Documentación e Investigación Ferroviarias a José Isabel Aguilar Martínez, extrabajador del Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos.

AN: Señor Aguilar, ¿me puede decir sus datos personales?

JI: Mi nombre es José Isabel Aguilar Martínez.

 

AN: ¿Me puede decir su fecha y lugar de nacimiento?

JI: Nací el 28 de noviembre de 1950, en el pueblo de Tlacotepec de Benito Juárez, Puebla.

 

AN: ¿Su estado civil?

JI: Casado.

 

AN: ¿Cuántos hijos tiene?

JI: Cinco.

 

AN: ¿Cómo y cuándo entró a Ferrocarriles Nacionales de México?

JI: Entré a ferrocarriles y me inicié en 1975, por recomendación de un tío.

 

AN: ¿En qué lugar empezó a trabajar en ferrocarriles?

JI: En el departamento de transportes, en un escape que se llama Las Ánimas, que está entre Tecamachalco y Tlacotepec.

 

AN: ¿Qué hacía?

JI: Fui allí a tomar datos de la carga que llegaba al escape.

 

AN: Aparte de su tío que lo recomendó para entrar a FNM, ¿quién más de su familia trabajó en los ferrocarriles?

JI: Mi abuelo materno y todos mis tíos, hermanos de mi mamá. Todos trabajaban en ferrocarriles.

 

AN: ¿Dónde vivían?

JI: Mi abuelo vivía en Tehuacán, unos vivían en Tehuacán y otros aquí, en la ciudad de Puebla.

 

AN: Después de que estuvo en el departamento de transportes, en Las Ánimas, ¿qué siguió? JI: Después ya seguí requisitándome para garrotero de patio.

 

AN: ¿Cuántos años tenía?

JI: Tenía 29 años.

 

AN: ¿Y de allí?

JI: De allí me fui a capacitar en transportes para requisitarme como garrotero, es un boletín que salía por 90 días. Allí estuve en la escuela que, para mí mala suerte, me pega el tifo y ya para requisitarme, y por lo tanto dejé de ir a la escuela y ese boletín lo dejé pasar, estuve enfermo como cuatro meses, hasta que ya me recuperé del todo, y volví a insistir para cursar lo de transportes, pero para eso, antes de ir a la escuela del departamento de transportes me mandan a San Lorenzo Hidalgo, igual a lo de transportes.

 

AN: ¿Allí qué hacía?

JI: Igual, a tomar datos de los trenes, cargas y todo.

 

AN: Recuerda esto, ¿en qué años más o menos fue?

JI: Fue como en 1977.

 

AN: ¿De allí qué le siguió?

JI: De allí, en San Lorenzo ya entré de nueva cuenta a la escuela para transportes y reanudé la capacitación.

 

AN: ¿Dónde estaba la escuela?

JI: Primero estuvo en México, allá en Buenavista, de Buenavista me mandaron para acá, en la ciudad de Puebla en la 80 poniente, y de allí por “x” circunstancias suspendí también las clases, fue como se me pasó otra vez el boletín, y ya no reanudé como garrotero. Posteriormente, ya me metí de lleno al departamento de vigilancia.

 

AN: ¿Recuerda cuándo se dio ese cambio?

JI: Pero antes de eso, estuve en otro lugar que se llamaba Carnero, que está allí cerca de Tehuacán.

 

AN: ¿Allí qué hacía?

JI: Igual en lo de transportes, igual lo de tomar datos de trenes, guías y destino de la carga. Posteriormente, de allí ya me relevaron y me mandaron a Tehuacán, Tomellín y Oaxaca, a cubrir unos relevos.

 

AN: ¿Y luego?

JI: Estuve allá hasta 1987, en ese año me regresé para Puebla, en uno de mis descansos, y como ya estaban los trabajos de aquí del Museo.

 

AN: ¿En ese momento a qué departamento pertenecía?

JI: A transportes.

 

AN: Usted nos comentó que luego estuvo en el departamento de vigilancia, ¿qué pasó?

JI: En transportes había varios departamentos y fue que me cambié al de vigilancia, y en ese momento se creó el departamento de vigilancia del Museo y que mandan para acá como jefe del departamento de vigilancia.

 

AN: ¿Cuáles eran sus funciones?

JI: Mis funciones eran supervisar a los elementos de vigilancia que venían de ferrocarriles.

 

AN: ¿Eso cuándo ocurrió?

JI: Fue a partir de abril de 1987.

 

AN: ¿Qué recuerda de esa época? ¿Qué hacían en el Museo?

JI: Cuando llegamos aquí al museo, yo llegué como supervisor de los de vigilancia, pero aquí todos los elementos participaban en diferentes funciones, no nada más de vigilancia, sino que se apoyaba a todos los departamentos: en biblioteca y todo eso.

 

AN: Pero eso fue cuando ya estaba el Museo, antes de eso, ¿qué hacían?

JI: Se cuidaban las unidades, pero no nada más estaba en eso, en vigilancia, también abarcaba el departamento de intendencia, jardinería, y supervisaba al personal de vigilancia, de intendencia y jardinería, y después de eso, cuando había eventos fuera del Museo, mi gente apoyaba, por ejemplo, en el montaje de las exposiciones o el traslado de las unidades.

 

AN: Eso cuando el Museo ya está en funciones, ¿cuántos años trabajó en FNM?

JI: Anduve en esos primeros departamentos que le dije. Ve que antes en ferrocarriles, cuando se necesitaba personal en los casos en que dejaban flete en diferentes lugares de la vía, en escapes y dejaban unidades, como no había el personal suficiente, solicitaban personal emergente, eso se llamaba personal emergente, entonces yo andaba como emergente en esos lugares. Entré en 1977, pero nada más me reconocieron de 1982 para acá, necesitan ciertos documentos para requisitarme desde esa fecha, yo los talones de pago no los guardaba, los tiraba, y para poder comprobar, para poder reclamar, no tenía con qué, entonces me tomaron en cuenta de 1982 a la fecha, o sea que de 1982 a 1999 trabajé en ferrocarriles.

 

AN: ¿Qué recuerdos guarda de ferrocarriles?

JI: Pues ferrocarriles fue y es, porque todavía hay ferrocarriles en pequeñas partes, pero para mí ferrocarriles fue una empresa de gran significado para el país en la cuestión del transporte, pasaje, fue de mucha ayuda para la gente que vivía a las orillas de la vía, ve que en las orillas de la vía había lugares sólidos a la carretera, mucha gente su fuerte era el ferrocarril, le vuelvo a repetir, ferrocarriles fue una empresa muy eficiente, nada que hubo cambios, entonces todo se fue abajo. Pero yo recuerdo hasta ahorita a ferrocarriles porque nunca tuve problemas, muchos demandaban a la empresa, los corrían, tenían problemas, yo hasta ahorita no tengo ningún problema con la empresa, no tuve, y aquí en el Museo andamos bien. Por ejemplo, yo ahorita ya voy para los sesenta años, entonces para mí el Museo, desde que entramos aquí, ha sido un lugar muy apropiado para la ciudad y es un centro educativo, entonces pues es lo que yo tengo, para ferrocarriles y el museo, yo me siento a gusto. Hemos trabajado bien y le vuelvo a repetir, participamos en diferentes eventos, apoyos con trabajo en diferentes departamentos.

 

AN: ¿Por qué cree que se realizó la reestructuración en los FNM? ¿Cuál es su impresión personal?

JI: Creo que la reestructuración en FNM se debe a que hay elementos buenos y malos, una reestructuración que fue para bien.

 

AN: ¿En qué sentido fue para bien?

JI: Fue bien para unos y para otros no fue nada bien, porque con la reestructuración hubo muchos cambios, y para muchas personas en realidad que no tenían conocimientos o la preparación adecuada, para esas personas hubo cambios.

 

AN: ¿Tiene conocidos ferrocarrileros que estén en activo, que no estén trabajando en el museo, y sabe su opinión sobre lo que sucedió en FNM?

JI: Sí, conozco a unos y la opinión de ellos, ahora también se dan cuenta, ahora que están afuera, lo mismo que en las empresas grandes, pues siempre hay mucha fugas, o hay anomalías, como decimos muchos que ferrocarriles no se acabó solo, nos lo acabamos todos, de una o de otra manera hacían cosas, muchos no iban a trabajar, había aviadores iban y nada más checaban y se salían y todo eso en los de pasaje, igual en la carga. Había mucho robo de carga por los mismos empleados, los de transportes, los boletos, casi todo se les podaba a los auditores, nunca llegaba a donde tenía que llegar. Claro que ferrocarriles se fue decayendo y se acabó.

 

AN: Antes de que pasemos a la etapa en la que usted empezó a trabajar en el MNFM, ¿tiene algún comentario más acerca de su trabajo en FNM?

JI: Como le digo, sí tengo recuerdos. Usted sabe que para ascender a otro puesto era por cuenta y riesgo de uno, ve que antes del final, cuando el empleado quería ascender la empresa le ayudaba y antes no, yo cuando empecé a trabajar, o esperaba trabajar, venía desde Tlacotepec, traía mi bicicleta desde allá, para como llamador, para llamar al personal, a los trenistas que son quinientos metros a la redonda de la estación y yo aquí, en el Mexicano, estuve de llamador también y pues son recuerdos bonitos y yo le vuelvo a repetir, jamás tuve problemas con la empresa, jamás tuve un accidente aquí en el trabajo, porque siempre echándole ganas y porque si le gusta a uno el trabajo sale bien y tiene uno precaución.

 

AN: Finalmente, ¿algunas impresiones de su familia que trabajó en FNM, acerca de la reestructuración, la tiene?

JI: No, no tengo ninguna opinión, porque, por ejemplo, mis abuelos y tíos abuelos ya fallecieron, pero eran personas que entraron a trabajar a ferrocarriles. Ve que antes no se entraba con tantos requisitos como ahora, ya nomás llegaban y se paraban allí, me platicaban ellos, por ejemplo, mi abuelo veía que estaban trabajando y se acercaba y le preguntaban: Muchacho, ¿quieres trabajar? Que sí, ¡qué saber hacer! Pues soy carpintero ¡a ver pásale! Así los contrataban y eran de esas personas que cuando los iban a jubilar se espantaron. Al contrario, mi abuelo me platicaba que cuando llegó la orden para su jubilación, en lugar de darle gusto le dio miedo, porque ya lo iban a sacar del trabajo y él al contrario, arregló para que lo siguieran utilizando en el trabajo. No se quiso jubilar en el tiempo adecuado y siguió trabajando, él trabajó como 50 años o algo así en ferrocarriles, y ay, de los demás, pues ya se jubilaron y también pues la misma plática, el comentario de por qué ferrocarriles se acabó y la reestructuración y todo eso, pero ya nada que hacer ellos, ya estaban fuera también, unos compañeros también, que inclusive estaban aquí en el museo ya fallecieron también, y pues lo mismo se fueron bien y con gusto.

 

AN: Ahora pasemos a la etapa del MNFM, nos comentaba que entró a trabajar en abril de 1987, ¿qué recuerda de la inauguración?

JI: Que fueron momentos bonitos, porque aquí en el Museo hubo un tren que entró ese día, de máquina de vapor, se pusieron muchos petardos en la vía, cohetes y todo y estuvo muy bonit. Mucha gente vino y recordó, gente ya grande, recordó los trenes de vapor y hasta lloraron cuando ya vieron entrar la maquinita silbando aquí, al Museo, una comitiva de México, del personal de México y con personal de aquí de Puebla. Estuvo muy bonita la inauguración, muchos recuerdos, y a partir de allí ya se empezó a conformar el Museo ya con más equipo y se siguió trayendo equipo, por eso ahora el Museo cuenta con varias unidades, de vapor, de carga y de pasaje y grúas.

 

AN: ¿Recuerda a alguno de los compañeros que en esa época, ya estaban en mayo de 1988, aunque ya se hayan ido jubilado o todavía permanezcan?

JI: Pues sí, aquí estaba por ejemplo el señor Alejandro que era carpintero, el señor Luis Balderas que también ya se fue, también en carpintería, Víctor Domínguez Nava, él estaba de encargado aquí del Museo cuando yo llegué en 1987. Él estaba acá como ingeniero, como el encargado de los movimientos de las unidades y todo eso, también ya se fue. José Luis Vargas era ayudante de ese ingeniero en la administración. El primer director, Etmer Santín Peña, ese fue el director del Museo, Enrique Lastra, también fue director, Sergio Ortiz, la señora Lorena Zedillo, que fue directora, Jorge Peña Benítez era como encargado de la Unidad Administrativa, la señora Blanca Murillo, que ya se fueron, otras personas que ya fallecieron, un carpintero, Félix Ariel Osorio también ya falleció, estuvo aquí también de los primeros. Cuando llegamos nosotros, aquí estuvo él, también ya falleció, Cutberto López, también estuvo acá, y todas esas gentes, apenas acaba de fallecer el señor Gil, que también estuvo en carpintería, acaba de fallecer la semana pasada, creo. Lucino Rodríguez y otras personas, que en este momento se me olvidan sus nombres, todos trabajaron acá, pero cuando llegó el cambio de ferrocarriles a Conaculta, allí fue cuando mucha gente se fue.

 

AN: Explíquenos, ¿en qué fecha fue este cambio de FNM a Conaculta?

JI: Mire, nosotros llegamos hasta 1999 en ferrocarriles, de ese año para acá nos absorbió Conaculta, pero estuvimos en Conaculta solamente por honorarios. Nosotros continuamos, no nos suspendieron ni un día, desde 1999 a la fecha seguimos trabajando, y nos reconoció todo ese tiempo. Entonces Conaculta empezó hacer las plazas, pero al mismo tiempo. Primero a unos les dio su planta, y por ejemplo, a mí apenas en el 2004 me dieron mi planta, en agosto del 2004 me dieron la plaza.

 

AN: ¿Recuerda el periodo en que el MNFM perteneció o dependió de FNM, usted que estuvo desde la inauguración del mismo?

JI: Pues desde que se inició, empezaron los trabajos desde 1986, ya empezaron a tender vías, ya en 1987 empezaron a traer las unidades, desde esa fecha a acá, el Museo perteneció a Ferrocarriles hasta 1999. Podríamos decir que, de 1986, la inauguración es en 1988 y se termina esta relación en 1999, y a partir de allí se pertenece a Conaculta.

 

AN: ¿Qué pasó en el Museo entre 1986 al 2009 y qué le llamó la atención?

JI: Lo que me llama la atención de 1986 a la fecha, pues es que ha habido muchos cambios. En principio, cuando empezamos en ferrocarriles la verdad no había ni herramienta con qué trabajar, teníamos que pedir prestado herramienta, lo que se utilizara para los movimientos, de allí cuando llega Lorena, la señora Lorena como directora del museo, fue cuando el Museo se vio un cambio, en mobiliario, en máquinas de escribir, todo lo que es de oficina se fue para arriba.

AN: ¿Recuerda en qué años sucedió?

Fue, no recuerdo bien la fecha exacta, pero fue en su gestión, pero ya tiene como unos 15 años.

 

AN: Ubiquémonos en el día de la inauguración, 5 de mayo de 1988, ¿qué tenía el museo, con qué edificios contaba en esa época?

JI: En ese momento era el edificio principal y las salas, sala 1, sala 2, sala 3, sala 4, sala 5. La sala 4 se conocía como la sala del Metlac, porque allí estaba un fotomural del Metlac, pues nada más porque allí se ocupaban como oficinas una de las salas, la sala 1 y la sala 2, oficinas del museo de ferrocarriles.

 

AN: Cuando se refiere al edificio principal, ¿qué es eso?

JI: La sala principal es donde era la sala de espera de cuando estaba en función la estación, la sala de pasajeros.

 

AN: ¿A qué ferrocarril pertenecía?

JI: Al Ferrocarril Mexicano, que es donde actualmente se encuentra el Museo.

 

AN: ¿De dónde venía ese ferrocarril?

JI: Iba de México-Veracruz y de Apizaco para acá.

 

AN: ¿Recuerda quiénes componían en esa época la cuadrilla de vigilancia a la que usted pertenecía?

JI: Sí, tengo los nombres de ellos, porque muchos vinieron, pero no aguantaron y se regresaron, porque según aquí no había nada. Cuando llegamos aquí, al museo, no había barda, no había nada, todo estaba descubierto, era paso de todos. Todos donde quiera pasaban, no había seguridad y por eso muchos vigilantes no les gustó y se regresaron para la estación nueva, que es la de la 80 Poniente, los primeros que se regresaron fueron: Adolfo Caltenco, Vicente Oliva, Manuel Oliva, Javier Cruz, Cutberto López, José Luis González, Javier Castillo, Julián Tejeda, Armando Páez, Sixto Cayetano, todos esos se regresaron.

 

AN: ¿Los que se quedaron?

JI: Iba por derechos, hasta que llegaba el último, el último por fuerza tenía que irse, como estaban en cadena, le llamaban cadena, tenía que aceptar si no lo castigaban, entonces esos chavos que están ahora aquí son los que fueron últimos en la cadena de ferrocarriles en vigilancia, entonces son los que están ahorita, por ejemplo: Adrián Ventura, de los que pertenecieron a transportes, Juventino Cruz López, Carlos Hernández Muñoz y Francisco Cruz López, ya los demás no pertenecían a vigilancia, pertenecían al departamento de vía, que son: Sergio Soriano y Ranulfo Coyotécatl, lo que hicimos nosotros fue jalar a esa gente para acá, porque acá había trabajos de vía, para que hubiera un elemento de cada departamento, para que se hiciera la cuadrilla, ahorita están trabajando como departamento de servicios generales. Todos están allí, se jaló toda esa gente porque aquí en el Museo hay diferentes trabajos, como es de vía, movimiento de las unidades y para refuerzo de todos los departamentos, es así como se ha manejado.

 

AN: Volviendo al día de la inauguración, ¿qué personajes recuerda que vinieron a inaugurar el MNFM?

JI: Vino de México el director de FNM, de aquí de Puebla vino el gobernador y otras personalidades de diferentes dependencias. Estuvieron aquí, en la inauguración del Museo de ferrocarriles.

 

AN: ¿Vino gente del Sindicato?

JI: Sí, en ese tiempo estaba un tal Caltenco.

 

AN: ¿Qué era?

JI: Era secretario de la sección, a quien más recuerda, el encabezaba a la gente, vinieron otros como uno que fue también secretario que se apellida Carrasco, y venían otras de menor rango, porque ya eran de los departamentos, por ejemplo, de vigilancia, de transportes, de los que vigilaban los movimientos allí en el Sindicato, y pues esas personas fueron las que vinieron a la inauguración.

 

AN: ¿Recuerda si hubo mucha gente?

JI: Sí hubo mucha gente, cuando supo que era la inauguración, y fue la primera vez que oyeron el silbido de la máquina. Como se cerró aquí la estación, que fue en el setenta y tantos que se cerró aquí la estación, entonces cuando vieron la máquina de vapor acudió mucha gente. En la inauguración vino bastante gente, aparte de las personalidades que habían invitado, gente de aquí de los alrededores, ya después de que se inauguró el museo se hacían aquí eventos culturales, folclóricos, eventos educativos, es todo lo que hacía el museo, concursos de ajedrez, aquí tenían unas canchas, los de aquí del barrio pedían permiso para hacer sus eliminatorias y hacían sus deportes, los de la Academia (de Policía) venían a hacer su deporte acá. Nos apoyaban también cuando había un evento, nos apoyaban con el desyerbe, la limpieza, el ejército también venía, pedían la herramientas prestadas o se les proporcionaba material y ellos también nos apoyaban. Cuando nos trajimos la maquinita que está aquí, en el Museo, que estaba allá por Buenavista, el ejército nos echó la mano con los carros, el material, yo sólo me llevé a la gente y allá ellos nos echaron la mano. Lo trajimos, lo bajamos de donde estaba, en su muro, en su pedestal, allí la bajaron y la trajimos aquí al museo, nos ayudó el ejército, aquí. Anteriormente, el museo ya organizaba viajes turísticos gratuitos, por ejemplo, de aquí salía la máquina a Cholula a Atlixco el día del niño. Como en dos ocasiones se celebró el día del niño con viajes a Atlixco, a Cholula, a Apizaco, fueron pocos los viajes que se hicieron porque, en realidad, era mucho el mantenimiento de las unidades y el personal de los trenes no se disponían, entonces fueron pocos los viajes que se hicieron aquí en el museo, por parte del museo, gratis, para los niños.

 

AN: Antes de terminar, ¿qué cambios significó para usted el trabajar en el MNFM?

JI: Para mí no fue ningún cambio, porque se sigue haciendo lo mismo. Lo único que cambió ya fue la administración, el administrativo, ahora los eventos que se hacen ya son muy diferentes, como que veo una diferencia en el manejo de las actividades, ya ahora las exposiciones son temporales, como que sí bajó ese aspecto, antes como que sí había más apoyo, para las exposiciones y los eventos.

 

AN: ¿Algo más que quiera agregar, señor Aguilar?

JI: Solamente que yo estoy aquí a gusto en el museo, de pertenecer al equipo del museo y por consiguiente a ferrocarriles, yo ya quiero irme también, pero yo creo que para el año que entra. Ya cumplo 60 años, pues ya ve ahora con los cambios para la jubilación me faltarían muchos años, ya tengo 60, pues opto por irme ya, para el año que viene ojalá Dios nos preste vida para llegar a esa fecha, pues me quiero ir bien, irme tranquilo, sin ningún problema en el museo.

 

Entrevista al migrante hondureño Anthony López

revista digital

32

ene-mar 2018
Entrevista al migrante hondureño Anthony López
Alfredo Nieves Medina
Jefe de la planoteca

Resumen

Entrevista realizada por Alfredo Nieves Medina, jefe de Departamento de Planoteca, el 26 de septiembre de 2016, al migrante hondureno Anthony López.

Palabras claves: migrante, ferrocarril, honduras, albergue La Sagrada Familia, México.

Alfredo Nieves: Nos encontramos en el albergue de La Sagrada Familia en la ciudad de Apizaco, me llamo Alfredo Nieves Medina, y estamos con un migrante centroamericano. Buenas tardes, nos puedes dar tu nombre, por favor.

Anthony López:  Mi nombre es Anthony López, tengo 32 años y soy hondureño de nacionalidad.

AN: Anthony o Antón.

AL: Anthony.

AN: ¿Con Y?

AL: Sí, con Y.

AN:  Perdón, ¿qué tiempo tienes viajando Anthony?

AL: Ahorita por la actualidad tengo tres meses, viajando, ya son tres veces que intento llegar a los Estados Unidos y aquí estamos, esta es mi tercera vez, como te digo.

AN: ¿Tercera vez que haces este viaje?

AL: Este viaje ahorita por la actualidad, porque yo anteriormente había estado en los Estados Unidos y fui deportado de los Estados Unidos. 

AN: ¿Qué tiempo estuviste esa vez trabajando?

AL: En los Estados Unidos estuve 16 años, y pues sí, a los 16 años me tiraron para Honduras, y en junio 20 y me vine el 23 del mismo mes, y como te digo ya son tres meses que ando aquí, como te digo he sufrido mucho, porque el camino está difícil, ¿verdad? El camino no está fácil, lo secuestran, lo golpean, lo roban, muchas cosas que están pasando en el tren. Nosotros venimos a tratar de luchar para llegar a los Estados Unidos para sacar adelante a nuestras familias, porque como han escuchado, ¿verdad?, en Honduras la delincuencia, todo eso, las pandillas y todo eso. Está muy difícil, ¿verdad? Tratamos de salir para sacar adelante a nuestras familias, como te digo y aquí andamos echándole ganas, pues.

AN: Anthony, vamos a platicar especialmente de dos casos, de tu primer viaje y tu último viaje que es este: ¿cómo ha sido?, ¿cómo lo has sentido?

AL: No, pues lo he sentido bien difícil, porque como te digo, entrando, luego, luego, entrando aquí al país de México somos expuestos a muchas cosas como a la violencia, que lo roban, como te digo los secuestran, los mismos policías que andan cuidando el tren, los golpean, los disparan, nos quitan las cosas que traemos y pues es un poco difícil pues, un poco difícil porque nosotros aquí no somos nada, somos de otro país. Nos tratan como animales.

AN: ¿Cómo fue tu primer viaje, qué recuerdas?

AL: El primer viaje no fue, muy que te diga largo, no recorrí mucho en el primer viaje, recorrí nada más hasta Coatzacoalcos, Veracruz. Y pues como venía en autobús, en ese entonces viajé en el ADO y pues no fue muy difícil, ¿verdad? Pero ya los otros dos, que este es mi tercero, el segundo que pasé, que fue el mes pasado, pues sí fue un poco difícil porque me salieron los mentados Zetas, me salieron los de la Mara, que me salieron muchas cosas ahí, de delincuentes pues, que lo único que quieren, que uno les de dinero, que si no les da dinero uno, no lo dejan pasar, no lo dejan subirse al tren, que son cuotas que supuestamente uno tiene que pagar.

AN: A ver Anthony: ¿tu primer viaje fue en el que llegaste a los Estados Unidos?

AL: En el primer viaje sí, eso fue en 1997.

AN: Hablas de que llegaste hasta Coatzacoalcos, y de ahí, ¿cómo viajaste después? 

AL: ¿Usted dice en el primero en que llegué a Estados Unidos? En el primero yo llegué directamente, me estuve en Chiapas, en Comitán de Domínguez, Chiapas, estuve tres meses y después de que salí de Comitán me fui directamente hasta Nuevo Laredo, Tamaulipas.

AN: ¿Ahí cómo te fuiste?

AL: De ahí agarré un pollero, que se llama un coyote, como dicen que uno que le paga.

AN: ¿Y cómo te llevó ahí? ¿En camión?

AL: No, me llevó en carro y caminé como los lugares donde está la Migración de Estados Unidos, lo rodea uno por el monte, y ahí está otro carro esperándolo.

AN: Oye, ¿y en cuánto te salió ese viaje?

AL: Ese viaje me salió en 2 mil 500 en ese entonces.

AN: ¿Dólares?

AL:  Dólares, sí.

AN: El segundo viaje, ¿hasta dónde llegaste?

AL: El segundo viaje llegué hasta Coatzacoalcos, Veracruz.

AN: ¿Ahí, qué te pasó?

AL: Ahí, pues me agarró Migración y me mandaron de vuelta para Honduras.

AN: ¿Te deportaron?

AL: Sí, me deportaron para Honduras.

AN: De tu primer viaje nos comentas, a ver si estamos bien, que estuviste 16 años trabajando en Estados Unidos.

AL: Sí, estuve no directamente trabajando, porque cometí un error que yo sé lo admito que cometí un error, y pues en Estados Unidos los errores salen caros y entonces tuve que pagar por el delito que cometí, y de ahí después de que terminé con el delito me deportaron para Honduras.

AN: ¿Allá de qué trabajabas?

AL: Trabajaba pintura, pintando casas. 

AN: Pintando casas.

AL:  Painting house, allá.

AN: Nos comentas que tienes treinta y…

AL: Dos años.

AN: Treinta y dos años, ¿dejaste familia allá en Honduras? 

AL: Dejé todo en aquel entonces, sí dejé toda mi familia, ahora casualmente en el momento, la mayoría de mi familia está acá para el otro lado, en la Unión Americana.

AN: En los Estados Unidos, ¿tienes pareja?

AL: Ahorita en la actualidad, estoy con la muchacha que estamos, no estamos casados, pero estamos juntos, sí, casualmente.

AN: ¿Ella dónde está?

AL: Ella se encuentra ahorita actualmente en Los Ángeles, California.

AN: ¿También es hondureña o …?

AL: Es hondureña, donde yo soy.

AN: ¿Y también está en la misma situación que tú?

AL: Ahorita ella, como te podría decir, ella ya es ciudadana americana, tenemos una familia, tenemos tres hijas, que también las muchachas ya son ciudadanas americanas, están estudiando, gracias a Dios, y pues el único que anda ahorita perdido, pues soy yo.

AN: Esto de la deportación, ¿cuántos meses tiene?

AL: De la deportación, me deportaron el 20 de junio de 2016.

AN: ¿Y ahorita vas de regreso?

AL:  Sí.

AN: ¿Te deportaron hasta tu país?

AL: Sí, hasta mi país directamente en avión, me deportaron a La Lima Cortés y llegué a donde mi papá, porque todavía tengo mi papá que, gracias a Dios, ésta vivo. Estuve tres días allá y como en el 2002 mataron a mi hermano, entonces pues ahorita que yo llegué pa’ allá, pues yo no tendría enemigos, diría yo no tengo enemigos, nunca he hecho nada en mi país, nunca hice ni un delito, pero los que mataron a mi hermano casualmente…

AN: ¿Allá en Honduras?

AL: En Honduras en 2002, mi hermano, estábamos todos acá en los Estados Unidos, mi hermano llegó para, vino a pasear de vacaciones a Honduras en el 2002, el 17 de diciembre y nomás estuvo 12 días porque el 29 de diciembre lo mataron, que casualmente fueron mí misma familia, primos hermanos. Entonces ahorita que yo llego para Honduras que me deportan, ellos también, supuestamente se escuchan los rumores que me quieren matar a mí, entonces obligatoriamente yo no puedo estar mucho en Honduras, sino que nada más estuve tres días y tuve que migrar de vuelta como inmigrante sobre los Estados Unidos.

AN: Anthony, ¿y podemos saber los motivos?, ¿el por qué de esos conflictos ahí con tu…?

AL: ¿Con mi familia? Lo diré, te va, te puedo decir que fue por una mujer, supuestamente mi hermano se metió con la mujer de un primo hermano y entonces el primo hermano se sintió como burlado, se sintió celoso y pues directamente no lo mató él, pero él pagó para que lo mataran, ¿verdad? Que es lo mismo a que fue él y entonces, ¿cómo te puedo decir? Pues ahí está como el problema, como supuestamente que dicen que vamos a hacer venganza, y como yo anduve un tiempo, como yo digo y no me siento como enaltecido, sino que le doy gracias a Dios de lo malo que yo andaba haciendo, ahora pues yo ando tranquilo, no ando portándome mal, sino que tratando de reunirme de vuelta con mi familia, para poder estar junto con ellos y entonces ellos supuestamente me tienen un poco de miedo, precaución a mí, porque dicen que yo soy malo, pero para nada.

AN: Oye Anthony, hablando de que, probablemente, para asesinar a tu hermano hubo alguien a quien le pagaron, ¿cómo cuánto vale una vida allá en Honduras?

AL: Pues, para decirte cuánto exactamente le pagaron no te podría decir, pero se escuchan rumores que pagaron como unas 10 mil lempiras, 10 mil lempiras valorado en dólares, son como, estamos hablando de unos 400 dólares.

AN: ¿Tan poco vale una vida en Honduras?

AL: Tan poco, porque la vida en Honduras ahorita está bien difícil. Tenemos un presidente que nada más está mirando por él, está dejando al país en crisis, está dejando al país con hambre, por eso no sé si te das cuenta en este momento, en la actualidad la mayoría de gente que está viajando, que está transitando para los Estados Unidos, todos son hondureños, la mayoría, 99% son hondureños. El país está en una crisis económica que, pues está pa’ abajo y pa’ abajo y para muchos ya no hay otra solución, como dice la canción de abandonar tu patria, a lo mejor para siempre o buscar la suerte, o buscar refugio en México, en otros países, pues.

AN: La primera vez Anthony, ¿cuántos años tenías cuando emprendiste el viaje?

AL:  16 años

AN: ¿Tenías conciencia del por qué salir de Honduras? 

AL: Okey, en ese tiempo, yo dejé mi país porque yo me junté con una muchacha en ese tiempo, cuando yo estaba muy joven, ¿verdad? En ese tiempo yo era futbolista, ya estaba en un equipo de reserva, ya estaba para jugar fútbol profesional. Y pues la muchacha con la que yo me junté, yo me enamoré y pues ya sabe cuando uno está joven, este chamaco, se enamora y deja todo por algo que a lo mejor no vale la pena, ¿verdad? Entonces yo estaba estudiando, y como te digo estaba en un equipo de reserva, una reserva como del América, de Toluca o de Cruz Azul, ya para el siguiente año supuestamente ya iba para primera división de futbol profesional y pues me decepcioné mucho que después de que dejé todo por la muchacha, dejé el fútbol, dejé el estudio, la muchacha me salió pagando mal, con mi mejor amigo, fue mi forma para poder salir de mi país.

AN: Una decepción amorosa.

AL:  Una decepción amorosa casualmente, sí.

AN: A ver Anthony, ahora platícanos, ¿cómo ha sido este viaje? Este último viaje, en el que vas aquí, platícanos desde que sales de tu casa.

AL: Okey, en este viaje pues yo fui deportado apenas ahorita, me deportaron de Nuevo Laredo, llegué a Omoa, Cortés, que es a donde lo mandan directamente en el autobús los de acá, desde México. Llegué y me fui para la central camionera, que es San Pedro Sula, la más grande ahí cerca de Omoa, y pues nada más le hablé a mi familia, le dije a mi papá que yo no voy a llegar a la casa, ahorita, porque voy a dar la vuelta, de aquí mismo me regreso, le hablé a mi mujer allá para los Estados Unidos, le dije que me mandara un poco de dinero para regresarme y sí me regresé. Llegué a la frontera de Honduras con Guatemala y hasta ahí todo estuvo bien, ¿verdad? Luego entré en Guatemala, entré a la frontera de Guatemala con México y todavía estaba bien, ya la situación se viene poniendo un poco dura cuando ya entramos a la frontera, cuando entramos a tierras mexicanas. Que la delincuencia ahorita aquí, pues para nosotros los inmigrantes que viajamos en el tren, entrando, luego entrando, entrando en donde está la vía del ferrocarril, de lo que es el tren pues, ya las cosas se van poniendo más duras, se van poniendo más difíciles, porque ya ahí empiezan los ladrones como te digo, ahí empiezan a echarnos miedo y a decirnos que si no les pagamos dinero ya no nos podemos montar al tren, porque ellos son los encargados, son los que corren al tren, pues si no pagamos para nada podemos entrar a ese tren, y que si lo hacemos en la forma sin pagar estamos arriesgando a que nos maten o que nos secuestren.

AN: ¿Por dónde entraste a México?

AL:  Yo entré por, por la frontera que entré, entré por una frontera que se llama La Técnica, pasamos un río, pagamos 15 quetzales de Guatemala, y ya entramos a México, que la frontera se llama Corozal.

AN: ¿Por Tenosique?

AL: No, esa es Ceiba, La Ceiba, ahí están juntos pegados, pero, es más, primero está La Técnica, para más abajo está La Ceiba que le dicen y luego Tenosique. Y de ahí de La Técnica ya llegando a Corozal agarra una combi, en esa combi está prohibido que viajen los inmigrantes, entonces para poder viajar uno, para poder llegar a donde está la vía del ferrocarril, que es Palenque, México, el pasaje normal son 50 pesos mexicanos, pero como nosotros no podemos viajar y para poder viajar tenemos que pagar 500 pesos.

AN: Órale, ¿eso es lo que les cobra el chofer?

AL:  El chofer sí, porque todos dicen que tienen que pagar a no sé a quién, pura mafia, ¿me entiende? Pura mafia, para la feria, para sacarnos la feria. De ahí ya llegamos a Palenque, de Palenque estuve como unas cinco horas, agarré el tren en la nochecita como a las 11 de la noche, llegué a un lugar que se llama, se llama, que nosotros le decimos La Aceitera, que ahí nos hacen un retén por la Migración y nos corren, nos apedrean. Nos tiran piedras porque casualmente uno no se para, porque uno pues quiere llegar al sueño americano, que es el sueño que uno va, con el destino que uno va, ¿verdad? Y entonces, como ellos ven que uno no se para, uno se tira del tren y no se para, entonces ellos obligatoriamente no traen armas, nos agarran a pedradas.

AN: ¿Quién los apedrea?

AL: Los de Migración, los agentes de Migración y ahí pues corrí, corrí, corrí y salí adelante, ya cuando el tren volvió a arrancar pues me volví a montar y llegué a un lugar que se llama Chontalpa, Tabasco. Ahí en Chontalpa, pues no corrí con la misma suerte de que no me había pasado nada, corrí con Migración y todo eso, pero ya uno viene consciente, ¿verdad? de que eso puede pasar y llegué a Chontalpa, llegando a Chontalpa, llegué como a eso de las 3 o 4 de la mañana y como a las 7 o 8 de la mañana salí, salí a la ciudad y quise recorrer como para buscar un, buscando acá adelante, ¿verdad? Para venir agarrar el tren más adelante, porque en Chontalpa hay un lugar que le llaman La Limonera, que también ponen un retén de Migración y entonces uno trata de rodear caminando, son como, estamos hablando de unos 25 o 30 kilómetros caminando, y en esa trayectoria que yo quise caminarlo luego, luego saliendo de Chontalpa, había caminado como un kilómetro cuando unas personas me salieron humildemente tranquilas como de, tranquilos, ¿verdad? Como que “Hola, ¿cómo está?, Buenos días, que nosotros somos chidos, nosotros no nos metemos con nadie, somos de aquí de los pueblitos, aquí nadie se va a pasar de lanza, nadie se pasa de verga”, como ellos hablan, ¿verdad? Entonces todo chido, pues yo agarré confianza un poquito y cuando menos, ya menos me acuerdo, ya me estaban quitando mi teléfono, me estaban quitando mi dinero y pues todo eso. Lo bueno fue que no me pusieron, no me golpearon ni nada de eso.

AN: Pero te quitaron eso.

AL:  Sí, me quitaron mi teléfono, me quitaron el dinero y pues ya no quise seguir yo adelante caminando, sino que yo me regresé atrás, para Chontalpa. Y en Chontalpa, ahí, me estuve tres días, porque no pasaba el tren, porque supuestamente había pasado algo de Chontalpa buscando como para Veracruz, había habido un descarrilamiento de tren y entonces los trenes no estaban corriendo, entonces ahí estuvimos tres días. Mirando las, ¿cómo te puedo decir, las…? La situación es difícil, porque ya no traíamos dinero, yo ya no tenía dinero en ese momento y pues en ese momento, llegaron, muchos llegaron que querían gente pa’ trabajar, pero al final yo me doy cuenta de que se los llevaban a trabajar, pero no les están pagando. Entonces yo dije, pues no voy a trabajar sin que me paguen, entonces mejor me quedé ahí, de una u otra forma pues tomando agua, la gente, hay gente que, hay angelitos de Dios que siempre, no toda la gente es mala, ¿verdad? y ahí pues, una que otra gente nos regalaron un poquillo de comida para poder seguir adelante, pues, y ahí estuvimos tres días y en estos tres días nos echaron a la Migración, ahí llegaron, nos corretearon, nos apedrearon, fueron como cuatro carreras, que nos sacaron ahí en Chontalpa, la Migración. Y ahí paso el tren y nos subimos al tren y como te digo, en el retén que te digo está en La Limonera, nos volvieron a corretear, y ahí nos corretearon, nadamos por pantanos y todo eso, para nosotros eso pues no es mucho, porque queremos llegar al sueño americano, que es el destino de nosotros para llegar allá arriba. Entonces todos sucios, todos sin ropa, sin comida, sin nada, es más toda mi ropa, mi mochila que traía se quedó ahí tirada, incluso mi ropa, mi desodorante, todo lo que es para mí limpieza, todo se quedó ahí. Llegué a Veracruz, cuando llegué a Veracruz ahí también nos echaron otra carrerita, ¿verdad?

AN: ¿A qué parte de Veracruz?

AL: A Coatzacoalcos, Veracruz, que ahí el tren estuvo parado ahí en Las Choapas, pero ahí todo estuvo bien, llegamos a Coatzacoalcos y empezamos a caminar otro poquillo y pues ahí estuvo un poco difícil, pero no imposible, gracias a Dios. Ahí nada más nos echaron una carrerita, pero no nos pasó nada, gracias a Dios, que yo confío en Dios y todo estuvo bien.  Ya de ahí en Coatzacoalcos estuvimos como unas cinco horas y llegó una muchacha que nos regaló comida, nos regalaron un poco de agua para tomar y de ahí agarramos el tren que venía de Coatzacoalcos, en tren que venía para Tierra Blanca, llegamos a Tierra Blanca, sin problemas y todo estuvo bien. Nada más, los muchachos, la seguridad que anda arriba, como siempre se suben, y qué: móchense para los refrescos, y si no los vamos a apear y todo eso, ¿me entiende?, y pues yo ya no traía feria, ¿de dónde les daba? Y yo pues le dije: “No pues carnal, la neta yo no traigo feria, mira, yo ahorita vengo a la Zumba marumba, como decimos allá en Honduras, ¿verdad? Sí trajera, la verdad, yo te invitaría para el refresco para estar, llegar a alegar y como me vayas a dejar aquí a medio camino y que quede en un lugar peligroso sin saber dónde estoy, ¿verdad?” y entonces él me dijo: “No, pues está bien, está chido, me dijo, síguele adelante”. Llegamos a Tierra Blanca, ahí en Tierra Blanca, como pudimos pedimos un poco comida, y ahí pues nos brindaron un poco la atención de comida, comimos y ahí de que comimos pues agarramos el tren que venía supuestamente para Orizaba, saliendo de Tierra Blanca corrimos como 10 kilómetros y ahí de vuelta estuvo Migración, que nos corretearon a todos, ahí la verdad fue el lugar dónde Migración se portó más mal, porque ahí si nos tiraron piedras como animales. Ahí Migración nos tiró piedras, a mí me tiraron muchas, pero me tuve que cubrir para que no me pegaran, porque si me pegaban, me pegan con una piedrota que nos están tirando, pues a lo mejor hasta me matan y entonces gracias a Dios no me pegaron. Fueron pocos los que nos volvimos a subir al tren de todos los que veníamos, ¿cuántos te voy a decir? Llegamos como unos ocho, unos diez a Orizaba.

AN: ¿Y de cuántos más o menos?

AL: De todos los que veníamos éramos como unos setenta.

AN: ¿De Tierra Blanca?

AL: De Tierra Blanca con destino a Orizaba salimos como setenta o unos ochenta pegándole a unos cien y ya llegamos a Orizaba, llegamos como unos ocho o unos diez.

AN: ¿Y qué pasó ahí? ¿Por qué se bajó la gente?

AL: Por la Migración. Porque Migración nos hecho carrera, te digo y nos agarraron a pedradas, ahí agarraron unos cuantos, retuvieron unos cuantos, que incluso ya me di cuenta qué están en Honduras unos cuantos, unos que venían conmigo, que nos habíamos juntado ahí en el camino, pues, porque yo salí solo de Honduras.

AN: ¿Tú viajas solo?

AL: Yo viaje solo. Hasta aquí en el camino me encontré gente que, ¿cómo te podría decir? No conocen el camino y como yo he andado tres meses en el tren ahorita, pues ya conozco y yo les digo: “Pues sí ustedes quieren, yo les dije así claramente, sí ustedes quieren, yo no soy coyote, yo no soy nadie, no les voy a cobrar, yo sé nada, nos vamos juntos, echándonos la mano unos a otros y pues a ver si llegamos, a  ver si Dios decide que tengamos suerte y recorremos con suerte y lleguemos al destino para donde vamos” y de todos los que nos juntamos ahí pues andamos aquí, ahorita quedamos como unos, quedamos como cinco de diez. A los otros los agarraron, los deportaron y así. Y pues hasta ahorita, en el momento, ¿cómo te podría decir?, hasta el momento aquí, pues llegamos aquí a la casa. Yo ya llevo dos días aquí porque en Tierra Blanca de todos los que venían conmigo, nomás yo fui el único que llegué hasta aquí, y aquí yo le pedí a la muchacha encargada aquí que me dieran otro día, porque son 24 horas nada más las que le dan a uno aquí, y entonces yo le dije: “Por favor, si me puede dar otro día para quedarme porque allá atrás se quedó una gente que venía conmigo, incluso está una muchacha que viene conmigo, que ella es mi hermana de crianza”, que nos encontramos, yo tenía tiempo de no mirarla a ella. Entonces, aquí en el camino yo hablé para Honduras y me dijeron: “Daniela anda para allá”, yo no sabía que ella andaba en estos caminos y nos encontramos aquí en Chontalpa, ahí la encontré y de ahí para acá pues hemos andando juntos, se me volvió a quedar en Tierra Blanca. Pero ya aquí yo me quedé esperándola, porque yo escuché con los demás que venían y me dijeron: “Por ahí viene, no la agarraron, ahí viene”. Y ahí está la muchacha, que es mi hermanita.

AN: ¿La que estaba ahí?

AL: La que estaba ahí sentada.

AN: Sí, la que se llevaron ahorita para allá.

AL: Sí, ella es.

AN: Y es raro que vengan mujeres.

AL:  Sí, es raro, pero pues como yo le dije, pues, en vez de que te vayas sola, que mejor yo conozco el camino, mejor vámonos. Y te digo, no es hermana mía de sangre, pero es hermana de crianza

AN: y de aquí, ¿para dónde?

AL: De aquí el pensamiento es llegar a Lechería, eso es casi el D.F., ¿verdad? Y de ahí de Lechería, pues hay un lugar que se llama Huehuetoca, de Huehuetoca agarramos el tren supuestamente pa’ Celaya y de Celaya pues ya sabemos que ahí está Migración esperándonos, ¿no? así que tenemos que pegar otra corridita y ya ahí de Celaya, sí la logramos salir a salvo o salir bien, ¿verdad? Primeramente, Dios que todo sea así, ¿verdad? Pues para San Luis Potosí, ya de San Luis Potosí ahí entramos de vuelta a la casa del Migrante, la que está ahí a la orilla del tren, a la orilla de la línea, y ahí ya pues con rumbo a Monterrey. Ahí en Monterrey pues hacer una pausa y después de la pausa, pues, descansar un poco, pues porque llega cansado después de todo este camino, uno. Ahí tiene que uno, de ley, de ley uno tiene que agarrar tu coyote y que tu coyote ya te tenga conectado para la frontera, que si no puede entrar uno. Si entras vas arriesgando a los cárteles, vas arriesgando a la mafia, pues, ellos supuestamente cobran una cuota que dice la cuota para poder cruzar el río, que cobran 600, otros cobran 500, otros mil y algo y…

AN: ¿Dólares?

AL: Dólares, sí. Y pues así es.

AN: ¿Por qué parte piensas entrar de México?

AL: Ahorita por estas dos veces traté de cruzar por Nuevo Laredo y me agarraron en Nuevo Laredo, ahorita el pensamiento mío es cruzar Piedras Negras o Reynosa. Ese es mi tiro ahorita. Primeramente y Dios, y ojalá llegue y pues pueda reunirme con mi familia, con mi esposa, con mis hijas.

AN: Tu esposa está en Los Ángeles, en la zona de Los Ángeles. Y de ahí si pasas, ¿cómo le piensas hacer?

AL:  Pues ahí estar con mi familia, juntarme con mi familia y pues echarle ganas, pues ella en la actualidad ahorita tiene su negocio, gracias a Dios tiene su negocio y de ahí puede sacar adelante a las niñas, porque las dos más grandes ya están en la universidad y pues se le hace un poco duro, ¿verdad? Que todos los días cuando yo hablo ella casi hasta llora, que por favor ya échale ganas y que échale ganas, y que ya te necesito porque se me hace un poco difícil, la renta, los bisnes, las niñas, la ropa y todo eso, ¿verdad? Entonces, pues ese es mi dolor de cabeza, de llegar allá pues.

AN: ¿Qué tiempo tiene que no los ves?

AL: Ahorita ya tenemos así, sin mirarnos, tengo como dos años, porque la última vez que los miré fueron dos años, porque yo estuve preso, te digo que cometí un error y estuve preso, entonces a mi trasladaron de California, me trasladaron a Atlanta, Georgia. Y entonces ya a ella se le hacía más difícil verme, porque tenía que pagar el boleto para viajar en avión y estaba caro, como te digo, y ella se le está haciendo todo el cargo de las niñas, ¿verdad? Entonces, pues yo le decía: “Mira mami, para que no gastes mucho dinero mejor hablamos y hablando pues ya sabes que estoy bien” y hace dos años fue la última vez que nos miramos.

AN: Oye Anthony, ¿con quiénes te has encontrado en estos caminos? De gente por decirlo así, malosos.

AL:  Malosos, malosos en este momento los he visto, pero tener conversación con ellos en este momento, no.

AN: ¿Todavía no te han hecho algo?

AL: Todavía, supuestamente los que te digo me robaron en Chontalpa, supuestamente son de los Zetas, pero que yo te diga casualmente o seguro yo no lo sé, pero fue lo que me dijeron, que eran los Zetas.

AN: ¿Así se presentaron, que eran de los Zetas?

AL: No, no se presentaron como Zetas ni nada, te digo se presentaron como gente buena, como gente humilde, pero la gente después, la gente de ahí cuando yo les conté lo que me había ocurrido, me dijeron que los muchachos que estaban ahí son de los mentados Zetas.

AN: Oye, nos platicaban aquí que hubo algunos baleados, ¿qué sabes de ello?

AL: Oh, pues fíjate que de los baleados yo he escuchado un poco, pero no sé mucho su historia, porque ellos están callados, yo les hablo: “Hola, ¿cómo están?” Pero sí me dijeron que los habían agarrado a tiros con una escopeta, incluso mencionaron, me enseñaron todos los tiros que traen, todas las balas que ahí las traen todavía y se les nota, ¿verdad? Entonces ahí están ellos aquí, en este momento, espero que ellos te den también una entrevista para que puedas tú platicar con ellos y ellos mejor que nada te den la entrevista, ellos, ¿me entiendes? Porque yo pues, no sé muy bien su caso, no sé muy bien cómo estuvo, cómo pasó o quiénes fueron, o en qué lugar fue, nada de eso. Pero en el segundo viaje que yo tuve, sí tuve un encuentro con los de la Mara, la Mara Salvatrucha que incluso, ¿cómo te podría decir? En aquellos tiempos, cuando yo andaba un poquillo en la calle y todo eso, pues eran mis amigos, te lo voy a decir, eran mis amigos y pues los conocía, y todo estaba bien en estos momentos, ellos querían que yo me reportara con ellos, que siguiera con ellos y yo les dije que no. Yo les dije que no, pues porque ya sufrí mucho, ¿me entiendes? Ya sufrí mucho, dejé mi familia abandonada por andar con ellos, por andar en la calle y entonces yo dije que tenía que cambiar por mi familia. Que yo de los malos, tenía que ser bueno, que incluso, te digo, aquí a muchos de los que vienen que se pegaron a mí, de lo poco que yo traía les venía dando de comer un poco, ¿me entiendes? Porque ellos no traían nada y el corazón, como te digo, ya mi corazón ya se hizo de malo a bueno, ¿me entiendes? Y entonces yo le doy gracias a Dios porque yo no fui, sino yo sé que él fue. Y entonces en los momentos en mi segundo viaje, te digo, estuve en Monterrey, ahí estuve para, pasé por Saltillo, pasé por San Luis y ahí sí se me presentaron la oportunidad de trabajar con ellos, los de las letras, que les llaman, la Zeta. Me ofrecieron, me enseñaron todo y me dijeron lo que hacían y todo, y después, en el momento que me dijeron del dinero que se ganaba, el dinero que se iba a hacer, en el primer atraque que se iba a hacer, ¿verdad? Que era un secuestro, yo les dije…

AN: ¿De migrantes?

AL: No, ese era un secuestro, no era un secuestro de migrantes, sino que era un secuestro de gente de dinero, de gente de dinero. Me dijeron vamos para tal lugar y pues llegamos: “Vamos a tardar unos cuantos minutos, unas cuantas horas y ya venimos cada quien con 250 mil dólares”, me la pintaron muy bonita y como te digo mi historial, pues anteriormente, eso es lo que yo hacía, ¿verdad? Y pues yo dije: No, pues ¡Guau! Como que yo dije en el momento, yo dije: no puedo hacer esto porque yo ya hice un pacto y no puedo quebrar ese pacto, porque si yo quiebro ese pacto no voy a poder estar con mi familia. Entonces ya no quise, yo los rechacé y me fui, busqué para otro lugar, pero si los miré a ellos y me enseñaron todo su armamento, todo lo que usaban, me enseñaron todo.

AN: ¿Qué tan difícil es viajar en tren?

AL: Lo más difícil es, ¿cómo te podría decir? Lo más difícil es subirse, porque no va muy lento, después la comida, de ahí la seguridad que va arriba del tren, porque siempre lleva seguridad y ellos siempre, siempre se portan mal con nosotros. Ellos, los que últimamente, realmente ahorita en este momento, en la actualidad, yo diría que ellos son los que andan portándose más mal con uno. Ellos son.

AN: ¿Los de seguridad?

AL:  Que nosotros les llamamos garroteros, ellos son los que nos andan robando y nos andan haciendo todo lo que ellos quieran. La gente, la demás gente piensa que son los de los cárteles, pero los de los cárteles ahorita yo digo que no son ellos o al contrario o al revés, yo diría que sí ellos son los del cártel son que se andan disfrazando con el uniforme con todos los radios y todo lo que traen, ¿verdad? Porque yo lo que escuché que unos cuantos me han dicho, los señores ya de edad, ¿verdad? que trabajan de seguridad y me dicen: “No les creas a esos cabrones, me dicen, esos no son de los que trabajan aquí en la seguridad, esos son pinches mañosos, son de esos pinches Zetas culeros, que andan, así me lo dijeron, y se andan haciendo pasar por los que andan cuidando el tren, pero ellos no son”. Fue lo que me dijeron, pero yo te digo: seguro, seguro yo no estoy. Pero ellos son los que yo sí sé que ellos son los que andan portándose mal con uno y haciéndolo como ellos quieren con uno, ¿me entiendes? Pero hasta el momento, gracias a Dios, lo único que yo doy gracias a Dios, voy bien de salud, no me han querido, ¿cómo te podría decir?, golpear ni nada de eso, gracias a Dios, las cosas materiales pues se vuelven a recuperar, pero ya la vida de uno, la salud de uno, pues ya es difícil, ¿verdad?

AN: ¿Tu viaje hasta acá lo has hecho en tren o…?

AL: Hasta Palenque, Chiapas, lo hice en autobús y la combi que le llaman, ya de Palenque, Chiapas, hasta Apizaco, Tlaxcala, sçi lo he hecho en el tren.

AN: Bueno, Anthony, finalmente una pregunta un poco confidencial: ¿qué significa Dios para ustedes? En tu caso, para ti.

AL: Para mí Dios significa el todo, el Todo Poderoso, el que lo hizo el mundo, el que nos hizo a todos, el que es Rey de Reyes y Señor de Señores, sin Él no podemos andar, sin Él no podemos vivir, sin Él no podemos respirar, para mí Él es el que murió y resucitó para que nosotros tuviéramos una segunda oportunidad y tuviéramos el perdón del pecado, para mí.

AN: Bueno, muchísimas gracias Anthony. ¿Algo que nos quieras decir, algo que se te quedó?

AL: Pues, ¿cómo te podría decir? Para mí, ¿verdad? Así como esta entrevista, yo quisiera que pues, si ustedes tienen la suficiente como opción, de poder llevarla a la ciudad, al pueblo, al país mexicano, que es donde estamos en este momento, para que el gobierno, para que la policía, para que la militar, todo lo que es ellos, puedan accionar y poner un alto a la delincuencia, nosotros no venimos haciendo daño a nadie, nosotros al contrario, venimos con un sueño, con unas ganas de poder llegar y de poder trabajar, de poder seguir adelante, poder ayudar a nuestra familia y esa sería mi última, bueno, lo que yo te pediría que todo esto que están haciendo ustedes lo tiraran a que se mirara, que se supiera, para que el gobierno, que el gobierno que tiene el control de la militar, de la marina, de la municipal, pues ellos pueden hacer algo y pudieran limpiar todo esto, para uno pudiera viajar un poco mejor, más seguro, ¿verdad? Seguro sin Dios no podemos estar seguros, pues que ellos también pudieran hacer algo para que nosotros pudiéramos estar mejor.

AN:  Así es, pues vamos a tratar de hacer algo para eso, Anthony, agradecemos mucho tu entrevista.

Al: Gracias, gracias.

Transcripción realizada por Areli Pérez, de servicio social, en mayo de 2017 y revisada por Alfredo Nieves en febrero de 2018.

Testimonio de José Anastacio Ríos Villamil, ex trabajador ferrocarrilero

revista digital

31

sept – diciembre 2017
Testimonio de José Anastacio Ríos Villamil, ex trabajador ferrocarrilero
Patricio Juárez Lucas
Jefe de Departamento de Archivo Histórico

Resumen

Entrevista realizada por Patricio Juárez Lucas, jefe de Departamento de Archivo Histórico, el 14 de julio de 2011, al ex trabajador ferrocarrilero José Anastasio Ríos Villamil.

Palabras claves: trabajador ferrocarrilero, Ferrocarriles Nacionales de México, fuerza motriz.

 

PJ: ¿Fecha de nacimiento?

JAR: 28 de octubre de 1938.

PJ: ¿En dónde nació?

JAR: En el pueblo de la Magdalena Mixhuca, en el Distrito Federal.

PJ: ¿Cuándo ingresó a los Nacionales de México?

JAR: El 1 de febrero del 1959.

PJ: ¿En qué rama ingresó a los ferrocarriles?

JAR: En Fuerza motriz.

PJ: ¿Haciendo qué?

JAR: Como ayudante auxiliar, auxiliar extra. Teníamos un cabo que nos mandaba; éramos como quince muchachos y de allí nos distribuía para hacer cualquier cosa para todos los departamentos, llevar material a la herrería, a la pailería o a la cobrería, cuestión de llevar material que necesitaban, éramos auxiliar extra.

PJ: ¿Cuándo se jubiló?

JAR: El 1 de junio de 1994.

PJ: ¿En qué rama se jubiló?

JAR: En Fuerza motriz, como oficial compensado.

PJ: ¿Eso qué era?

JAR: Ya era oficial, ya era yo compensado.

PJ: ¿Qué hacía?

JAR: Ya aquí en el Valle (de México) tenía que hacer inspecciones a las máquinas diesel, lavar motores, todo lo de arriba, el generador principal, inspecciones de viaje que a veces nos daban, que no le faltara algo, por ejemplo, que tenía que ver el aceite del gobernador, aceite del excitador, del auxiliar, todo eso.

PJ: ¿Pero ya con diesel eléctricas?

JAR: Sí, ya con diesel-eléctricas.

PJ: ¿En qué divisiones trabajó?

JAR: En Nacionales de México.

PJ: ¿A qué sección del sindicato perteneció? 

JAR: A la quince.

PJ: ¿Y cuándo fue a Oriental?

JAR: Iba yo como ayudante, porque no ascendí.

PJ: ¿Tiene o tuvo familiares en el ferrocarril?

JAR: No, así familiares grandes no, solo dos hermanos, pero no tenemos familiares que hayan pertenecido al ferrocarril.

PJ: Entonces, ¿cómo entró?

JAR: Entré de contrabando, porque había un pintor que llevaba el apellido de nosotros, Ríos, entonces entré como sobrino de él, pero así que tuviera mi papá o abuelos en el ferrocarril no, nunca tuve familiares en el ferrocarril.

PJ: Cuando entró, ¿dónde empezó a trabajar?

JAR: Aquí en San Lázaro.

PJ: ¿Que hacía?

JAR: Era auxiliar.

PJ: ¿Cuánto tiempo trabajó allí?

JAR: Hasta 1974, que desapareció, cerraron los talleres en el 74.

PJ: ¿Y de allí se fue?

JAR: Me mandaron a Oriental, mi primer día que trabajé allí fue el 21 de marzo del 1974.

PJ: ¿Cuando se fue a Oriental llevó familiares?

JAR: Después, primero fuimos cuatro muchachos, tres, uno me duró una semana, le dieron su inglesa y ya no regresó, ya no regresó a la siguiente, el otro en sus descansos, le dieron su inglesa, también se vino para acá, ya no aguantó, yo fui el único que aguantó, cuatro años cinco meses quince días, allá, en Oriental.

PJ: Cuando se fu, ¿usted ya estaba casado?

JAR: Ya, ya tenía yo medio año, por eso me fui, ya no me quedaba otra cosa.

PJ: ¿Se fue con su familia?

JAR: No. Fui primero solo, ya después me los llevé porque era doble gasto, allá, gasto de comida y de hospedaje, y gasto para acá de la alimentación de mis hijos, nada más uno nació allá, el 20 de agosto de 1974.

PJ: ¿Cómo se llama?

JAR: Bernardo Ríos Ruiz. Yo me casé en 1973, creo que el 18 de octubre, mi hijo nació el 20 de octubre de 1974, es el mayor.

PJ: ¿Cuántos hijos tiene?

JAR: Tres hombres y una mujer.

PJ: ¿Ninguno de ellos dedicado al ferrocarril?

JAR: No, de eso no, es que ya fue más difícil entrar, cuando lo privatizaron fue más difícil.

PJ: ¿En Oriental siempre trabajó en esos talleres?

JAR: Sí, los cuatro años, cinco meses y once días.

PJ: ¿Nacieron más hijos allá?

JAR: No, todos nacieron aquí, en el hospital Colonia; el último nació en el Seguro Social, ya no me acuerdo si fue en 1982 o en el 83, el último muchacho.

PJ: ¿Después de Oriental a dónde lo mandaron?

JAR: Saqué un boletín de cambio de residencia, pero como relevador, iba yo a relevar a Pachuca, a Pantaco y al Valle (de México) diferentes días, diferentes turnos.

PJ: ¿Ya no tenía trabajo continuo?

JAR: Ya no, iba yo a relevar a Pachuca, iba yo el domingo, entraba a las 12 de la noche y ya para el lunes a las siete de la mañana vámonos para México de vuelta.

PJ: ¿Tenía alguna compensación por esos viajes?

JAR: Me dijeron los tomadores de tiempo, viáticos, nomás gastos de pasajes, nada más me daban eso.

PJ: Los primeros días en Oriental, ¿cómo lo vivió, o como resolvía su día a día?

JAR: Pues llegamos tres muchachos, primero fuimos a reportarnos con el maestro mecánico, y nos dijeron que teníamos que presentarnos tal día, sí nos presentamos, pero antes de regresar para acá buscamos casa donde quedarnos, hospedaje ya buscamos y ya conseguimos casa donde pagar renta, allí estuvimos los tres, le digo que uno me duró seis días, al otro le dieron su inglesa, había modo de trabajarla, porque quedamos de acuerdo con la persona indicada, yo la trabajaba y él se venía para acá, ya dejaba su tarjeta hecha y todo, era un convenio entre el mayordomo y el personal, el otro me duró sus descansos acumulables, ya nomás se vino para acá y ya no regresó.

PJ: ¿Por qué no les habrá gustado?

JAR: Pues es que estaba muy lejos, de plano el pueblo de allá está muy triste, hace mucho frío, y luego la familia aquí, quién canijos se iba, yo de plano me aguanté por necesidad, era recién casado, no me quedaba otra cosa, si hubiera pedido mi liquidación quién sabe que pasaría, buscaría otro trabajo después, quién sabe si lo encontraba y si no, tenía que batallar y batallar.

PJ: ¿Por qué los mandaron hasta allá?

JAR: Porque desapareció San Lázaro.

PJ: ¿A poco a todos los distribuyeron?

JAR: A varias partes.

PJ: ¿Entonces por qué a ustedes les tocó Oriental?

JAR: Porque era cosa de la empresa, yo creo que necesitaban personal, y todo pasó, éramos como veinte muchachos a diferentes áreas de pailería, pero por parte del sindicato ya no los cubrieron, solo cubrieron cinco, ya fuimos tres, un electrisista, del otro ya no me acuerdo qué era, otro puesto, pero ya no los ocuparon, todos se quedaron, la empresa ya nos los cubrió, el sindicato hizo por cubrirlos, pero todo era a favor de la empresa, todos se perdieron esos puestos, y los trabajadores tampoco lo reclamaron.

PJ: ¿Cuándo usted entró le tocó la huelga?

JAR: Apenas empezaba. Entré en febrero de 1959, ya no me acuerdo cuando fue la huelga, fue por esos días, fue un mes después de que entré a trabajar.

PJ: ¿Le tocaron los paros?

JAR: Sí, todavía, o sea que a mí no me importaba, porque acababa de entrar, pues qué hacía yo, todo pasó, cuando ya se arregló todo, todos tuvimos que reportarnos, los que tenían derecho, nos reportamos listos para trabajar. Yo no me reporté, sino mi hermano falsificó mi firma y por eso volví a entrar al ferrocarril, pero yo directamente no me reporté.

PJ: ¿Cómo entró usted, por azares del destino o para cubrir huecos de las gentes que se fueron a la huelga?

JAR: No, mi hermano, en paz descanse, entró en 1958. Había un compañero que vivía en la colonia, allá se fue a radicar y él trabajaba en el ferrocarril, entonces llevábamos con él una amistad, éramos vecinos, con él hicimos amistad y nos dijo: quieren trabajar en el ferrocarril, que nos metía él, metió a mi hermano, arregló para que entrara a trabajar, y posteriormente entré yo en 1959, él entró antes.

PJ: ¿Cómo se llama su hermano?

JAR: Víctor Ríos Villamil, en paz descanse.

PJ: ¿Él en qué rama estaba?

JAR: En Fuerza motriz, era tornero.

PJ: ¿Cuándo dejó de hacer los relevos?

JAR: Empecé a trabajar, ya no me acuerdo si me vine el 18 de octubre, yo nomás trabajé cuatro meses haciendo los relevos nada más, de allí me saqué un puesto temporal en Valle de México, de eléctrico, pero ya fijo, temporal pero ya fijo, ya no iba yo a los relevos, allí estuvo con un puesto como temporal, lo saqué del eléctrico de la Casa redonda.

PJ: ¿Allí cuánto tiempo estuvo?

JAR: Allí estuve cerca de dos años, luego tuve un puesto ya definitivo ya para no moverme del taller y me lo saqué, me fui al taller, allí también duré como dos años, después ya no me gustó porque era el puro sueldo fijo, allí no había tiempo extra ni nada, ya nada de eso, entonces en otro puesto me volví a regresar a la redonda, y ya cobraba por máquinas calientes, tiempo extra, refrigerio, ya era una ayuda, puntualidad y todas esas prestaciones, por eso me regresé.

PJ: ¿Allí, en la Casa redonda, hasta cuándo estuvo?

JAR: Ya me jubilé allí, allí llegué como ayudante, fui ayudante de Salvador Zarco, ya después hubo un puesto, me ofrecieron un puesto de compensado, y tuve suerte de sacármelo, y allí me mantuve.

PJ: ¿Qué se necesitaba para ascender al siguiente puesto?

JAR: Pos era boletín, usted podía pedir como temporal si había un puesto, si lo está ocupando un muchacho con menos derechos que yo, pues lo reclamo y sí me lo dan, pero temporalmente.

PJ: ¿Cuándo ya es definitivo?

JAR: Es por boletín, ya lo ofrecen y está a la vista.

PJ: ¿Tiene que ver con que alguien sepa más que otro, es decir que se haya capacitado?

JAR: Sí, si había un puesto y yo como ayudante, primero había que ver en qué rama, puede ser pailero, puede ser mecánico, puede ser cobrero, y todo eso, y según si uno podía desempeñarlo, uno podía hacer una aplicación, pero si usted no conoce la rama por qué se va usted a meter en broncas, así ya no se meten en broncas.

PJ: Volviendo a lo de Oriental, ¿cómo era el movimiento allí, de qué líneas llegaban más unidades a ser reparadas?

JAR: Allí nada más eran inspecciones de viajes, que no le faltara aceite a la gobernadora, las tolvas, ponerle grasas adonde el engrane de la máquina en las tolvas, ver zapatas. Como ayudante tenía un oficial, ese oficial tenía que ver todo el trabajo, yo como ayudante que tráeme esto, que tráeme lo otro y así, que teníamos que ver chumaceras, esas que van abajo había que ponerle aceite, lleva un refrescador para que comience a lubricar el aceite, el aceite del muñón, aceite de las ruedas, todo eso teníamos que hacer, que no le faltaran aceite.

PJ: ¿Usted qué herramientas usaba?

JAR: Trabajé eso en la noche cuando se paraban las tolvas, usaba una lámpara, una barreta para sacar o para levantar la tapa y alumbrarle, y ver que no le faltara aceite, entonces tenía la costumbre de alumbrarle, si veía yo que estaban algo negros los engranes esos estaban bien de aceite, y muchas veces me llamaban la atención y le metía los dedos, para cerciorarme, si veía que todavía tenía grasa , entonces estaba bien eso, a menos que ya viniera un poco claro entonces ya no tenía lubricación, entonces tenía yo que agarrar una cubeta, hacer unas bolas y metérselas adentro, echárselos, eso era en la tolva, volverlos a tapar.

PJ: ¿Estopa con aceite?

JAR: De las tolvas eran como chapopote, pero un poco más aguado, tenía usted facilidad de moverlo y echárselo, echárselo a las tolvas.

PJ: ¿Esa barreta le servía para levantar la tapa?

JAR: Sí, estábamos desde un escalón de las escaleras, levantábamos la tapa y ya se metía no debajo, de ladito, si venía muy pegado no se podía levantar con la mano, tenía uno que hacer maña y levantarlo, de noche, yo trabajaba de 0 a 7, ya que estaba bien ya era fácil taparlo, entonces tenía un tapón grande como de tonel, eso le metíamos.

PJ: ¿Qué posibilidad había de que se accidentaran en ese trabajo?

JAR: Un descuido nada más, yo sabía por ejemplo que había que meterse abajo (del material rodante), luego lo proveedores ya no le decían a usted ¡Quién está abajo! Ni nada, de momento hacían movimientos, entonces tenía uno que estar a las vivas.

PJ: ¿Para eso servía el oficial?

JAR: No, el oficial era el que iba arriba, los proveedores ni el oficial avisaba, nada, de momento hacían el movimiento, lo bueno sería que hubiera una bandera, no teníamos bandera de protección, que eso no se pudiera mover, no teníamos esa protección. Aquí en Pantaco nos tocó trabajar también de 0 a 7, ese día por poco me accidento, me hubiera muerto, porque estaba debajo de la máquina, los proveedores no pudieron avisarme, de pronto que mueven la máquina, esa vez alcancé a agacharme, luego usted iba haciendo inspección a los motores de tracción, tenía usted su manguera y todo para echar aire. ¿Si conocieron los aparatos para, manguera, echar solvex?, era una manguera y un aparato, aquí hay uno de esos; el solvente era como gasolina, pero no prendía, era para quitar el aceite, entonces ese aire salía como vapor para lavar los motores, una vez tenía yo mi manguera para trabajar, cuando de pronto siento que movían la máquina, entonces dijeron ¡quién!, ese día sí me enojé ¡Oigan tan siquiera avisen, vean que está uno abajo trabajando! Solo alcancé a aventar la manguera y bajarme, si tuve suerte de no morirme, las máquinas estaban paradas pero los proveedores no veían si estaba uno trabajando, en esas ocasiones si las movieron. No tenían precaución si estaba uno trabajando abajo, nada más llegaban y movían la máquina

PJ: Aquí en la Casa redonda, ¿qué es lo que hacía principalmente?

JAR: Como ayudante, pues ayudarle a mi oficial, ir a traer el solvex, revisar las chumaceras de abajo, tenía uno que estar pendiente de cerrar el aire, o préstame yo le soplo, quitarle todo el polvo de los motores, lo del tablero eléctrico y todo eso, limpiar con alcohol.

PJ: Decía usted que cuando crecieron sus hijos ya no pudieron entrar a ferrocarriles, ¿cuál era la causa principal de eso?

JAR: Pues no les gustó.

PJ: ¿A qué se dedican?

JAR: No tienen oficio.

PJ: ¿Dice usted que no les gustó, pero todavía existía la posibilidad de que los padres metieran a los hijos a trabajar?

JAR: Nunca promoví eso, no estuve enterado, no supe si había modo de entrar.

PJ: ¿Eso lo promovía el sindicato?

JAR: Por ejemplo, ese señor Salvador Zarco, cuando estuvo como representante de la sección quince tenía que dar autorización de si podía uno meter a alguno de sus hijos. Nunca lo fui a ver, pero sí se tenía que tener los papeles de un familiar que estuviera en ferrocarriles, solamente así le firmaba la carta para poder entrar y tramitar para trabajar.

PJ: ¿Qué marcas le dejó el trabajo?

JAR: Hasta ahorita en las manos no, más que los oídos, debido al ruido del vapor, cuando estaba yo en San Lázaro. La caldera tiene dos válvulas hasta arriba del domo, entonces, ya cuando estaba completamente llena la caldera, lo aventaba por un tubo de 3 pulgadas, si no era una era la otra por la que se expulsaba ese vapor, eso me afectó el oído, ahora ya no soporto, cuando voy en el metro ya no soporto el ruido de esos señores que venden sus cassettes, discos; me tengo que tapar los oídos, ya no los soporto.

PJ: ¿Tenían poco conocimiento de medidas de seguridad?

JAR: Nada más las mascarillas, porque teníamos un solvente que nos perjudicaba, sí nos drogábamos, pero eran muy sencillas las mascarillas.

PJ: ¿No tenían tapones para los oídos?

JAR: Nada de eso.

PJ: ¿Esas lesiones que usted tiene eran frecuentes en el trabajo que ustedes hacían?

JAR: No, lo comencé  a sentir cuando ya salí jubilado, ya empecé a sentir todo eso, porque como está uno acostumbrado al ruido, también a la presión del aire de la válvula, de la manguera era mucho el ruido del aire, tenía que soplarle, a veces había en las máquinas 87, en esas máquinas el generador principal estaba encerrado en un cabina, nada más tenía una puerta de entrada, teníamos que meter una manguera con cierta presión adentro de la cabina para que tuviéramos aire, aparte del que estaba soplando por lo que era más dura la presión, y tenía que tener cierta graduación, una vez salí drogado, las escaleras están en alto y luego una rampa, estaba tan drogado que por poco me caigo, sí, pues ya salí drogado, pero ya me controlé, estuve un ratito allí, y me bajé, y me fui a desintoxicarme.

PJ: Nos decía usted de su hermano, ¿él donde estuvo trabajando?

JAR: Él entró allí en San Lázaro, cuando desapareció San Lázaro lo mandaron para San Luis Potosí, pero él se vino más pronto que yo, se regresó al Valle de México además de Oriental.

PJ: ¿En qué otros lugares estuvo trabajando?

JAR: Solamente allí, porque cuando ya me cambié por cambio de residencia, fue por relevos, iba yo a relevar a Pachuca, a Pantaco, y al Valle, pero en diferentes turnos.

PJ: ¿Entonces dónde trabajó permanentemente, en San Lázaro, Oriental y Valle de México?

JAR: Sí.

PJ: ¿Dónde se jubila?

JAR: Allí, me jubilé.

PJ: ¿En la Casa redonda?

JAR: Sí, allí en la Casa redonda me jubilé.

PJ: ¿Y en Pachuca?

JAR: Allá nada más iba un día, iba los domingos.

PJ: ¿Cumpliendo las mismas funciones?

JAR: Allí, se llamaban inspecciones de viaje, nada más ver que no le faltara agua al motor, el motor principal, si le faltaba aceite le teníamos que echar, al gobernador, al excitador y al auxiliar tenía uno que ver que llevaran aceite. Esos estaban conectados directamente al motor y llevaban engranes, como ese de allá afuera hacia el excitador y llevaban engranes, eran los que movían el motor.

PJ: ¿Alcanzó usted buena jubilación?

JAR: Ya no me acuerdo, en cantidades de dinero no me acuerdo.

PJ: ¿Cómo lo sintió?

JAR: Es un cambio duro, es un cambio duro jubilarse, no nos preparamos, a mí se me hacía fácil, pero siempre hace falta el movimiento de los compañeros, levantarse temprano, acostumbrarse, es otra vida.

PJ: ¿Qué turno tenía cuando se jubila?

JAR: De 7 a 15 horas.

PJ: ¿Qué hizo después de la jubilación?

JAR: Compré un terreno aquí, en Ixtapaluca, fue lo que me ayudó, compré un terreno y andaba yo como los de San Quintín, picando piedra, así duré cuatro años, bajé piedra, era un cerro, para ponerlo a nivel como esto (refiriéndose al piso) le bajé 2.50, pero saqué piedra con cuña y marro, porque el pico no entraba, tenías que buscarle, meter la cuña, cuñas grandes tipo diamante, y ahora a pegarle a modo que botara, y si se enterraba la herramienta tenía usted que meterle unos pedazos de fierro, placas, solo así los botaba uno, así anduve cuatro años allí, haga usted de cuenta que estaba yo trabajando, me llevaba mi comida, me iba de mi casa a las siete, como a las nueve o diez de la mañana estaba yo allí y a trabajar hasta las tres o cuatro de la tarde, cuando ya me volvía a regresar.

PJ: ¿Allí tiene ahora su casa?

JAR: No, nada más está el terreno, ya está bardeado con pura piedra de esa, pura piedra de esa de cantera, tiene 50 centímetros de ancho por 2.50 metros de alto.

PJ: ¿Entonces dónde vive?

JAR: En la Magdalena Mixhuca.

PJ: ¿Cómo le hacemos para localizarlo?

JAR: Vengo los jueves al Museo de los Ferrocarrileros (lugar donde se realiza la entrevista). Aquí puedo hacer lo que puedo, más o menos tengo de capacidad, por ejemplo, esa máquina que está allí enfrente tiene la campana de bronce, estaba (la máquina) en Aragón, ahorita ya tiene la campana, la tenía pero ya no le funcionaba, ya no giraba, entonces sin la autorización de Salvador la arreglé sin la autorización de él, la arreglé yo, nada más que no me fijé que la parte de la manija el eje no estaba completamente en línea, sino que estaba caído, entonces la forcé y se me rompió la pieza, se me rompió, le dije: Salvador ya la regué, eso fue todo lo que le dije, entonces el chaparrito que estaba allí sentado es soldador, entonces le dije: fíjate que me pasa esto y esto y le dije dile a Salvador que te preste la llave para abrir la bodega para arreglar la campana, entonces allí iba Salvador y le digo ¡oye Salvador, préstame la llave para abrir la bodega, para sacar la pieza de la campana, y que me dice: ¡yo necesito puros trabajadores profesionales. ¡Chíngale!, y no me abrió la puerta, entonces el señor que está arreglando las máquinas, que se llama, Pablo, que traía soldadores, que me dice ¡qué le pasa señor Tacho, no se preocupe todo tiene solución, entonces le habló a uno de sus trabajadores, uno de los soldadores, mira, pasa esto y esto, si hombre yo se lo soldo, pero necesito llevarme la pieza, es el arco donde va la campana, sí, yo me lo llevo dice, nada más que necesitamos pedir permiso para llevarla porque hay que calentarla, como es fierro colado necesitamos calentar la pieza, ya después de calentarla soldarla, porque así en frío no, tiene riesgo de que se temple y se rompa, necesitamos calentar la pieza, y se la llevaron, ya me la trajeron y la volví a  armar, y sí quedó, claro que ya no da vuelta completa, pero si suena la campana. No tenía su badajo, sabes qué le dije: allá por mi colonia había una fundición, chiquita, pero trabaja, hágame en la computadora, hágame un badajo, un dibujo, ya le digo cuánto me cobran allá, sí me la hicieron, me hicieron el dibujo del badajo en la computadora, entonces este muchacho que trabaja aquí que le digo: necesitamos bronce, Aristeo, mira que necesitamos bronce ¡yo tengo allá en mi casa, traigo válvulas, traigo esto y lo otro, traigo toda la pedacería! Pues, tráelo, pues ya me los trajo para el badajo, y me hicieron el badajo, aquí los muchachos lo soldaron.

PJ: ¿La locomotora que nos dice es la 507, la que corría por el Nacional de Tehuantepec?

JAR: Eso sí no lo sé, esa máquina estaba allí en Aragón, en el jardín de la Aragón.

PJ: ¿Entonces en eso se ocupa cuando viene aquí al museo?

JAR: Ya nomás vengo aquí a distraerme, aquí hubo una reunión como de doce muchachos, ya quedamos de acuerdo de venir aunque sea para hacer cualquier cosa, apoyar a Salvador, entonces me comprometí, solamente vengo los jueves, todos los jueves después de aquí nos íbamos a las asambleas allí en La Raza, últimamente ya dejé de ir, yo no voy a las asambleas, ya nomás vengo los jueves aquí, ya la farola está así y le digo: es aluminio, es muy delicado el aluminio. Eso no se le puede golpear mucho porque se marca, entonces eso fue lo que hice y allí está la farola, estaba yo en el cabús, estaba yo quitando la pintura, que esto que lo otro, pero resulta que un día se perdieron unos discos, pero no sé qué discos eran. Pensé que eran discos de esmeril, para cortar fierro y todos eso, y un día vengo yo, traigo mi herramienta; traía un cincel para quitarle toda la pintura del cabús, un día vine, ahora la muchacha, esta Claudia, le digo: señorita Claudia ábrame la bodega, ábrela porque voy a trabajar, entonces me dice ¡solamente le voy a venir a abrir y enseguida cierro porque tengo órdenes de Salvador Zarco de que la tengo que cerrar. Entonces que le digo: ¡señorita Claudia ábrame la bodega, y dígale a Salvador que por conducto mío me va a dejar abierta la bodega, usted no tiene la culpa, le digo, a usted le están dando una orden y tiene que cumplirla, pero yo le estoy diciendo que me la deje abierta, yo me hago responsable y si quiere que me venga a ver. Sí me fue a ver, pero no me dijo nada, nomás me saludó. Desde esa fecha ya no volví a meter la mano. Fueron tres humillaciones que me hicieron aquí ese día que no me quiso abrir, eso de los profesionales, lo del cabús, esa vez que estábamos arreglando el lavadero que está aquí al lado donde las muchachas hacen su limpieza, con ese muchacho Luis que está aquí lo arreglamos, el lavadero estaba roto, estaba reventado, entonces traje mi herramienta y con arena y cemento ya la arreglamos. Fuimos a comprar a la ferretería que está aquí cerca toda la tubería para que estuviera conectado al drenaje, pero era de plástico, lo compramos, traje la nota, sobraron puros pedacitos, se me ocurrió llevármelos, en una bolsa de plástico los llevaba, pues me alcanzaron allá afuera, ahora la que es esposa de Salvador Zarco, entonces estaba como trabajadora en ese tiempo, me alcanza y me dice ¡Oiga señor Tacho venga pacá, qué se lleva!. ¡Qué le digo: qué quiere que me lleve señora Chela! Aquí está es pura pedacería, eso ya no sirve, todo pasó, le entregué la nota y no me lo pagaron. Ya son tres humillaciones yo creo que ya está bien.

PJ: ¿Y el resto de su tiempo a qué lo dedica?

JAR: Pues allá me entretengo, mi esposa tiene unos pollos, entonces les barro, voy al mercado, luego les pico su alfalfa y así, luego me voy a Iztapaluca, después me vengo para acá, o sea que no estoy quieto en mi casa, me voy a Iztapaluca, tengo unos compadres, y si no voy a mi terreno voy con mis compadres, nada más que la verdad les gusta el pulque, entonces me voy a echar unos pulques.

PJ: ¿Quiénes más se reúnen?

JAR: Pánfilo que trabajó en Pantaco, también son ferrocarrileros, y este muchacho Aristeo, que también es ferrocarrilero, somos los que venimos.

PJ: ¿Ya no se junta usted con los del sindicato?

JAR: Ya no.

PJ: ¿Ni con los jubilados?

JAR: Iba yo a las asambleas los jueves, pero ahora ya no voy.

PJ: ¿El jueves hay asamblea de jubilados?

JAR: Sí.

PJ: ¿En dónde?

JAR: En Rodin número 20, me parece, es Rodin 20 donde está el sindicato, Pánfilo. Ahora como ya no voy creo que es un jueves sí y un jueves no, como ya no voy ya no sé qué día es festivo y cuál no, y cuándo hay asambleas.

Testimonio de Ángel de Jesús Castillo Canaka, migrante hondureño

revista digital

30

may – ago 2017
Testimonio de Ángel de Jesús Castillo Canaka, migrante hondureño
Alfredo Nieves Medina

Resumen

Entrevista realizada por Alfredo Nieves Medina, jefe de Departamento de Planoteca, el 15 de marzo de 2017, al migrante Ángel de Jesús Castillo Canaka, de El Porvenir, Francisco Morazán, Honduras, en el albergue de La Sagrada Familia en la ciudad de Apizaco, Tlaxcala.

Palabras claves: migrante, trenes de México, Honduras, delincuencia organizada.

Abstract

Interview to the migrant Ángel de Jesús Castillo Canaka from El Porvenir, Francisco Morazán, Honduras, on March the 15th of 2017 performed by Alfredo Nieves Medina, chief of the Blueprint Department. The interview took place in the “Sacred Family” shelter in the city of Apizaco, Tlaxcala.

Keywords: Migrant, Mexico’s trains, Honduras, Organized Crime.

AN: ¿Tu fecha de nacimiento? 

AJCC: 8 de mayo de 1994. 

AN: ¿De qué parte de Honduras vienes? 

AJCC: De El Porvenir, Francisco Morazán. 

AN: ¿Francisco Morazán es el departamento? 

AJCC: Sí. 

AN: ¿Por dónde está?, ¿hacia dónde? 

AJCC: En el centro, Tegucigalpa. 

AN: Ángel, ¿por dónde entraste a México? 

AJCC: Por Tenosique. 

AN: ¿Hay alguna razón por la qué entraste por ahí? 

AJCC: Sí, porque supuestamente acá por Palenque está muy, muy dura la migra, pero aún así, siempre fue lo mismo, siempre está duro allá abajo en Tenosique. 

AN: Nos puedes platicar cómo ha sido tu viaje de Tenosique hasta este lugar en que estamos, en Apizaco. 

AJCC: A decir verdad, ha sido muy duro porque nos ha tocado caminar bastante, porque Migración nos baja con los retenes, nos ha correteado, nos ha puesto como seis retenes. 

AN: O sea que llevas seis retenes de Tenosique hasta acá. 

AJCC: Prácticamente sí. 

AN: ¿Y en todos te han detenido? 

AJCC: No, salgo corriendo. 

AN: ¿Los has brincado? 

AJCC: ¡No, salgo corriendo! 

AN: Nos hablas de caminar bastante, ¿qué otro transporte has utilizado? 

AJCC: El tren y las combis.  

AN: ¿Recuerdas de qué parte a qué parte tomaste el tren y de dónde a dónde las combis? 

AJCC: Mire, las combis las tomé de Guatemala acá a Tenosique, hasta Naranjo que le dicen a la frontera y el tren pues lo tomamos más adelantito de Tenosique, no sé en realidad cómo se llama ahí, y pues nos bajaron también ahí mismo, solo camino el tren como diez, quince minutos, nos bajaron y de ahí caminar hasta Palenque. Luego que nos montamos en Palenque y más adelantito, donde hay una cementera, creo que son, como a los diez minutos nos pusieron el otro retén, salimos corriendo. 

AN: ¿Los bajaron? 

AJCC: Sí.  

AN: ¿Quién los baja? 

AJCC: Migración y la Policía federal cuando andan con ellos, cuando anda con migración.  

AN: ¿Los trenes no traen vigilancia? 

AJCC: Sí, traen. 

AN: ¿Esos como los tratan? 

AJCC: Bueno, aquí abajo hasta me robaron, me sacaron la cartera, dijeron es un registro y me sacaron diez pesos, que eran los que traía en la cartera. 

AN: ¿Los de seguridad del tren? 

AJCC: Sí.  

AN: ¿En qué otras partes tomaste tren? 

AJCC: Ya de acá de Chontalpa… 

AN: ¿Hacia acá? 

AJCC: No, de Chontalpa a Coatza. 

AN: ¿Y después? 

AJCC: De Coatza nos fuimos para Matías Romero, equivocamos un tren.  

AN: Iban de regreso. 

AJCC: Íbamos de regreso, otra vez, dando la vuelta, ya luego de Matías Romero nos regresamos a pie para Medias Aguas, caminamos tres días, con los pies todos llagados, días y parte de noches, durmiendo… 

AN: A ver Ángel, en ese caso me dices que caminaron de Matías Romero a Medias Aguas, cuando empezaron a caminar, ¿sabían a lo que le tiraban?, ¿o les fue saliendo así? 

AJCC: Mire, a decir verdad la gente nos daba esperanza y le preguntábamos a otro y uhh están requeté lejos todavía, es ese el camino, pero sí lo logramos hacer en tres días. Pero bien troleados. 

AN: ¿Cómo los ayudaba la gente? 

AJCC: No, pues a las personas que les hemos pedido ayuda no se nos ha negado. Nos ayudan en México, aquí ayuda bastante la gente. 

AN: Hablas de qué llegaron a Medias Aguas después de aventarse una ligera caminada, ¿y de ahí para acá cómo le han hecho? 

AJCC: Agarramos tren, de Medias Aguas agarramos tren a Tierra Blanca, ahí en Tierra Blanca descansamos en Casa de migrantes, ahí estuvimos un día, esperando al compañero que se recuperará de una llaga, bueno, todos veníamos mal de la caminada que habíamos pegado.  

AN: ¿Vienen en grupo, supongo? 

AJCC: Sí, venimos tres. 

AN: ¿Desde dónde vienen, desde Honduras? 

AJCC: Sí, del mismo pueblito, ese. 

AN: ¿Son conocidos? 

AJCC: Sí, somos conocidos. 

AN: ¿Familiares? 

AJCC: Sí, así como familiares. Estamos entre la familia siempre.  

AN: ¿Y cómo se hace el viaje así?, ¿más seguro?, ¿cómo se hace el viaje en grupo? 

AJCC: Sí es bueno, porque en primer lugar usted conoce, sí usted sale con alguien de allá de su pueblo, usted sabe cómo vive, cuáles son los fuertes de él. Mientras que usted viene solo y se junte con personas acá, usted no sabe con quiénes se va a topar. Entonces es bueno, por una parte, es bueno. 

AN: ¿Por qué salir de Honduras? 

AJCC: Por la necesidad de superarse, tener un futuro. Bueno tener, aunque sea, una casita donde vivir.  

AN: ¿A qué te dedicabas allá, en tu país? 

AJCC: Reparaba celulares y a la agricultura. Ya por último estuve trabajando en construcción de techos, ahí en estructuras, no sé, estructuras metálicas, creo que le llaman a esa onda. Es así. 

AN: ¿Qué familia dejaste en tu país? 

AJCC: Dejo mi hija…  

AN: ¿Ya eres casado? 

AJCC: Unión libre. 

AN: Bueno, ¿tienes pareja? 

AJCC: Sí tengo. 

AN: ¿Y padres? 

AJCC: Sí, tengo mi papá. 

AN: ¿Tienes hermanos? 

AJCC: Sí. 

AN: ¿Y en dónde andan, allá, acá, o…? 

AJCC: Tengo uno que acaba de entrar a Estados Unidos, menor de edad.  

AN: Órale, ¿de cuántos años? 

AJCC: Dieciséis. 

AN: ¿Y él por dónde anda, si es que lo sabes? 

AJCC: Está en Oakland. 

AN: ¿Y allá encontró chamba? 

AJCC: No, él está estudiando, no puede trabajar.  

AN: ¿Y tú hacia dónde vas? 

AJCC: Pues voy con él, si Dios quiere. 

AN: ¿A Oakland también? 

AJCC: Sí. 

AN: ¿Cómo vienes haciendo el viaje?, ¿cómo lo vienes costeando? 

AJCC: De varias formas, lo que toque. Aguantado frío, sol, sustos… 

AN: Dicen los mexicanos «como caiga». 

AJCC: Como caiga, como venga.  

AN: ¿Cómo son los ferrocarrileros con ustedes? 

AJCC: Ya ahora se portan mal, ellos nos ponen dedos, vienen tantos dicen, ahí nos cae la migra. Nos ponen el retén, no nos agarran porque ya estamos chiveados, pero sí nos quitan el transporte que tenemos, porque es un medio de transporte que tenemos los migrantes. 

AN: Este viaje, para ti, ¿cuál es, el primero, el segundo? 

AJCC: El segundo. 

AN: ¿En el primero hasta dónde llegaste? 

AJCC: Llegué a Tucson. 

AN: ¿Y allá trabajaste? 

AJCC: No, ahí estuve preso, me agarraron en el desierto. 

AN: En Arizona te agarraron. ¿Y esto de cuándo estamos hablando? 

AJCC: Tres años. 

AN: Hace tres años, o sea, 2013. ¿Y cuánto tiempo te tuvieron ahí?, ¿en un Centro de detención? 

AJCC: Sí, catorce días. 

AN: ¿Y de ahí? 

AJCC: Me despacharon para Honduras, otra vez. 

AN: ¿Y cómo le hiciste para llegar hasta el desierto, esa vez?, ¿cómo pasaste la frontera? 

AJCC: Así de pollo.  

AN: ¿Y de ahí cuánto te sacó el pollero? 

AJCC: Pedía 800 dólares para el arreglo, para la mafia que le dicen, está cabrón. No sé ahora cuánto cobren, no sé.  

AN: ¿Y luego cómo los agarraron?, ¿fue mala suerte? 

AJCC: No, sé nos puso el mosquito que le dicen [dron]. Bueno, yo me separé del guía, el boludo que le dicen, me separé del guía y quede yo solo en el desierto, agarré camino yo solo y llegué a un lugar, que estaban unos indios y ahí un indio, un gringo verdad, en inglés me dijo que Phoenix estaba a dos horas en carro. Yo le dije que me llevara, pero le dije que me diera teléfono para yo hablar a mí familiar y me dijo que no traía, y luego me dice, por aquí pasar la migra, al instante yo me salí a la pavimentada, solo di como quince pasos, puf, ahí cayo la migra, ahí me agarraron. Ni me corrí como ya andaba cansado, andaba llagado de los pies, era la primera vez también, espero no me pasé esta vez.    

AN: Estamos a 15 de marzo, ¿qué tiempo llevas fuera de tu casa? 

AJCC: Salimos el 27 de febrero. 

AN: ¿Y cuándo entraron a México? 

AJCC: No, pues solo tardamos…, a los cuatro días. En cuatro días ya estábamos en México. 

AN: ¿Primero de marzo estaban en México? 

AJCC: Sí, prácticamente. 

AN: O sea, ¿llevan viajando quince días en México, más o menos? 

AJCC: No, ahorita llevamos un «tiempal» ya, ahorita llevamos diecisiete días y mire por dónde vamos. 

AN: ¿Y de aquí para dónde le piensan jalar? 

AJCC: Yo creo que para Lechería. 

AN: ¿En el tren? 

AJCC: En tren que nos dejen montar. 

AN: ¿Y cómo ven eso, creen que sí sea posible? 

AJCC: Sí, digo que sí. 

AN: ¿Y de Lechería? 

AJCC: No sé ya para arriba. 

AN: ¿Por qué lado piensan entrar?, ¿por la zona de Tamaulipas, o por la zona de Sonora?  

AJCC: De Sonora. 

AN: ¿Por qué por ahí? 

AJCC: Porque por acá abajo dicen que están los Zetas y que piden dinero y qué sí uno no lleva una clave que nos den no entra, que no sé qué. Está cabrón. 

AN: Sí está difícil, ¿y qué saben de eso ustedes allá en su país?, ¿o apenas aquí en México lo van conociendo? 

AJCC: ¿De qué? 

AN: Lo de los Zetas y todo eso que pasó ahí en Tamaulipas, lo que pasa ahí,en Tamaulipas.  

AJCC: No, ya desde hace tiempo se sabe, entonces uno lo que hace es que no se arriesga, verdad. 

AN: ¿Y vale la pena el arriesgue? 

AJCC: Pues sí, porque una vez entrando a Estados Unidos creo que vale la pena, sufrir lo que hay, que se sufre. 

AN: Aparte de tu hermano que nos dices que esta allá en Estados Unidos, en Oakland, estudiando, ¿tienes alguien más allá, que ya esté en Estados Unidos? 

AJCC: Sí, familiares, pero es como que no tenga nada. 

AN: Como que nada más de recuerdo. 

AJCC: Como que solo digan: es mi primo, que sé yo, pero ellos no se acuerdan de mí, entonces…  

AN: ¿Nadie que te eche la mano? 

AJCC: No, no. 

AN: Tú vas solo. 

AJCC: Voy solo.  

AN: ¿Y qué pensó tu familia, tu esposa y tus padres de este viaje? 

AJCC: No, pues ya me conocen como soy, yo cuando digo algo, lo hago. Es lo que pasa. 

AN: ¿Y del primer viaje al segundo, por qué tardaste estos años? 

AJCC: Porque en primer lugar, cuando yo vine la primera vez no tenía mi mujer y estaba soltero, y decidí echar un viaje, digo yo: un viaje se sufre, pero no la hice. Ya luego vine, tras de que vine, me despacharon el 14, el 25 de diciembre me la robé a ella. 

AN: 25 de diciembre, de… 

AJCC: De 2013, pues. 

AN: O sea que, llegando, llegando… 

AJCC: Sí.  

AN: Antes de que te ganen… 

AJCC: Sí, ya luego vine y pues salió embarazada, ya después decía: me voy a ir hasta que ya conozca a mi Pinta. Y así, ahora lastimosamente no voy a estar con ella, con mi hija, el primer añito, que ahorita el 30 de marzo lo cumple. Y pues no voy a estar con ella, pero sí voy a dar a Estados Unidos va a ser mucho mejor para ella.  

AN: ¿Y cómo ves esa situación con tu esposa, es difícil? 

AJCC: Sí, porque mire, trabajando como uno trabaja en Honduras, el dinero que agarra, ese dinero prácticamente ni le ajusta para los pañales del niño. Difícil y sí es para la comida no digamos, usted come un buen tiempo de comida, usted no va a comer los otros dos. No, es una mentira. El dinero no ajusta para mucho. 

AN: ¿Tu esposa trabaja allá? 

AJCC: No, ella no. 

AN: Y, por ejemplo, si logras entrar a Estados Unidos y quedarte a chambear, ¿qué va a pasar con ellos? 

AJCC: Pues apoyarlos. 

AN: ¿Piensas regresar o piensas que ellos, más bien dicho, que ellas te alcancen? 

AJCC: No, tengo que volver por mi hija. 

AN: ¿Piensas volver a tu país? 

AJCC: Claro que sí. 

AN: ¿Allá de qué piensas trabajar? 

AJCC: ¿A dónde, en Estados Unidos? 

AN: Ajá.  

AJCC: A lo que se venga, a lo que toque. Si me toca juntar basura, me toca, o lo que me toque pues. Con tal y sea trabajo, ándale mi chicano. 

AN: Esos lugares que tú mencionas, ¿cómo los has ido conociendo?, ¿porque has pasado, o antes de que salieras de tu casa ya los conocías, ya te habían dicho algo de ellos? 

AJCC: No, algunos lugares porque ya había pasado la primera vez, pero otros no, por ejemplo: esta casa aquí, hasta hoy es la primera vez que vengo, sí entonces usted sabe, uno cada día va aprendiendo más cosas, va experimentando otras cosas nuevas. 

AN: La primera vez, ¿por dónde entraste? 

AJCC: Por la Técnica, Palenque. 

AN: El cruce de Guatemala hacia México, ¿les cuesta algo? 

AJCC:, ahí prácticamente le lleva todo el dinero a uno, porque el dinero de nosotros, la moneda está al tres por uno, o sea, que para que le den un quetzal usted tiene que dar tres Lempiras de allá, lo mismo aquí, aquí está al dos por uno. Si usted quiere obtener un peso mexicano, aquí usted tiene que dar dos de los de nosotros. Entonces, ahí, sobre todo ahí en Guatemala, se le va todo el dinero a uno, en lo que son pasajes y quizá hospedaje.

AN: Recuerdas los lugares, tú nos hablabas de los retenes, de algunos retenes, que más o menos has visto seis, ¿en dónde los has encontrado? 

AJCC: Mire aquí en Tenosique, Palenque, más acá, que se me olvidan los nombres, Chontalpa, Ixtepec, hay un lugar que le dicen Las Limoneras también, que no sé dónde es eso. Ahí en Matías Romero nos echaron una carrera también. Está cabrón, todo eso. Está caliente. 

AN: ¿Y quién los persigue?, ¿la Migración…? 

AJCC: La Migración y cuando Migración anda con los de la estatal, también los de la estatal. Policía estatal. 

AN: ¿Y dónde te bajaron tu dinero? Dices que te quitaron tus diez pesotes. 

AJCC: Aquí nomás, un bárbaro ahí. 

AN: ¿Aquí en Apizaco? 

AJCC: No, no. Ahí en una estacioncita chiquita, [su amigo interviene] como a una hora de aquí. Nos salió un guardia, hey, dice, saben qué, ustedes no pueden ir en ese tren, oh en serio, no queremos problemas, y nos bajamos, pásense para acá dice y el ahí se bajó para abajo, un registro dice. 

AN: ¿Él venía en el tren? 

AJCC: No, él estaba ahí en la estación, con arma, con su foco, con sus esposas al lado, con su placa. Había varios, pero solo él nos hizo de pedo. Entonces vino y registró a mi compañero, qué anda ahí: mota, andas dinero, dame para, ¿cómo es que le dijo?, para el chesco dice y no, pues no traigo nada, nos asaltaron abajo, no traigo nada y ahí que el tren dice, a medio arrancar, hey párate, me dice, inicia a chequearme a mí y cuando me toca la cartera, me saca la cartera y me dice, hey, me dice: ¿esto qué es?, me dice pues, me saco un dinero que traigo allá de Honduras y le digo: no pues es el dinero de mi país, le digo yo, y entonces, aquí está mire [muestra su cartera], entonces viene y abre aquí, y traía diez pesos. Nombre, eso es una desgracia. 

AN: ¿Y esos los respeto? 

AJCC: Ah, pues como no le sirven. Es una desgracia, imagínate el pecado que cometió el tipo, pero bien, Dios le va a pagar. 

AN: Esperemos que sí. 

AJCC: Está cabrón. 

AN: En este viaje que te has aventado desde tu país, especialmente en México, ¿has visto actos más violentos que los que nos platicas? 

AJCC: Mira es verdad, está vez casi que no. Sí nos salieron ahí unos ladrones, pero gracias a Dios, dinerito, nos quitaron como treinta pesos. No me hicieron nada, no, váyanse. 

AN: ¿Pero, ellos cómo salieron, así armados? 

AJCC: Uno salió con un arma, con un revólver, otro salió con una navaja en la mano y otro con un palo. 

AN: ¿Mexicanos? 

AJCC: No, no. Eran hondureños creo, o salvadoreños, por ahí. Había uno que sí tiraba la finta de que era chicano, pero no, no creo. 

AN: Ajá. ¿Y Maras? 

AJCC: Ellos eran de la Mara. 

AN: A esos yo creo que ustedes ya los conocen mejor que nosotros…

AJCC: Eran de la 13. 

AN: ¿Y otros accidentes que hayas visto o qué te hayan comentado?, ¿secuestros? 

AJCC: No, hemos visto que ha estado limpio el camino, lo que pasa es que Migración sí ha estado duro con nosotros. 

AN: ¿Desde dónde sientes que ha estado duro? 

AJCC: Desde que entramos. Caminando siete días, imagínese, más los otros tres que hicimos de Matías Romero a Medias Aguas… 

AN: No, pues ustedes van a llegar caminando a Estados Unidos. 

AJCC: Vamos a tener que hacer overol completo, hermano. [Interviene su compañero] Tengo una llaga acá, se me llagó el pie desde aquí, se me abrió todo [muestra la planta del pie] El zapato que traía ya se me arruinó, conseguí unos, pero eran muy chicos y como estaba lloviendo me apretó más, como que me estalló por abajo el pie, cuando llegué le digo a la hermana: regáleme por favor unas chanclas especiales, llévatelas, voy saliendo y le dan a un muchacho unos zapatos que no le quedaban, grandes, regálemelos que yo estoy descalzo. 

AN: Ángel, ¿algo más que nos quieras comentar de, cómo podríamos decir, de tu viaje o de tu aventura? 

AJCC: Humm, ¿aventura? 

AN: Bueno, de alguien más de ustedes, y que yo he aprendido mucho de lo que nos comentan, ¿y de Dios? 

AJCC: De Dios, uno siempre confiando en él, que es el único, es el único que puede ayudarnos en esta situación. 

AN: ¿Tu fe cómo se ha ido modificando? 

AJCC: Yo la fe que voy a entrar esta vez, porque sí he sufrido mucho, dicen que el viaje más sufrido es el que uno logra su objetivo. Espero en Dios que él me ayude a llegar, porque a decir verdad estos esfuerzos que uno hace, no crea, entrar uno allá y que lo agarren, y después acordarse: caminé siete días, se me hicieron ampollas, de ahí fui a Matías Romero iba para atrás, que de ahí me salieron asaltantes, que de ahí los mismos del tren robándonos. No crea, por comenzar lo que a mí más me ha dolido es haber dejado a mi hija. Es lo que más me ha dolido. 

AN: Oye Ángel, otra cosa. Nos hablas que más o menos hace tres años te echaste tu primer viaje y nos hablas ahora de que Migración está dura… 

AJCC: Hace tres años que vine yo no miré Migración. 

AN: Eso es lo que te quería preguntar, ¿cómo lo ves en esa época y cómo están ahora? 

AJCC: Ahora andan chuchos los tipos, dizque creen que la cabeza de nosotros vale. No sé cuánto por cabeza y por eso andan cómo así, ¿me entiende? Como los perros cuando andan empujando a los venados, pues que los andan olfateando. 

AN: Eso a que te suena, ¿cómo órdenes que les dieron? 

AJCC: Son órdenes. [Interviene su compañero] Revisa a todos los centroamericanos, a todos los hondureños, allá nosotros no nos dan empleo, solo a los empresarios, no hay empleo para nosotros, somos gente de campo, no tenemos cerebro, mínimo son 120 diario, solo compra uno un kilo de manteca, uno de azúcar, uno de arroz y…  

AN: Bueno, Ángel, te agradecemos mucho tu cooperación para levantar este testimonio y esperamos que se cumplan tus deseos. Gracias. 

Testimonio de Luis Gabriel Murillo Liva, migrante hondureño

revista digital

29

ene – abr 2017
Testimonio de Luis Gabriel Murillo Liva, migrante hondureño
Alfredo Nieves Medina
Jefe de Departamento de Planoteca

Resumen

Entrevista realizada por Alfredo Nieves Medina, jefe de Departamento de Planoteca, el 11 de noviembre del 2015, al migrante Luis Gabriel Murillo Liva, de San Pedro Sula, Honduras, nacido el 18 de agosto de 1988, en el albergue de La Sagrada Familia en la ciudad de Apizaco, Tlaxcala. Palabras claves: migrante, trenes de México, Houston, Honduras, delincuencia organizada. Abstract Interview conducted by Alfredo Nieves Medina, chief of the Plans Archive Department, on November the 11th 2015 of the migrant Luis Gabriel Murillo Liva, from San Pedro Sula, Honduras, born on August the 18th 1988, on the “La Sagrada Familia” shelter in the city of Apizaco, Tlaxcala. Key words: migrant, Mexico´s trains, Houston, Honduras, organized crime.
Luis Gabriel Murillo Liva, de San Pedro Sula, Honduras, nacido el 18 de agosto de 1988, en el albergue de La Sagrada Familia en la ciudad de Apizaco, Tlaxcala.
AN: Agosto del 88, San Pedro Sula, Honduras. Bueno, ¿hacia dónde vas? LGML: A pues, Houston. AN: Houston, Texas. ¿Cuándo saliste de tu país? LGML: 14 de octubre de, sí de octubre. AN: ¿Y cuándo entraste a México? LGML: Como el 17, 16, 17. (octubre 2015) AN: ¿De octubre? LGML: Sí. AN: ¿Ya vas para casi un mes? LGML: Sí. AN: ¿Por dónde entraste? LGML: Por Tabasco, por lo que es El Ceibo. AN: Ceibo, Tabasco. ¿Por qué por ahí? LGML: Porque por ahí es donde según está corriendo el tren ahorita, ahí de Tenosique, Tabasco, ahí es donde empieza a correr el tren. AN: Y después de ahí, nos comentas de El Ceibo, ¿cómo ha sido tu viaje? LGML: Pues ahí, batallando poquillo por la delincuencia, por lo que es la delincuencia, ahí en El Ceibo, venimos cinco de Honduras originalmente y nos asaltaron. AN: O sea, tú venías en un grupo de cinco… LGML: Somos dos sobrinos, mi hermano y mi tío, [además de él]. AN: Tu hermano, ¿y todavía siguen estando juntos? LGML: Mi tío se regresó de Palenque. AN: ¿Hacia tu país? LGML: Sí. AN: ¿De qué edad era tu tío? LGML: 35. AN: Ah, pues todavía era joven, ¿por qué, por el…? LGML: Por los asaltos y la delincuencia que había. AN: ¿A ustedes les tocó en El Ceibo?, ¿y en qué en otras partes? LGML: ¿Los asaltos? AN: Ajá. LGML: Ahí en Coatzacoalcos, no nos dejaron subir al tren los muchachos que están pidiendo la cuota. AN: ¿Quiénes eran ellos? LGML: Se hacen pasar según que por Los Zetas. Piden cien dólares por cada persona para que te dejen subir al tren. AN: ¡Cien dólares!, esa es la cuota, y si no tienes, ¿no te dejan subir? LGML: No te dejan subir, en una ocasión me tocó mirar a un chavo que le pegaron un tiro y a otro lo acuchillaron de arriba y lo tiraron de arriba. AN: ¿Tú los viste? LGML: Sí. AN: Aja. ¿Y eso en dónde fue? LGML: Ahí en Coatzacoalcos. AN: En Coatzacoalcos, o sea que tú tomas el tren en Tenosique y llega hasta Coatzacoalcos. LGML: Sí. Y de Coatzacoalcos me tocó caminar cuarenta kilómetros hasta, hasta una estación, bueno es como un lugar, no sé si estación, pero La Arenera, y de ahí pudimos tomar el tren en la madrugada. AN: ¿Hacia dónde? LGML: Hacia Córdoba. De hecho, el tren venía directo para acá, iba para México, pero aquí pasando los túneles hubo un retén de Los Zetas, otra vez. AN: ¿A ti te tocó el que nos estaba comentado, este, Jonathan y Christian, que detuvieron un tren? LGML: No sé si será el mismo. AN: Pero, ¿tú venías en ese tren que lo detuvieron? LGML: No, no los conozco a ellos, pero el tren de nosotros, pasando los túneles, lo poncharon y después nosotros nos bajamos, y éramos los cinco de nosotros, porque de hecho otro muchacho se no pegó a nosotros, dos muchachos más al grupo, entonces arriba del tren pudimos ver como a las once de la noche cuatro personas armadas reuniendo a toda la gente arriba, entonces yo me bajé para este lado, yo traía un capote hasta abajo, plástico negro, entonces escuché unos pasos, venía un muchacho de aquel lado y pregunto él: ¿qué quiénes éramos nosotros?, pues nada más estaba mi carnal y yo, y los otros muchachos estaban escondidos, entonces no le contesté y la segunda vez volvió a preguntar y, pero cargó una pistola, como una nueve milímetros más o menos o una tres ochenta, entonces yo le dije: venimos en la máquina, entonces él pensó qué nosotros veníamos en la máquina, pero como trabajadores, entonces él dijo: súbanse a la máquina, entonces cuando, yo le dije a mi carnal: subámonos al tren donde veníamos en medio de los dos vagones. Nos subimos y ahí miramos ya tres trocas donde venían corriendo y muchachos bajándose de las trocas y todos armados, entonces me dice mi carnal: todos estos son Los Zetas, entonces nos tiramos del tren y corrimos entre la milpa, había una milpa, ahí pasamos la noche y la demás gente, pues se la llevaron ellos. AN: Más o menos nos hablas de los túneles, ¿qué lugar recuerdas por ahí? LGML: Nazaret, Jesús de Nazaret, algo así, en Puebla. 1 1. See reference Hide reference 1 El lugar es Jesús de Nazareno, Puebla. AN: Eso es en Puebla. ¿Eso cuándo fue?, hoy estamos a, hoy es miércoles 11. LGML: El domingo. AN: ¡El Domingo! Haber regresemos un poquito hacia tu país, ¿allá a qué te dedicabas en tu país? LGML: De hecho, no…, bueno a la construcción. Pero yo salí cuando tenía dieciséis años de mi país y ahorita tengo dos meses que regresé reportándome a Estados Unidos. AN: ¿Qué tiempo estuviste en Estados Unidos? LGML: Diez años. AN: Diez años, ¿allá de qué trabajabas? LGML: Carpintería, framing que le dicen. AN: ¿En dónde? LGML: En Houston. AN: En Houston, y ¿por qué te regresaste? LGML: Bueno, de hecho tenía que salir del país, porque me casé con una, mi señora es americana, tenía que salir a esperar el perdón un año en mí país, pero me agilizaron el caso porque venía con unos amigos, traíamos latas de cerveza y me pusieron una que le dicen DW allá y por eso me sacaron del país, sí. AN: O sea, ¿qué ahora lo tienes más difícil? LGML: Sí. Ahora tenía que esperar más tiempo en mi país, pero llegué y aguanté dos meses, y no, no se puede. AN: O sea, no te deportaron, tú te saliste para lograr la ciudadanía, porque te casaste. LGML: Sí. AN: ¿Cómo está tu país? LGML: Pues no conocía, casi, pues sí me acordaba y todo verdad, pero ya ahorita no, la economía y todo no sirve, gastas más de lo que puedes ganar, el promedio que ganas son doscientos y vas a comer y en un par de comidas te gastas cien y entonces no queda nada. AN: ¿Y allá tienes en tu país… familia? LGML: Sí, a mis padres. AN: Tus padres. ¿Cuándo llegaste al albergue? LGML: El lunes. AN: El lunes llegaste al albergue. ¿Ya tienes hijos? LGML: Dos. AN: Que son ciudadanos americanos… LGML: Sí. AN: ¿Y cómo ves tu asunto? LGML: Pues está bien difícil, ahorita estoy, hubo un cambio de planes a última hora, según nos íbamos a ir por Laredo, pero no se puede cruzar, hay mucha delincuencia, mucho Zeta, vamos a tener que, pues aquí a ver cómo le agarramos el tren aquí y pues pegarle para allá, para Sonora. AN: Para Sonora, ¿cómo supieron los de Los Zetas allá por Tamaulipas? LGML: Por las informaciones y todo eso, todo lo que es ahí Laredo, Piedras Negras, Reynosa, todo ahí es territorio de ellos, prácticamente, están secuestrando, incluso mi carnal estuvo secuestrado con ellos, cuando fue en el 2010. AN: O sea, él llegó en 2010. LGML: Sí. AN: ¿En qué otros albergues de este tipo has estado? LGML: En Tenosique, estuve, en Coatzacoalcos también y aquí en este. AN: Nos hablas de que vas hacia Sonora, ¿pero de aquí de Apizaco para dónde? LGML: Para Lechería. AN: Para Lechería, ¿y de ahí? LGML: Pues agarrar un tren para Guadalajara. AN: Y de ahí, ¿hacia Sonora? LGML: Sí. La verdad ahora me tengo ir informando más con los trenes para allá, porque la otra vez que pase, pues, llegué en tren hasta Lechería, de ahí fui a la Central del norte y agarré, tomé un autobús directo hasta Ciudad Juárez, sí. AN: Esto de lo que estás hablando, ¿fue en el 2005? LGML: Sí. AN: O sea, ¿cómo estuvo ese viaje para ti y cómo esta este viaje ahora? LGML: En el 2005 prácticamente no existía, ni lo que era la delincuencia de los narcos, que se metían con uno, yo sé que siempre ha existido eso del narcotráfico, todo el tiempo, verdad, pero no era negocio secuestrar la gente centroamericana, como es ahora. Ahora ya lo toman ya como un negocio y pues, antes estaba bien fácil. Antes estaba bien fácil la pasada, en 6 días, 8, 9, en 10 días estaba allá. AN: ¿De tu país hasta Estados Unidos? LGML: Sí. Y ahora ya llevo el mes y todavía voy a la mitad del camino, y ahora está súper difícil. AN: En esa época, sí se puede saber, ¿en cuánto te salía el viaje? LGML: Pues, el coyote de allá costo mil quinientos. AN: ¿Y ese hasta dónde te llevó? LGML: Hasta, de ahí, pasamos por Arizona, y este, nos quedamos en Luisiana, ahí estaban trabajando mis hermanos y hasta ahí me llevó el coyote, hasta Luisiana, Baton Rouge. AN: Tu hermano, este que viene contigo ahorita, ¿ya ha estado también en Estados Unidos? LGML: Sí. AN: ¿Y allá tienes otros hermanos? LGML: No. AN: ¿O es nada más él que va ahorita? LGML: El que va ahorita. AN: ¿Qué tan pesado es viajar así, con la familia, irse cuidando?, o ¿es más fácil? LGML: Esa es buena pregunta, no hombre, le digo que es algo bien difícil, porque igual ahorita yo traigo dos sobrinos, uno que acaba de cumplir dieciséis años ahorita y pues es como más difícil, porque tengo que ir con más cuidado y prácticamente, si fuera solo, yo creo que ya estuviera allá, pero como ahorita ya llevo dos días aquí planeando como voy salir, porque afuera esta Migración y como rodearle y pues ellos son los que más o menos me preocupan, por la familia, por la seguridad de ellos, porque en Tenosique, cuando nos asaltaron, nos salió una banda a las dos de la madrugada, entonces estaba lloviendo, teníamos toda la noche caminando y cuando íbamos caminando una curva, estamos entre una cañera y otra cañera, estaba la calle en medio, para llegar a lo que es la estación del tren, se oyó un disparo, eran los asaltantes y después salieron muchachos entre las cañeras, con machetes, entonces yo cuando miré que venían encapuchados sobre mí, como a las dos de la madrugada, yo corrí, haga de cuenta que me iban siguiendo, siguiendo otro bato, pero, pero se resbaló, entonces yo le tomé ventaja, me salté un cerco y me perdí, pero agarraron a mis dos sobrinos y mi carnal, y mi tío se logró escapar también entre las cañeras, al siguiente día, ahí pasé la noche, entre una laguna, al siguiente día llegué a Tenosique, hablé para Honduras, para ver cómo estaba la situación, que qué había pasado con ellos y ellos estaban secuestrados. AN: ¿Ya les habían hablado por teléfono a tus…? LGML: Ya habían ellos hablado pidiéndole tres mil dólares por cada uno y que se hacían pasar por Zetas, obviamente no eran Zetas, porque igual, el disparo que se escuchó fue de una veintidós, fue una arma chica y luego salieron los muchachos con machetes, ajá, y yo pienso que Los Zetas andan bien armados, entonces, pero se hacían pasar por esos y ahí los tuvieron todo el día y torturándoles, y pues yo rogándole a mis amigos de Estados Unidos cómo poder conseguir nueve mil dólares, es prácticamente imposible, si yo los pudiera conseguir, yo estuviera en mi país, no viniera arriesgando, arriesgándolos a ellos, sí. Y por eso se siente bien feo cuando están así porque la vida en juego, de ellos. AN: ¿Y después cómo los rescataron? LGML: Llegué al albergue con el Fray Tomás, de ahí en Tenosique y fuimos al ejército, se hizo el reporte, el ejército nos dijo: sí sabemos dónde pueden estar, porque hay muchos reportes seguidos, hay una banda muy grande ahí y los tienen en las cañeras, pero la neta ellos no son mexicanos, no podemos nosotros hacer nada, así nos dijo, entonces le dije: pues yo lo que quiero es que la vida de ellos, me entiende, lo que está en peligro ahorita, que se muevan, pero no quieren hacer nada los del ejército, entonces fuimos a la PGR, a la Procuraduría, ahí sí se hizo eso y se montaron operativos sobre ese lugar, entonces ellos como a las doce horas, catorce horas que estuvieron retenidos con ellos, los dejaron libres, al no conseguir dinero, los dejaron libres, nada más les quitaron el dinero que traían, uno traía como mil pesos, otro quinientos y así. AN: ¿Y no agarraron a ninguno de ellos? LGML: No. AN: ¿De los secuestradores? LGML: No agarraron, nada más los golpearon, a los muchachos los estaban torturando. Pero no pasó nada más, gracias a Dios. AN: ¿Esos sobrinos, hijos de quién son? LGML: De mi hermana. AN: De tu hermana, mira nada más. Está fuerte. LGML: Sí, luego tienen a mi hermano, luego cuando yo hablo, mi jefita está llorando, lloré y lloré y luego mi ápa, están en la casa y yo me desespero, y luego pues mi hermano es un año mayor que yo, que tienen ahí, tienen mis dos sobrinos. AN: Está fuerte. LGML: Ésta medio canijo. AN: Y luego de aquí, ¿cómo le piensan llegar? LGML: Pues, ahorita estoy esperando, porque ahora sí que nos quedamos sin dinero, ahorita vamos a recibir un dinero, ahorita como en una hora, dos horas, para tener para el taco y este, vamos a esperar al tren de aquel lado de la estación y a ver si no nos corretea la Migración y vamos a ver si lo podemos agarrar, porque viajar en combi o en autobús es un acto suicida, de aquí no pasamos. AN: ¿Cómo les ha ido, aunque tú ya me platicaste una parte, con los policías? LGML: Los policías, pues, nos han parado dos veces, pero no, la verdad como ya nos han asaltado atrás, ya no hemos traído dinero, lo que ellos quieren los policías, municipales y estatales, lo que buscan en nosotros es dinero, eso siempre. Muchachos vengan para acá, ¿ustedes son indocumentados?, sí y luego te hacen otras preguntas y luego te vuelven a repetir: ¿pero son indocumentados?, sí y por ahí te piden que te moches para los chescos, pero. pues no traemos. AN: ¿Sin daño físico, o qué les hacen? LGML: Pues no, nosotros siempre les hablamos con respeto a ellos y con humildad. AN: ¿Y federales, policías? LGML: No, los de la estación, los que así vulgarmente les dicen garroteros, ellos sí a veces nos corretean y nos quieren golpear. AN: ¿Los trabajadores?, ¿trabajadores o guardias de seguridad? LGML: Son guardias de seguridad. AN: ¿Y de los garroteros, de los que andan en los trenes? LGML: No, esos no nos han tocado. AN: No te ha tocado que les pidan nada. LGML: No, no. AN: ¿En qué tipo de trenes has viajado?, ya sabemos que es de carga, ¿pero qué tipo de carga traían? LGML: El de Tenosique, que viajamos para entrar a Veracruz, este, venía vacío, no traía nada y el de aquí, pues traía arena. AN: Arena. Bueno, a ti la motivación principal es que ya estás matrimoniado y tienes que ir a integrarte a tu familia. Pero, por ejemplo, tus dos sobrinos, ¿por qué se vienen? LGML: Bueno, de hecho cuando yo llegué a Honduras, un sobrino estaba en Chiapas, estaba en Tuxtla. AN: ¿Trabajando o ya listo para…? LGML: No, él venía viajando, pero se quedó ahí dos semanas, en eso llegué a Honduras, cuando él supo que yo estaba en Honduras, yo le dije que yo iba también a venir, entonces regresó para Honduras para venirse conmigo y mi otro sobrino, pues viene por la situación que vive mi hermana, también para ayudarla a ella y pues es un sueño que tiene llegar allá y hacer un futuro, porque en Honduras, básicamente, si naces pobre mueres pobre, es casi imposible que te superes, sí, pues haz de cuenta que yo cuando estuve soltero hice una casa en Honduras, hice una casa y es una de las mejores casas que hay. AN: Mientras estuviste trabajando en Estados Unidos, ¿mandabas dinero para hacer la casa? LGML: Sí. Yo como quiere mi padre, mi madre, mi carnalilla, la chiquilla y yo, a dos carnalas les di el estudio, todo el estudio y mi jefe no trabajaba, pues ya estaba grande y pues mi jefita pues tampoco y yo me hacía cargo de ellos, durante, mientras estuve allá nunca me olvidé de ellos, les hice una buena casa. AN: ¿Cuántos hermanos son? LGML: Seis. AN: Seis. De ellos, ¿cuántos están o cuántos van hacia Estados Unidos?, ¿cuántos están en Estados Unidos, ¿cuántos están en Honduras? LGML: Otra pregunta más, menos, este, en el 2013 murió un hermano mío, cruzando la frontera, aquí en México, Celaya, Guanajuato. AN: ¿Violenta o enfermedad? LGML: No. Fue que le pegó la influenza, esa que andaba pegando, la H1- N1, le pegó, de hecho, él fue el que nos llevó a todos, él fue el que pagó el coyote de todos, él fue el primero que llego allá. AN: Pero él sí estuvo trabajando allá entonces. LGML: Sí, él estuvo en Estados Unidos y el regresó a Honduras, y cuando regresó para atrás que iba para allá, le pasó eso. AN: Oye, una pregunta medio fuerte, ¿cómo es tan difícil regresar un cuerpo hacia tu país? LGML: Es tremendo, porque yo estaba en la casa y me estaba marcando mi primo de Carolina del Norte y yo no le contestaba, era un sábado me acuerdo y marco tres veces, no le contesto y dice mi esposa contéstale Baby, porque puede ser algo importante, entonces yo cuando contesto está llorando y me dice: Javier, ¿qué pasó con Javier? Le dije yo, pero cuando está llorando, bueno yo pensé un accidente, algo así, no algo tan grande y dijo que había muerto. Entonces de ahí ya sabrá, toda esa noche pase medio mal y hablando para Honduras, con mis jefes y todo eso, siguiente día hablé, busqué en Internet las embajadas de aquí de México, los consulados de Honduras y hasta que, y el de Houston, pero los consulados de México tienen, los de Estados Unidos no sirven, habla usted y habla, habla y habla, nunca le contestan y nunca jamás, y este, ya contacté los consulados de aquí y sí, ellos se hicieron cargo. Duró como ocho días, ocho días la repatriación, lo mandaron en avión para allá, a Tegucigalpa, la capital. AN: Y él, ¿cómo venía viajando, iba hacia Estados Unidos? LGML: Sí. AN: ¿Y cómo iba viajando? LGML: En tren. AN: En el tren, órale, estuvo fuerte, ¿no? LGML: Sí. AN: ¿Y tus demás hermanos? LGML: Ahí vamos, el otro, el otro va conmigo ahorita. Tengo otro que intentó también pasar, pero el otro no ha pasado, tengo otro que sí estuvo dos años, pero ya no se regresó. AN: ¿Peligroso o encontró el modo de vivir allá? LGML: Pues es que como ya tuvo sus muchachillos allá, hizo su familia allá. AN: Es difícil regresarse, ¿verdad? LGML: Sí. AN: Podíamos decir que, en determinado momento, ¿los mueve la aventura? ¿O es más la situación económica? LGML: No. Bueno, en lo personal, yo sea como sea voy a llegar, como sea yo tengo que llegar, es un algo que tengo y no es, al contrario, si me preguntan a veces tengo miedo y ya lo he hecho, y si, como ahorita a veces sí tengo nervios de que me tengo que salir, la verdad, pero tengo que llegar y voy a llegar. AN: ¿De qué edades son tus hijos? LGML: De cuatro y seis años. AN: Órale, ya están grandes. ¿Qué les dices a tus niños cuando hablas por teléfono? LGML: Que ya tengo que llegar, que no se preocupen, que voy a estar allá. AN: ¿Y ellos? LGML: Pues ya se imaginará, mi esposa me los llevó un, como cuatro días antes que yo venía para acá, porque yo estuve encerrado allá, entonces cuatro días antes y pues fue algo bien   dramático, algo bien difícil, como quiera te acuestas pensando en ellos, cuándo los vas a ver y te despiertas en lo mismo. Y hay que echarle ganas. AN: ¿Y en qué parte estuviste detenido? LGML: En CDF (Centro de detención) en Houston. Porque lo que pasa que Texas, ahorita no sé sí están informados, pero Texas este año tiene todas las leyes, están súper diferentes, están sacando a todos, a todos, si lo para el policía y te dio un ticket o algo por un míster minor, que es un delito menor allá, todos están saliendo, los están tirando para atrás, no es como antes, que años para atrás, eso era más diferente. AN: ¿Y los fichan? LGML: Sí, de hecho, si usted tiene una, en su récord, hace diez años, verdad, usted hizo algo, pero vamos a suponer que venía manejando y tomando hace diez años ya pagó, fue a la cárcel y ya, usted ya pagó, pero quedó esa manchita en su récord, ahorita va lace la policía y aunque usted sea residente, o sea, va a su casa y lo llevan para que arreglé cuentas, y hay muchos como, los centros de detención en Estados Unidos están lleno de residentes, de visas, gente que tiene visa, de gente que tiene permiso, ahorita ya no, peleando la gente para no perder, lo que es el estado de Texas, sí está tremendo ahorita. AN: ¿Tú estabas en…? LGML: Houston. AN: O sea, que las leyes migratorias se van poniendo más difíciles. LGML: Sí, más difíciles. AN: ¿Tu esposa de dónde era? LGML: De Texas. AN: De Texas, ¿pero es americana o es chicana? LGML: Chicana. AN: ¿De mexicanos? LGML: Pues siempre los padres, verdad, como los padres, los abuelos todos han nacido en Texas, sí, pero habla español, son descendientes de mexicanos, pero eran como de una quinta generación de texanos. AN: ¿Y qué tan difícil es integrarse a los gringos, a los estadounidenses, en el hablar, en el comer? LGML: Bueno, en mi caso, cuando yo la conocí a ella en un pueblo que se llama Siguard, Texas, es para west Texas, es ocho horas de Houston, no, nueve horas de distancia, entonces yo típico, nos conocimos, fuimos cuatro meses de novios y la traje para Houston, entonces… AN: ¿Te echabas un viajecito de ochenta kilómetros? LGML: Mmm, no, de más. Eran más de nueves horas manejando. AN: ¿Nada más para ir a echar novio? LGML: No, yo trabajaba ahí. AN: Ah, ya, ya. LGML: Hacíamos apartamentos y la compañía nos mandó a ese pueblo. AN: ¿Y ahí la conociste? LGML: Ahí la conocí y después como terminó el jalé como cuatro meses, me la traje para Houston, entonces no conviví mucho con la familia de ella, ella convivió más que todo conmigo, ya tenía apartamento allá en Houston. AN: Perdón, una situación más confidencial, ahorita, ¿cómo le hacen con el dinero para sostenerse allá a tu familia? LGML: Okey, esa es otra buena pregunta, cuando, ya ahorita ya llevó para seis meses, más o menos fuera de allá, y este, cuando pasó tenía ya pagada la renta, para un mes adelantada y todo eso y, pero después le dije, hablé con mi suegro que viniera por la familia, por ella y los dos niños y se los llevó para allá, para atrás, las nueve horas y así igual están otra vez en el pueblo, en la casa de él. AN: Ah, por lo menos ya los apoyan con eso. LGML: Sí, ya pues, ahí no les falta nada, en lo que llego yo. AN: De todos modos, es muy difícil, ¿no? LGML: En lo que llego yo, otra vez empezar de cero, porque prácticamente todas las cosas que tenía se perdieron. AN: Bueno, ¿algo más que nos quieras comentar, Luis Gabriel, de este viaje? LGML: Nada más echarle ganas y seguir para adelante. AN: No hay de otra, ¿verdad? LGML: Sin quitar la mira en Houston, porque está canijo. AN: Bueno, agradecemos la colaboración de Luis Gabriel y esperemos que lo más pronto posible se reúna con su familia. Gracias. LGML: Gracias.