Entrevista a José Luis Ramos Salvat, extrabajador de los Ferrocarriles Nacionales de México

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sep-dic 2018
Entrevista a José Luis Ramos Salvat, extrabajador de los Ferrocarriles Nacionales de México
Patricio Juárez Lucas

Entrevista realizada por Patricio Juárez Lucas, jefe de Departamento de Archivo Histórico, 1 de marzo de 2012, a José Luis Ramos Salvat, extrabajador de los Ferrocarriles Nacionales de México.

 

Palabras claves: Trabajador ferrocarrilero.

 

PJ: ¿Cuál es su nombre?

JR: José Luis Ramos Salvat.

PJ: ¿Quiénes fueron sus padres?

JR: Luis Ramos y Lilia Salvat de Ramos.

PJ: ¿En qué lugar nació?

JR: En Matías Romero, Oaxaca.

PJ: ¿Su padre fue ferrocarrilero?

JR: Sí, mi papá fue ferrocarrilero, un hermano fue maquinista de patio, y algunos tíos. Yo fui ferrocarrilero.

PJ: Su papá, ¿en qué especialidad trabajó?

JR: Trabajaba como pintor, allá en Matías Romero. Mi hermano, que trabajaba como maquinista de patio, también trabajaba en Matías Romero.

PJ: ¿A qué edad entró usted a ferrocarriles?

JR: A los 21 años.

PJ: ¿En qué lugar?

JR: Entré a trabajar en Coatzacoalcos, Veracruz.

PJ: ¿En qué especialidad?

JR: Como auxiliar extra, allá andábamos trabajando, según los puestos que hubiera vacantes, teníamos que ocuparlos; como ayudante de mecánico, ayudante de cobrero, ayudante mecánico de piso.

PJ: ¿En qué fecha, en qué o hace cuánto obtuvo su definitividad o su plaza?

JR: Más bien me ofrecieron el puesto de confianza en 1993 y en 1994 nos liquidaron.

PJ: ¿Puesto de confianza, en dónde?

JR: Aquí, en el Valle de México, porque al año, que según las reglas dentro del ferrocarril había que, para hacer permutas o cambios de residencia, tenía uno que cubrir un año de trabajo en determinado lugar para poder hacer los movimientos. Entonces hice cambio de residencia y me vine a trabajar aquí, al Valle de México.

PJ: ¿Por qué se quiso cambiar de residencia?

JR: Porque también me interesaba venir a estudiar aquí, al Distrito Federal.

PJ: ¿Se acuerda con quién vino o cómo llegó a la Ciudad de México?

JR: Ya había venido de niño, vine a pasear, y anteriormente, un año antes había venido a cursar a la Facultad de Arquitectura un curso de pintura, que era lo que a mí me interesaba estudiar posteriormente.

PJ: En este puesto de confianza, ¿en qué lugar trabajó?

JR: Aquí, en el Valle de México, en el Departamento de pintura. Era el encargado allí de pintar, mantener a nivel las locomotoras, específicamente las diésel-eléctricas .

PJ: ¿En qué horario trabajaba?

JR: De 7 a 3, excepto los sábados, teníamos semana inglesa.

PJ: En cuánto a la preparación, ¿en dónde más estudió, además de la Facultad de Arquitectura?

JR: Estudié la licenciatura en La Esmeralda del INBA, Instituto Nacional de Bellas Artes.

PJ: ¿En qué disciplina?

JR: La carrera de pintura, pintura artística.

PJ: Cuando lo liquidaron, ¿ya no alcanzó a jubilarse?

JR: No, pues apenas tenía seis años de servicio. Entré en 1988 y me liquidaron en el 94.

PJ: En eso de combinar la cuestión ferroviaria y el arte, ¿qué lo inspira? ¿hay motivos ferroviarios en su pintura?

JR: Sí, de hecho estoy pintando una serie y no sé hasta cuando la dejaré. Ahorita tengo treinta obras de diferentes formatos. Quiero desarrollar un lenguaje a partir del ferrocarril, porque nací ferrocarrilero, fui hijo de ferrocarrilero, hermano y familiar de ferrocarrilero y yo propiamente fui ferrocarrilero. Creo que hay mucho que sacar, crear un lenguaje, un código, un lenguaje propio.

PJ: ¿Conoce a otros artistas que se dediquen a esto y que su plástica sea netamente ferroviaria?

JR: Conozco cuadros. Conozco pintores que han pintado una que otra obra con tema ferrocarrilero, pero que lo desarrollen como yo pienso llevarla a cabo parece que no, no conozco a nivel mundial que se esté desarrollando un lenguaje ferrocarrilero, por eso mismo yo quiero abordar este tema, para ver hasta donde me lleva.

PJ: Además de combinar la plástica y el trabajo ferroviario, ¿cuál es su otro tipo de actividades?

JR: La otra parte de mis actividades es trabajar aquí, para el Museo ferrocarrilero, trabajar aquí y en mis ratos libres pintar, desarrollarme, porque si no se practica este oficio, pasa como los gimnastas.

PJ: En cuanto a su trabajo en ferrocarriles, ¿en qué otros lugares ha estado laborando?

JR: Nada más en Coatzacoalcos, cuando me inicié y aquí en el Valle de México, Terminal Valle de México.

PJ: ¿Cuánto tiempo estuvo en Coatzacoalcos?

JR: Un año y cinco años aquí, en la terminal Valle de México.

PJ: ¿Allá en qué puesto?

JR: Le digo, estaba como auxiliar. Entré como auxiliar y luego ascendí a ayudante de operario en diferentes ramas, mecánico de piso, mecánico airista, cobrero, ayudante cobrero y a veces como auxiliar, que era dar mantenimiento a las instalaciones, limpieza de locomotoras.

PJ: ¿Cuál es la principal actividad del airista?

JR: Es checar toda la tubería donde pasa el aire de los frenos, principalmente.

PJ: Y aquí en el Valle de México, ¿qué hacía?

JR: Aquí trabajé en el mantenimiento, de electricista, era más bien mantenimiento industrial, más que la locomotora directa.

PJ: En cuanto a la plástica, ¿ha expuesto en forma individual o colectiva en el lugar?

JR: Sí, he expuesto en forma colectiva en el Club de Periodistas, en el Museo de Arte Carrillo Gil, en la Feria de San Marcos, en Aguascalientes; en un concurso en que fui seleccionado en 1993, en la Pinacoteca Virreinal allá, en Monterrey, Nuevo León; en Guadalajara, en el Centro Cultural Luis G. Basurto; en casas de cultura como Malinalco, Santiago Tianguistengo. Estuve un tiempo, como cuatro o cinco años, aquí en el Jardín del Arte, en Sullivan, en Insurgentes y Reforma, aquí en el D. F.

PJ: En forma individual, ¿qué cantidad de obra ha expuesto?

JR: En forma individual no he expuesto ni una, puras colectivas, de hecho, estoy preparando una exposición individual.

PJ: ¿En dónde?

JR: No se me ha ocurrido a dónde ir a tocar puertas, pero puede haber muchos lugares, espero que me llegue ese momento. Ahorita lo que me ha interesado es trabajar y trabajar, desarrollar y madurar mi trabajo.

PJ: En cuánto a la cuestión ferroviaria, ¿se ha acercado a alguna de las casas de cultura o museos ferroviarios para que expongan su obra?

JR: No, hasta ahorita no, excepto aquí, en el Museo donde trabajo, pero por x motivo no se ha podido, no se ha podido cuajar esta idea.

PJ: En cuanto a su vida familiar, ¿es casado?

JR: Soy divorciado y tengo un hijo.

PJ: ¿De qué edad?

JR: De quince años.

PJ: Volviendo a su vida familiar ferrocarrilera, ¿quiénes y en dónde han estado sus familiares?

JR: Ellos han estado en Matías Romero. Mi padre me comentaba, cuándo vivía, ahora ya fallecido, que anduvo en toda esta parte del norte, Guanajuato, Michoacán, y no sé qué otras partes anduvo cuando estaba en la cuadrilla de los reparadores de vía.

PJ: ¿Se acuerdas de haber ido o participado de esa vida?

JR: No, de hecho solamente a mis hermanos mayores les tocó vivir así. Cuando decidió establecerse en Matías Romero fue cuando nacimos los más chavos.

PJ: Entonces, ¿a algunos de sus hermanos les tocó todavía?

JR: A dos de ellos, de siete que éramos, siete hermanos.

PJ: De estos hermanos, ¿varios fueron ferrocarrileros?

JR: Nada más uno, el mayor, maquinista de patio.

Entrevista a José Isabel Aguilar Martínez, extrabajador del Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos

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may-ago 2018
Entrevista a José Isabel Aguilar Martínez, extrabajador del Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos

Entrevista realizada por Alfredo Nieves Medina, jefe de Departamento de Planoteca, el 18 de junio de 2009 en las instalaciones del Centro de Documentación e Investigación Ferroviarias a José Isabel Aguilar Martínez, extrabajador del Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos.

AN: Señor Aguilar, ¿me puede decir sus datos personales?

JI: Mi nombre es José Isabel Aguilar Martínez.

 

AN: ¿Me puede decir su fecha y lugar de nacimiento?

JI: Nací el 28 de noviembre de 1950, en el pueblo de Tlacotepec de Benito Juárez, Puebla.

 

AN: ¿Su estado civil?

JI: Casado.

 

AN: ¿Cuántos hijos tiene?

JI: Cinco.

 

AN: ¿Cómo y cuándo entró a Ferrocarriles Nacionales de México?

JI: Entré a ferrocarriles y me inicié en 1975, por recomendación de un tío.

 

AN: ¿En qué lugar empezó a trabajar en ferrocarriles?

JI: En el departamento de transportes, en un escape que se llama Las Ánimas, que está entre Tecamachalco y Tlacotepec.

 

AN: ¿Qué hacía?

JI: Fui allí a tomar datos de la carga que llegaba al escape.

 

AN: Aparte de su tío que lo recomendó para entrar a FNM, ¿quién más de su familia trabajó en los ferrocarriles?

JI: Mi abuelo materno y todos mis tíos, hermanos de mi mamá. Todos trabajaban en ferrocarriles.

 

AN: ¿Dónde vivían?

JI: Mi abuelo vivía en Tehuacán, unos vivían en Tehuacán y otros aquí, en la ciudad de Puebla.

 

AN: Después de que estuvo en el departamento de transportes, en Las Ánimas, ¿qué siguió? JI: Después ya seguí requisitándome para garrotero de patio.

 

AN: ¿Cuántos años tenía?

JI: Tenía 29 años.

 

AN: ¿Y de allí?

JI: De allí me fui a capacitar en transportes para requisitarme como garrotero, es un boletín que salía por 90 días. Allí estuve en la escuela que, para mí mala suerte, me pega el tifo y ya para requisitarme, y por lo tanto dejé de ir a la escuela y ese boletín lo dejé pasar, estuve enfermo como cuatro meses, hasta que ya me recuperé del todo, y volví a insistir para cursar lo de transportes, pero para eso, antes de ir a la escuela del departamento de transportes me mandan a San Lorenzo Hidalgo, igual a lo de transportes.

 

AN: ¿Allí qué hacía?

JI: Igual, a tomar datos de los trenes, cargas y todo.

 

AN: Recuerda esto, ¿en qué años más o menos fue?

JI: Fue como en 1977.

 

AN: ¿De allí qué le siguió?

JI: De allí, en San Lorenzo ya entré de nueva cuenta a la escuela para transportes y reanudé la capacitación.

 

AN: ¿Dónde estaba la escuela?

JI: Primero estuvo en México, allá en Buenavista, de Buenavista me mandaron para acá, en la ciudad de Puebla en la 80 poniente, y de allí por “x” circunstancias suspendí también las clases, fue como se me pasó otra vez el boletín, y ya no reanudé como garrotero. Posteriormente, ya me metí de lleno al departamento de vigilancia.

 

AN: ¿Recuerda cuándo se dio ese cambio?

JI: Pero antes de eso, estuve en otro lugar que se llamaba Carnero, que está allí cerca de Tehuacán.

 

AN: ¿Allí qué hacía?

JI: Igual en lo de transportes, igual lo de tomar datos de trenes, guías y destino de la carga. Posteriormente, de allí ya me relevaron y me mandaron a Tehuacán, Tomellín y Oaxaca, a cubrir unos relevos.

 

AN: ¿Y luego?

JI: Estuve allá hasta 1987, en ese año me regresé para Puebla, en uno de mis descansos, y como ya estaban los trabajos de aquí del Museo.

 

AN: ¿En ese momento a qué departamento pertenecía?

JI: A transportes.

 

AN: Usted nos comentó que luego estuvo en el departamento de vigilancia, ¿qué pasó?

JI: En transportes había varios departamentos y fue que me cambié al de vigilancia, y en ese momento se creó el departamento de vigilancia del Museo y que mandan para acá como jefe del departamento de vigilancia.

 

AN: ¿Cuáles eran sus funciones?

JI: Mis funciones eran supervisar a los elementos de vigilancia que venían de ferrocarriles.

 

AN: ¿Eso cuándo ocurrió?

JI: Fue a partir de abril de 1987.

 

AN: ¿Qué recuerda de esa época? ¿Qué hacían en el Museo?

JI: Cuando llegamos aquí al museo, yo llegué como supervisor de los de vigilancia, pero aquí todos los elementos participaban en diferentes funciones, no nada más de vigilancia, sino que se apoyaba a todos los departamentos: en biblioteca y todo eso.

 

AN: Pero eso fue cuando ya estaba el Museo, antes de eso, ¿qué hacían?

JI: Se cuidaban las unidades, pero no nada más estaba en eso, en vigilancia, también abarcaba el departamento de intendencia, jardinería, y supervisaba al personal de vigilancia, de intendencia y jardinería, y después de eso, cuando había eventos fuera del Museo, mi gente apoyaba, por ejemplo, en el montaje de las exposiciones o el traslado de las unidades.

 

AN: Eso cuando el Museo ya está en funciones, ¿cuántos años trabajó en FNM?

JI: Anduve en esos primeros departamentos que le dije. Ve que antes en ferrocarriles, cuando se necesitaba personal en los casos en que dejaban flete en diferentes lugares de la vía, en escapes y dejaban unidades, como no había el personal suficiente, solicitaban personal emergente, eso se llamaba personal emergente, entonces yo andaba como emergente en esos lugares. Entré en 1977, pero nada más me reconocieron de 1982 para acá, necesitan ciertos documentos para requisitarme desde esa fecha, yo los talones de pago no los guardaba, los tiraba, y para poder comprobar, para poder reclamar, no tenía con qué, entonces me tomaron en cuenta de 1982 a la fecha, o sea que de 1982 a 1999 trabajé en ferrocarriles.

 

AN: ¿Qué recuerdos guarda de ferrocarriles?

JI: Pues ferrocarriles fue y es, porque todavía hay ferrocarriles en pequeñas partes, pero para mí ferrocarriles fue una empresa de gran significado para el país en la cuestión del transporte, pasaje, fue de mucha ayuda para la gente que vivía a las orillas de la vía, ve que en las orillas de la vía había lugares sólidos a la carretera, mucha gente su fuerte era el ferrocarril, le vuelvo a repetir, ferrocarriles fue una empresa muy eficiente, nada que hubo cambios, entonces todo se fue abajo. Pero yo recuerdo hasta ahorita a ferrocarriles porque nunca tuve problemas, muchos demandaban a la empresa, los corrían, tenían problemas, yo hasta ahorita no tengo ningún problema con la empresa, no tuve, y aquí en el Museo andamos bien. Por ejemplo, yo ahorita ya voy para los sesenta años, entonces para mí el Museo, desde que entramos aquí, ha sido un lugar muy apropiado para la ciudad y es un centro educativo, entonces pues es lo que yo tengo, para ferrocarriles y el museo, yo me siento a gusto. Hemos trabajado bien y le vuelvo a repetir, participamos en diferentes eventos, apoyos con trabajo en diferentes departamentos.

 

AN: ¿Por qué cree que se realizó la reestructuración en los FNM? ¿Cuál es su impresión personal?

JI: Creo que la reestructuración en FNM se debe a que hay elementos buenos y malos, una reestructuración que fue para bien.

 

AN: ¿En qué sentido fue para bien?

JI: Fue bien para unos y para otros no fue nada bien, porque con la reestructuración hubo muchos cambios, y para muchas personas en realidad que no tenían conocimientos o la preparación adecuada, para esas personas hubo cambios.

 

AN: ¿Tiene conocidos ferrocarrileros que estén en activo, que no estén trabajando en el museo, y sabe su opinión sobre lo que sucedió en FNM?

JI: Sí, conozco a unos y la opinión de ellos, ahora también se dan cuenta, ahora que están afuera, lo mismo que en las empresas grandes, pues siempre hay mucha fugas, o hay anomalías, como decimos muchos que ferrocarriles no se acabó solo, nos lo acabamos todos, de una o de otra manera hacían cosas, muchos no iban a trabajar, había aviadores iban y nada más checaban y se salían y todo eso en los de pasaje, igual en la carga. Había mucho robo de carga por los mismos empleados, los de transportes, los boletos, casi todo se les podaba a los auditores, nunca llegaba a donde tenía que llegar. Claro que ferrocarriles se fue decayendo y se acabó.

 

AN: Antes de que pasemos a la etapa en la que usted empezó a trabajar en el MNFM, ¿tiene algún comentario más acerca de su trabajo en FNM?

JI: Como le digo, sí tengo recuerdos. Usted sabe que para ascender a otro puesto era por cuenta y riesgo de uno, ve que antes del final, cuando el empleado quería ascender la empresa le ayudaba y antes no, yo cuando empecé a trabajar, o esperaba trabajar, venía desde Tlacotepec, traía mi bicicleta desde allá, para como llamador, para llamar al personal, a los trenistas que son quinientos metros a la redonda de la estación y yo aquí, en el Mexicano, estuve de llamador también y pues son recuerdos bonitos y yo le vuelvo a repetir, jamás tuve problemas con la empresa, jamás tuve un accidente aquí en el trabajo, porque siempre echándole ganas y porque si le gusta a uno el trabajo sale bien y tiene uno precaución.

 

AN: Finalmente, ¿algunas impresiones de su familia que trabajó en FNM, acerca de la reestructuración, la tiene?

JI: No, no tengo ninguna opinión, porque, por ejemplo, mis abuelos y tíos abuelos ya fallecieron, pero eran personas que entraron a trabajar a ferrocarriles. Ve que antes no se entraba con tantos requisitos como ahora, ya nomás llegaban y se paraban allí, me platicaban ellos, por ejemplo, mi abuelo veía que estaban trabajando y se acercaba y le preguntaban: Muchacho, ¿quieres trabajar? Que sí, ¡qué saber hacer! Pues soy carpintero ¡a ver pásale! Así los contrataban y eran de esas personas que cuando los iban a jubilar se espantaron. Al contrario, mi abuelo me platicaba que cuando llegó la orden para su jubilación, en lugar de darle gusto le dio miedo, porque ya lo iban a sacar del trabajo y él al contrario, arregló para que lo siguieran utilizando en el trabajo. No se quiso jubilar en el tiempo adecuado y siguió trabajando, él trabajó como 50 años o algo así en ferrocarriles, y ay, de los demás, pues ya se jubilaron y también pues la misma plática, el comentario de por qué ferrocarriles se acabó y la reestructuración y todo eso, pero ya nada que hacer ellos, ya estaban fuera también, unos compañeros también, que inclusive estaban aquí en el museo ya fallecieron también, y pues lo mismo se fueron bien y con gusto.

 

AN: Ahora pasemos a la etapa del MNFM, nos comentaba que entró a trabajar en abril de 1987, ¿qué recuerda de la inauguración?

JI: Que fueron momentos bonitos, porque aquí en el Museo hubo un tren que entró ese día, de máquina de vapor, se pusieron muchos petardos en la vía, cohetes y todo y estuvo muy bonit. Mucha gente vino y recordó, gente ya grande, recordó los trenes de vapor y hasta lloraron cuando ya vieron entrar la maquinita silbando aquí, al Museo, una comitiva de México, del personal de México y con personal de aquí de Puebla. Estuvo muy bonita la inauguración, muchos recuerdos, y a partir de allí ya se empezó a conformar el Museo ya con más equipo y se siguió trayendo equipo, por eso ahora el Museo cuenta con varias unidades, de vapor, de carga y de pasaje y grúas.

 

AN: ¿Recuerda a alguno de los compañeros que en esa época, ya estaban en mayo de 1988, aunque ya se hayan ido jubilado o todavía permanezcan?

JI: Pues sí, aquí estaba por ejemplo el señor Alejandro que era carpintero, el señor Luis Balderas que también ya se fue, también en carpintería, Víctor Domínguez Nava, él estaba de encargado aquí del Museo cuando yo llegué en 1987. Él estaba acá como ingeniero, como el encargado de los movimientos de las unidades y todo eso, también ya se fue. José Luis Vargas era ayudante de ese ingeniero en la administración. El primer director, Etmer Santín Peña, ese fue el director del Museo, Enrique Lastra, también fue director, Sergio Ortiz, la señora Lorena Zedillo, que fue directora, Jorge Peña Benítez era como encargado de la Unidad Administrativa, la señora Blanca Murillo, que ya se fueron, otras personas que ya fallecieron, un carpintero, Félix Ariel Osorio también ya falleció, estuvo aquí también de los primeros. Cuando llegamos nosotros, aquí estuvo él, también ya falleció, Cutberto López, también estuvo acá, y todas esas gentes, apenas acaba de fallecer el señor Gil, que también estuvo en carpintería, acaba de fallecer la semana pasada, creo. Lucino Rodríguez y otras personas, que en este momento se me olvidan sus nombres, todos trabajaron acá, pero cuando llegó el cambio de ferrocarriles a Conaculta, allí fue cuando mucha gente se fue.

 

AN: Explíquenos, ¿en qué fecha fue este cambio de FNM a Conaculta?

JI: Mire, nosotros llegamos hasta 1999 en ferrocarriles, de ese año para acá nos absorbió Conaculta, pero estuvimos en Conaculta solamente por honorarios. Nosotros continuamos, no nos suspendieron ni un día, desde 1999 a la fecha seguimos trabajando, y nos reconoció todo ese tiempo. Entonces Conaculta empezó hacer las plazas, pero al mismo tiempo. Primero a unos les dio su planta, y por ejemplo, a mí apenas en el 2004 me dieron mi planta, en agosto del 2004 me dieron la plaza.

 

AN: ¿Recuerda el periodo en que el MNFM perteneció o dependió de FNM, usted que estuvo desde la inauguración del mismo?

JI: Pues desde que se inició, empezaron los trabajos desde 1986, ya empezaron a tender vías, ya en 1987 empezaron a traer las unidades, desde esa fecha a acá, el Museo perteneció a Ferrocarriles hasta 1999. Podríamos decir que, de 1986, la inauguración es en 1988 y se termina esta relación en 1999, y a partir de allí se pertenece a Conaculta.

 

AN: ¿Qué pasó en el Museo entre 1986 al 2009 y qué le llamó la atención?

JI: Lo que me llama la atención de 1986 a la fecha, pues es que ha habido muchos cambios. En principio, cuando empezamos en ferrocarriles la verdad no había ni herramienta con qué trabajar, teníamos que pedir prestado herramienta, lo que se utilizara para los movimientos, de allí cuando llega Lorena, la señora Lorena como directora del museo, fue cuando el Museo se vio un cambio, en mobiliario, en máquinas de escribir, todo lo que es de oficina se fue para arriba.

AN: ¿Recuerda en qué años sucedió?

Fue, no recuerdo bien la fecha exacta, pero fue en su gestión, pero ya tiene como unos 15 años.

 

AN: Ubiquémonos en el día de la inauguración, 5 de mayo de 1988, ¿qué tenía el museo, con qué edificios contaba en esa época?

JI: En ese momento era el edificio principal y las salas, sala 1, sala 2, sala 3, sala 4, sala 5. La sala 4 se conocía como la sala del Metlac, porque allí estaba un fotomural del Metlac, pues nada más porque allí se ocupaban como oficinas una de las salas, la sala 1 y la sala 2, oficinas del museo de ferrocarriles.

 

AN: Cuando se refiere al edificio principal, ¿qué es eso?

JI: La sala principal es donde era la sala de espera de cuando estaba en función la estación, la sala de pasajeros.

 

AN: ¿A qué ferrocarril pertenecía?

JI: Al Ferrocarril Mexicano, que es donde actualmente se encuentra el Museo.

 

AN: ¿De dónde venía ese ferrocarril?

JI: Iba de México-Veracruz y de Apizaco para acá.

 

AN: ¿Recuerda quiénes componían en esa época la cuadrilla de vigilancia a la que usted pertenecía?

JI: Sí, tengo los nombres de ellos, porque muchos vinieron, pero no aguantaron y se regresaron, porque según aquí no había nada. Cuando llegamos aquí, al museo, no había barda, no había nada, todo estaba descubierto, era paso de todos. Todos donde quiera pasaban, no había seguridad y por eso muchos vigilantes no les gustó y se regresaron para la estación nueva, que es la de la 80 Poniente, los primeros que se regresaron fueron: Adolfo Caltenco, Vicente Oliva, Manuel Oliva, Javier Cruz, Cutberto López, José Luis González, Javier Castillo, Julián Tejeda, Armando Páez, Sixto Cayetano, todos esos se regresaron.

 

AN: ¿Los que se quedaron?

JI: Iba por derechos, hasta que llegaba el último, el último por fuerza tenía que irse, como estaban en cadena, le llamaban cadena, tenía que aceptar si no lo castigaban, entonces esos chavos que están ahora aquí son los que fueron últimos en la cadena de ferrocarriles en vigilancia, entonces son los que están ahorita, por ejemplo: Adrián Ventura, de los que pertenecieron a transportes, Juventino Cruz López, Carlos Hernández Muñoz y Francisco Cruz López, ya los demás no pertenecían a vigilancia, pertenecían al departamento de vía, que son: Sergio Soriano y Ranulfo Coyotécatl, lo que hicimos nosotros fue jalar a esa gente para acá, porque acá había trabajos de vía, para que hubiera un elemento de cada departamento, para que se hiciera la cuadrilla, ahorita están trabajando como departamento de servicios generales. Todos están allí, se jaló toda esa gente porque aquí en el Museo hay diferentes trabajos, como es de vía, movimiento de las unidades y para refuerzo de todos los departamentos, es así como se ha manejado.

 

AN: Volviendo al día de la inauguración, ¿qué personajes recuerda que vinieron a inaugurar el MNFM?

JI: Vino de México el director de FNM, de aquí de Puebla vino el gobernador y otras personalidades de diferentes dependencias. Estuvieron aquí, en la inauguración del Museo de ferrocarriles.

 

AN: ¿Vino gente del Sindicato?

JI: Sí, en ese tiempo estaba un tal Caltenco.

 

AN: ¿Qué era?

JI: Era secretario de la sección, a quien más recuerda, el encabezaba a la gente, vinieron otros como uno que fue también secretario que se apellida Carrasco, y venían otras de menor rango, porque ya eran de los departamentos, por ejemplo, de vigilancia, de transportes, de los que vigilaban los movimientos allí en el Sindicato, y pues esas personas fueron las que vinieron a la inauguración.

 

AN: ¿Recuerda si hubo mucha gente?

JI: Sí hubo mucha gente, cuando supo que era la inauguración, y fue la primera vez que oyeron el silbido de la máquina. Como se cerró aquí la estación, que fue en el setenta y tantos que se cerró aquí la estación, entonces cuando vieron la máquina de vapor acudió mucha gente. En la inauguración vino bastante gente, aparte de las personalidades que habían invitado, gente de aquí de los alrededores, ya después de que se inauguró el museo se hacían aquí eventos culturales, folclóricos, eventos educativos, es todo lo que hacía el museo, concursos de ajedrez, aquí tenían unas canchas, los de aquí del barrio pedían permiso para hacer sus eliminatorias y hacían sus deportes, los de la Academia (de Policía) venían a hacer su deporte acá. Nos apoyaban también cuando había un evento, nos apoyaban con el desyerbe, la limpieza, el ejército también venía, pedían la herramientas prestadas o se les proporcionaba material y ellos también nos apoyaban. Cuando nos trajimos la maquinita que está aquí, en el Museo, que estaba allá por Buenavista, el ejército nos echó la mano con los carros, el material, yo sólo me llevé a la gente y allá ellos nos echaron la mano. Lo trajimos, lo bajamos de donde estaba, en su muro, en su pedestal, allí la bajaron y la trajimos aquí al museo, nos ayudó el ejército, aquí. Anteriormente, el museo ya organizaba viajes turísticos gratuitos, por ejemplo, de aquí salía la máquina a Cholula a Atlixco el día del niño. Como en dos ocasiones se celebró el día del niño con viajes a Atlixco, a Cholula, a Apizaco, fueron pocos los viajes que se hicieron porque, en realidad, era mucho el mantenimiento de las unidades y el personal de los trenes no se disponían, entonces fueron pocos los viajes que se hicieron aquí en el museo, por parte del museo, gratis, para los niños.

 

AN: Antes de terminar, ¿qué cambios significó para usted el trabajar en el MNFM?

JI: Para mí no fue ningún cambio, porque se sigue haciendo lo mismo. Lo único que cambió ya fue la administración, el administrativo, ahora los eventos que se hacen ya son muy diferentes, como que veo una diferencia en el manejo de las actividades, ya ahora las exposiciones son temporales, como que sí bajó ese aspecto, antes como que sí había más apoyo, para las exposiciones y los eventos.

 

AN: ¿Algo más que quiera agregar, señor Aguilar?

JI: Solamente que yo estoy aquí a gusto en el museo, de pertenecer al equipo del museo y por consiguiente a ferrocarriles, yo ya quiero irme también, pero yo creo que para el año que entra. Ya cumplo 60 años, pues ya ve ahora con los cambios para la jubilación me faltarían muchos años, ya tengo 60, pues opto por irme ya, para el año que viene ojalá Dios nos preste vida para llegar a esa fecha, pues me quiero ir bien, irme tranquilo, sin ningún problema en el museo.

 

Entrevista al migrante hondureño Anthony López

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ene-mar 2018
Entrevista al migrante hondureño Anthony López
Alfredo Nieves Medina
Jefe de la planoteca

Resumen

Entrevista realizada por Alfredo Nieves Medina, jefe de Departamento de Planoteca, el 26 de septiembre de 2016, al migrante hondureno Anthony López.

Palabras claves: migrante, ferrocarril, honduras, albergue La Sagrada Familia, México.

Alfredo Nieves: Nos encontramos en el albergue de La Sagrada Familia en la ciudad de Apizaco, me llamo Alfredo Nieves Medina, y estamos con un migrante centroamericano. Buenas tardes, nos puedes dar tu nombre, por favor.

Anthony López:  Mi nombre es Anthony López, tengo 32 años y soy hondureño de nacionalidad.

AN: Anthony o Antón.

AL: Anthony.

AN: ¿Con Y?

AL: Sí, con Y.

AN:  Perdón, ¿qué tiempo tienes viajando Anthony?

AL: Ahorita por la actualidad tengo tres meses, viajando, ya son tres veces que intento llegar a los Estados Unidos y aquí estamos, esta es mi tercera vez, como te digo.

AN: ¿Tercera vez que haces este viaje?

AL: Este viaje ahorita por la actualidad, porque yo anteriormente había estado en los Estados Unidos y fui deportado de los Estados Unidos. 

AN: ¿Qué tiempo estuviste esa vez trabajando?

AL: En los Estados Unidos estuve 16 años, y pues sí, a los 16 años me tiraron para Honduras, y en junio 20 y me vine el 23 del mismo mes, y como te digo ya son tres meses que ando aquí, como te digo he sufrido mucho, porque el camino está difícil, ¿verdad? El camino no está fácil, lo secuestran, lo golpean, lo roban, muchas cosas que están pasando en el tren. Nosotros venimos a tratar de luchar para llegar a los Estados Unidos para sacar adelante a nuestras familias, porque como han escuchado, ¿verdad?, en Honduras la delincuencia, todo eso, las pandillas y todo eso. Está muy difícil, ¿verdad? Tratamos de salir para sacar adelante a nuestras familias, como te digo y aquí andamos echándole ganas, pues.

AN: Anthony, vamos a platicar especialmente de dos casos, de tu primer viaje y tu último viaje que es este: ¿cómo ha sido?, ¿cómo lo has sentido?

AL: No, pues lo he sentido bien difícil, porque como te digo, entrando, luego, luego, entrando aquí al país de México somos expuestos a muchas cosas como a la violencia, que lo roban, como te digo los secuestran, los mismos policías que andan cuidando el tren, los golpean, los disparan, nos quitan las cosas que traemos y pues es un poco difícil pues, un poco difícil porque nosotros aquí no somos nada, somos de otro país. Nos tratan como animales.

AN: ¿Cómo fue tu primer viaje, qué recuerdas?

AL: El primer viaje no fue, muy que te diga largo, no recorrí mucho en el primer viaje, recorrí nada más hasta Coatzacoalcos, Veracruz. Y pues como venía en autobús, en ese entonces viajé en el ADO y pues no fue muy difícil, ¿verdad? Pero ya los otros dos, que este es mi tercero, el segundo que pasé, que fue el mes pasado, pues sí fue un poco difícil porque me salieron los mentados Zetas, me salieron los de la Mara, que me salieron muchas cosas ahí, de delincuentes pues, que lo único que quieren, que uno les de dinero, que si no les da dinero uno, no lo dejan pasar, no lo dejan subirse al tren, que son cuotas que supuestamente uno tiene que pagar.

AN: A ver Anthony: ¿tu primer viaje fue en el que llegaste a los Estados Unidos?

AL: En el primer viaje sí, eso fue en 1997.

AN: Hablas de que llegaste hasta Coatzacoalcos, y de ahí, ¿cómo viajaste después? 

AL: ¿Usted dice en el primero en que llegué a Estados Unidos? En el primero yo llegué directamente, me estuve en Chiapas, en Comitán de Domínguez, Chiapas, estuve tres meses y después de que salí de Comitán me fui directamente hasta Nuevo Laredo, Tamaulipas.

AN: ¿Ahí cómo te fuiste?

AL: De ahí agarré un pollero, que se llama un coyote, como dicen que uno que le paga.

AN: ¿Y cómo te llevó ahí? ¿En camión?

AL: No, me llevó en carro y caminé como los lugares donde está la Migración de Estados Unidos, lo rodea uno por el monte, y ahí está otro carro esperándolo.

AN: Oye, ¿y en cuánto te salió ese viaje?

AL: Ese viaje me salió en 2 mil 500 en ese entonces.

AN: ¿Dólares?

AL:  Dólares, sí.

AN: El segundo viaje, ¿hasta dónde llegaste?

AL: El segundo viaje llegué hasta Coatzacoalcos, Veracruz.

AN: ¿Ahí, qué te pasó?

AL: Ahí, pues me agarró Migración y me mandaron de vuelta para Honduras.

AN: ¿Te deportaron?

AL: Sí, me deportaron para Honduras.

AN: De tu primer viaje nos comentas, a ver si estamos bien, que estuviste 16 años trabajando en Estados Unidos.

AL: Sí, estuve no directamente trabajando, porque cometí un error que yo sé lo admito que cometí un error, y pues en Estados Unidos los errores salen caros y entonces tuve que pagar por el delito que cometí, y de ahí después de que terminé con el delito me deportaron para Honduras.

AN: ¿Allá de qué trabajabas?

AL: Trabajaba pintura, pintando casas. 

AN: Pintando casas.

AL:  Painting house, allá.

AN: Nos comentas que tienes treinta y…

AL: Dos años.

AN: Treinta y dos años, ¿dejaste familia allá en Honduras? 

AL: Dejé todo en aquel entonces, sí dejé toda mi familia, ahora casualmente en el momento, la mayoría de mi familia está acá para el otro lado, en la Unión Americana.

AN: En los Estados Unidos, ¿tienes pareja?

AL: Ahorita en la actualidad, estoy con la muchacha que estamos, no estamos casados, pero estamos juntos, sí, casualmente.

AN: ¿Ella dónde está?

AL: Ella se encuentra ahorita actualmente en Los Ángeles, California.

AN: ¿También es hondureña o …?

AL: Es hondureña, donde yo soy.

AN: ¿Y también está en la misma situación que tú?

AL: Ahorita ella, como te podría decir, ella ya es ciudadana americana, tenemos una familia, tenemos tres hijas, que también las muchachas ya son ciudadanas americanas, están estudiando, gracias a Dios, y pues el único que anda ahorita perdido, pues soy yo.

AN: Esto de la deportación, ¿cuántos meses tiene?

AL: De la deportación, me deportaron el 20 de junio de 2016.

AN: ¿Y ahorita vas de regreso?

AL:  Sí.

AN: ¿Te deportaron hasta tu país?

AL: Sí, hasta mi país directamente en avión, me deportaron a La Lima Cortés y llegué a donde mi papá, porque todavía tengo mi papá que, gracias a Dios, ésta vivo. Estuve tres días allá y como en el 2002 mataron a mi hermano, entonces pues ahorita que yo llegué pa’ allá, pues yo no tendría enemigos, diría yo no tengo enemigos, nunca he hecho nada en mi país, nunca hice ni un delito, pero los que mataron a mi hermano casualmente…

AN: ¿Allá en Honduras?

AL: En Honduras en 2002, mi hermano, estábamos todos acá en los Estados Unidos, mi hermano llegó para, vino a pasear de vacaciones a Honduras en el 2002, el 17 de diciembre y nomás estuvo 12 días porque el 29 de diciembre lo mataron, que casualmente fueron mí misma familia, primos hermanos. Entonces ahorita que yo llego para Honduras que me deportan, ellos también, supuestamente se escuchan los rumores que me quieren matar a mí, entonces obligatoriamente yo no puedo estar mucho en Honduras, sino que nada más estuve tres días y tuve que migrar de vuelta como inmigrante sobre los Estados Unidos.

AN: Anthony, ¿y podemos saber los motivos?, ¿el por qué de esos conflictos ahí con tu…?

AL: ¿Con mi familia? Lo diré, te va, te puedo decir que fue por una mujer, supuestamente mi hermano se metió con la mujer de un primo hermano y entonces el primo hermano se sintió como burlado, se sintió celoso y pues directamente no lo mató él, pero él pagó para que lo mataran, ¿verdad? Que es lo mismo a que fue él y entonces, ¿cómo te puedo decir? Pues ahí está como el problema, como supuestamente que dicen que vamos a hacer venganza, y como yo anduve un tiempo, como yo digo y no me siento como enaltecido, sino que le doy gracias a Dios de lo malo que yo andaba haciendo, ahora pues yo ando tranquilo, no ando portándome mal, sino que tratando de reunirme de vuelta con mi familia, para poder estar junto con ellos y entonces ellos supuestamente me tienen un poco de miedo, precaución a mí, porque dicen que yo soy malo, pero para nada.

AN: Oye Anthony, hablando de que, probablemente, para asesinar a tu hermano hubo alguien a quien le pagaron, ¿cómo cuánto vale una vida allá en Honduras?

AL: Pues, para decirte cuánto exactamente le pagaron no te podría decir, pero se escuchan rumores que pagaron como unas 10 mil lempiras, 10 mil lempiras valorado en dólares, son como, estamos hablando de unos 400 dólares.

AN: ¿Tan poco vale una vida en Honduras?

AL: Tan poco, porque la vida en Honduras ahorita está bien difícil. Tenemos un presidente que nada más está mirando por él, está dejando al país en crisis, está dejando al país con hambre, por eso no sé si te das cuenta en este momento, en la actualidad la mayoría de gente que está viajando, que está transitando para los Estados Unidos, todos son hondureños, la mayoría, 99% son hondureños. El país está en una crisis económica que, pues está pa’ abajo y pa’ abajo y para muchos ya no hay otra solución, como dice la canción de abandonar tu patria, a lo mejor para siempre o buscar la suerte, o buscar refugio en México, en otros países, pues.

AN: La primera vez Anthony, ¿cuántos años tenías cuando emprendiste el viaje?

AL:  16 años

AN: ¿Tenías conciencia del por qué salir de Honduras? 

AL: Okey, en ese tiempo, yo dejé mi país porque yo me junté con una muchacha en ese tiempo, cuando yo estaba muy joven, ¿verdad? En ese tiempo yo era futbolista, ya estaba en un equipo de reserva, ya estaba para jugar fútbol profesional. Y pues la muchacha con la que yo me junté, yo me enamoré y pues ya sabe cuando uno está joven, este chamaco, se enamora y deja todo por algo que a lo mejor no vale la pena, ¿verdad? Entonces yo estaba estudiando, y como te digo estaba en un equipo de reserva, una reserva como del América, de Toluca o de Cruz Azul, ya para el siguiente año supuestamente ya iba para primera división de futbol profesional y pues me decepcioné mucho que después de que dejé todo por la muchacha, dejé el fútbol, dejé el estudio, la muchacha me salió pagando mal, con mi mejor amigo, fue mi forma para poder salir de mi país.

AN: Una decepción amorosa.

AL:  Una decepción amorosa casualmente, sí.

AN: A ver Anthony, ahora platícanos, ¿cómo ha sido este viaje? Este último viaje, en el que vas aquí, platícanos desde que sales de tu casa.

AL: Okey, en este viaje pues yo fui deportado apenas ahorita, me deportaron de Nuevo Laredo, llegué a Omoa, Cortés, que es a donde lo mandan directamente en el autobús los de acá, desde México. Llegué y me fui para la central camionera, que es San Pedro Sula, la más grande ahí cerca de Omoa, y pues nada más le hablé a mi familia, le dije a mi papá que yo no voy a llegar a la casa, ahorita, porque voy a dar la vuelta, de aquí mismo me regreso, le hablé a mi mujer allá para los Estados Unidos, le dije que me mandara un poco de dinero para regresarme y sí me regresé. Llegué a la frontera de Honduras con Guatemala y hasta ahí todo estuvo bien, ¿verdad? Luego entré en Guatemala, entré a la frontera de Guatemala con México y todavía estaba bien, ya la situación se viene poniendo un poco dura cuando ya entramos a la frontera, cuando entramos a tierras mexicanas. Que la delincuencia ahorita aquí, pues para nosotros los inmigrantes que viajamos en el tren, entrando, luego entrando, entrando en donde está la vía del ferrocarril, de lo que es el tren pues, ya las cosas se van poniendo más duras, se van poniendo más difíciles, porque ya ahí empiezan los ladrones como te digo, ahí empiezan a echarnos miedo y a decirnos que si no les pagamos dinero ya no nos podemos montar al tren, porque ellos son los encargados, son los que corren al tren, pues si no pagamos para nada podemos entrar a ese tren, y que si lo hacemos en la forma sin pagar estamos arriesgando a que nos maten o que nos secuestren.

AN: ¿Por dónde entraste a México?

AL:  Yo entré por, por la frontera que entré, entré por una frontera que se llama La Técnica, pasamos un río, pagamos 15 quetzales de Guatemala, y ya entramos a México, que la frontera se llama Corozal.

AN: ¿Por Tenosique?

AL: No, esa es Ceiba, La Ceiba, ahí están juntos pegados, pero, es más, primero está La Técnica, para más abajo está La Ceiba que le dicen y luego Tenosique. Y de ahí de La Técnica ya llegando a Corozal agarra una combi, en esa combi está prohibido que viajen los inmigrantes, entonces para poder viajar uno, para poder llegar a donde está la vía del ferrocarril, que es Palenque, México, el pasaje normal son 50 pesos mexicanos, pero como nosotros no podemos viajar y para poder viajar tenemos que pagar 500 pesos.

AN: Órale, ¿eso es lo que les cobra el chofer?

AL:  El chofer sí, porque todos dicen que tienen que pagar a no sé a quién, pura mafia, ¿me entiende? Pura mafia, para la feria, para sacarnos la feria. De ahí ya llegamos a Palenque, de Palenque estuve como unas cinco horas, agarré el tren en la nochecita como a las 11 de la noche, llegué a un lugar que se llama, se llama, que nosotros le decimos La Aceitera, que ahí nos hacen un retén por la Migración y nos corren, nos apedrean. Nos tiran piedras porque casualmente uno no se para, porque uno pues quiere llegar al sueño americano, que es el sueño que uno va, con el destino que uno va, ¿verdad? Y entonces, como ellos ven que uno no se para, uno se tira del tren y no se para, entonces ellos obligatoriamente no traen armas, nos agarran a pedradas.

AN: ¿Quién los apedrea?

AL: Los de Migración, los agentes de Migración y ahí pues corrí, corrí, corrí y salí adelante, ya cuando el tren volvió a arrancar pues me volví a montar y llegué a un lugar que se llama Chontalpa, Tabasco. Ahí en Chontalpa, pues no corrí con la misma suerte de que no me había pasado nada, corrí con Migración y todo eso, pero ya uno viene consciente, ¿verdad? de que eso puede pasar y llegué a Chontalpa, llegando a Chontalpa, llegué como a eso de las 3 o 4 de la mañana y como a las 7 o 8 de la mañana salí, salí a la ciudad y quise recorrer como para buscar un, buscando acá adelante, ¿verdad? Para venir agarrar el tren más adelante, porque en Chontalpa hay un lugar que le llaman La Limonera, que también ponen un retén de Migración y entonces uno trata de rodear caminando, son como, estamos hablando de unos 25 o 30 kilómetros caminando, y en esa trayectoria que yo quise caminarlo luego, luego saliendo de Chontalpa, había caminado como un kilómetro cuando unas personas me salieron humildemente tranquilas como de, tranquilos, ¿verdad? Como que “Hola, ¿cómo está?, Buenos días, que nosotros somos chidos, nosotros no nos metemos con nadie, somos de aquí de los pueblitos, aquí nadie se va a pasar de lanza, nadie se pasa de verga”, como ellos hablan, ¿verdad? Entonces todo chido, pues yo agarré confianza un poquito y cuando menos, ya menos me acuerdo, ya me estaban quitando mi teléfono, me estaban quitando mi dinero y pues todo eso. Lo bueno fue que no me pusieron, no me golpearon ni nada de eso.

AN: Pero te quitaron eso.

AL:  Sí, me quitaron mi teléfono, me quitaron el dinero y pues ya no quise seguir yo adelante caminando, sino que yo me regresé atrás, para Chontalpa. Y en Chontalpa, ahí, me estuve tres días, porque no pasaba el tren, porque supuestamente había pasado algo de Chontalpa buscando como para Veracruz, había habido un descarrilamiento de tren y entonces los trenes no estaban corriendo, entonces ahí estuvimos tres días. Mirando las, ¿cómo te puedo decir, las…? La situación es difícil, porque ya no traíamos dinero, yo ya no tenía dinero en ese momento y pues en ese momento, llegaron, muchos llegaron que querían gente pa’ trabajar, pero al final yo me doy cuenta de que se los llevaban a trabajar, pero no les están pagando. Entonces yo dije, pues no voy a trabajar sin que me paguen, entonces mejor me quedé ahí, de una u otra forma pues tomando agua, la gente, hay gente que, hay angelitos de Dios que siempre, no toda la gente es mala, ¿verdad? y ahí pues, una que otra gente nos regalaron un poquillo de comida para poder seguir adelante, pues, y ahí estuvimos tres días y en estos tres días nos echaron a la Migración, ahí llegaron, nos corretearon, nos apedrearon, fueron como cuatro carreras, que nos sacaron ahí en Chontalpa, la Migración. Y ahí paso el tren y nos subimos al tren y como te digo, en el retén que te digo está en La Limonera, nos volvieron a corretear, y ahí nos corretearon, nadamos por pantanos y todo eso, para nosotros eso pues no es mucho, porque queremos llegar al sueño americano, que es el destino de nosotros para llegar allá arriba. Entonces todos sucios, todos sin ropa, sin comida, sin nada, es más toda mi ropa, mi mochila que traía se quedó ahí tirada, incluso mi ropa, mi desodorante, todo lo que es para mí limpieza, todo se quedó ahí. Llegué a Veracruz, cuando llegué a Veracruz ahí también nos echaron otra carrerita, ¿verdad?

AN: ¿A qué parte de Veracruz?

AL: A Coatzacoalcos, Veracruz, que ahí el tren estuvo parado ahí en Las Choapas, pero ahí todo estuvo bien, llegamos a Coatzacoalcos y empezamos a caminar otro poquillo y pues ahí estuvo un poco difícil, pero no imposible, gracias a Dios. Ahí nada más nos echaron una carrerita, pero no nos pasó nada, gracias a Dios, que yo confío en Dios y todo estuvo bien.  Ya de ahí en Coatzacoalcos estuvimos como unas cinco horas y llegó una muchacha que nos regaló comida, nos regalaron un poco de agua para tomar y de ahí agarramos el tren que venía de Coatzacoalcos, en tren que venía para Tierra Blanca, llegamos a Tierra Blanca, sin problemas y todo estuvo bien. Nada más, los muchachos, la seguridad que anda arriba, como siempre se suben, y qué: móchense para los refrescos, y si no los vamos a apear y todo eso, ¿me entiende?, y pues yo ya no traía feria, ¿de dónde les daba? Y yo pues le dije: “No pues carnal, la neta yo no traigo feria, mira, yo ahorita vengo a la Zumba marumba, como decimos allá en Honduras, ¿verdad? Sí trajera, la verdad, yo te invitaría para el refresco para estar, llegar a alegar y como me vayas a dejar aquí a medio camino y que quede en un lugar peligroso sin saber dónde estoy, ¿verdad?” y entonces él me dijo: “No, pues está bien, está chido, me dijo, síguele adelante”. Llegamos a Tierra Blanca, ahí en Tierra Blanca, como pudimos pedimos un poco comida, y ahí pues nos brindaron un poco la atención de comida, comimos y ahí de que comimos pues agarramos el tren que venía supuestamente para Orizaba, saliendo de Tierra Blanca corrimos como 10 kilómetros y ahí de vuelta estuvo Migración, que nos corretearon a todos, ahí la verdad fue el lugar dónde Migración se portó más mal, porque ahí si nos tiraron piedras como animales. Ahí Migración nos tiró piedras, a mí me tiraron muchas, pero me tuve que cubrir para que no me pegaran, porque si me pegaban, me pegan con una piedrota que nos están tirando, pues a lo mejor hasta me matan y entonces gracias a Dios no me pegaron. Fueron pocos los que nos volvimos a subir al tren de todos los que veníamos, ¿cuántos te voy a decir? Llegamos como unos ocho, unos diez a Orizaba.

AN: ¿Y de cuántos más o menos?

AL: De todos los que veníamos éramos como unos setenta.

AN: ¿De Tierra Blanca?

AL: De Tierra Blanca con destino a Orizaba salimos como setenta o unos ochenta pegándole a unos cien y ya llegamos a Orizaba, llegamos como unos ocho o unos diez.

AN: ¿Y qué pasó ahí? ¿Por qué se bajó la gente?

AL: Por la Migración. Porque Migración nos hecho carrera, te digo y nos agarraron a pedradas, ahí agarraron unos cuantos, retuvieron unos cuantos, que incluso ya me di cuenta qué están en Honduras unos cuantos, unos que venían conmigo, que nos habíamos juntado ahí en el camino, pues, porque yo salí solo de Honduras.

AN: ¿Tú viajas solo?

AL: Yo viaje solo. Hasta aquí en el camino me encontré gente que, ¿cómo te podría decir? No conocen el camino y como yo he andado tres meses en el tren ahorita, pues ya conozco y yo les digo: “Pues sí ustedes quieren, yo les dije así claramente, sí ustedes quieren, yo no soy coyote, yo no soy nadie, no les voy a cobrar, yo sé nada, nos vamos juntos, echándonos la mano unos a otros y pues a ver si llegamos, a  ver si Dios decide que tengamos suerte y recorremos con suerte y lleguemos al destino para donde vamos” y de todos los que nos juntamos ahí pues andamos aquí, ahorita quedamos como unos, quedamos como cinco de diez. A los otros los agarraron, los deportaron y así. Y pues hasta ahorita, en el momento, ¿cómo te podría decir?, hasta el momento aquí, pues llegamos aquí a la casa. Yo ya llevo dos días aquí porque en Tierra Blanca de todos los que venían conmigo, nomás yo fui el único que llegué hasta aquí, y aquí yo le pedí a la muchacha encargada aquí que me dieran otro día, porque son 24 horas nada más las que le dan a uno aquí, y entonces yo le dije: “Por favor, si me puede dar otro día para quedarme porque allá atrás se quedó una gente que venía conmigo, incluso está una muchacha que viene conmigo, que ella es mi hermana de crianza”, que nos encontramos, yo tenía tiempo de no mirarla a ella. Entonces, aquí en el camino yo hablé para Honduras y me dijeron: “Daniela anda para allá”, yo no sabía que ella andaba en estos caminos y nos encontramos aquí en Chontalpa, ahí la encontré y de ahí para acá pues hemos andando juntos, se me volvió a quedar en Tierra Blanca. Pero ya aquí yo me quedé esperándola, porque yo escuché con los demás que venían y me dijeron: “Por ahí viene, no la agarraron, ahí viene”. Y ahí está la muchacha, que es mi hermanita.

AN: ¿La que estaba ahí?

AL: La que estaba ahí sentada.

AN: Sí, la que se llevaron ahorita para allá.

AL: Sí, ella es.

AN: Y es raro que vengan mujeres.

AL:  Sí, es raro, pero pues como yo le dije, pues, en vez de que te vayas sola, que mejor yo conozco el camino, mejor vámonos. Y te digo, no es hermana mía de sangre, pero es hermana de crianza

AN: y de aquí, ¿para dónde?

AL: De aquí el pensamiento es llegar a Lechería, eso es casi el D.F., ¿verdad? Y de ahí de Lechería, pues hay un lugar que se llama Huehuetoca, de Huehuetoca agarramos el tren supuestamente pa’ Celaya y de Celaya pues ya sabemos que ahí está Migración esperándonos, ¿no? así que tenemos que pegar otra corridita y ya ahí de Celaya, sí la logramos salir a salvo o salir bien, ¿verdad? Primeramente, Dios que todo sea así, ¿verdad? Pues para San Luis Potosí, ya de San Luis Potosí ahí entramos de vuelta a la casa del Migrante, la que está ahí a la orilla del tren, a la orilla de la línea, y ahí ya pues con rumbo a Monterrey. Ahí en Monterrey pues hacer una pausa y después de la pausa, pues, descansar un poco, pues porque llega cansado después de todo este camino, uno. Ahí tiene que uno, de ley, de ley uno tiene que agarrar tu coyote y que tu coyote ya te tenga conectado para la frontera, que si no puede entrar uno. Si entras vas arriesgando a los cárteles, vas arriesgando a la mafia, pues, ellos supuestamente cobran una cuota que dice la cuota para poder cruzar el río, que cobran 600, otros cobran 500, otros mil y algo y…

AN: ¿Dólares?

AL: Dólares, sí. Y pues así es.

AN: ¿Por qué parte piensas entrar de México?

AL: Ahorita por estas dos veces traté de cruzar por Nuevo Laredo y me agarraron en Nuevo Laredo, ahorita el pensamiento mío es cruzar Piedras Negras o Reynosa. Ese es mi tiro ahorita. Primeramente y Dios, y ojalá llegue y pues pueda reunirme con mi familia, con mi esposa, con mis hijas.

AN: Tu esposa está en Los Ángeles, en la zona de Los Ángeles. Y de ahí si pasas, ¿cómo le piensas hacer?

AL:  Pues ahí estar con mi familia, juntarme con mi familia y pues echarle ganas, pues ella en la actualidad ahorita tiene su negocio, gracias a Dios tiene su negocio y de ahí puede sacar adelante a las niñas, porque las dos más grandes ya están en la universidad y pues se le hace un poco duro, ¿verdad? Que todos los días cuando yo hablo ella casi hasta llora, que por favor ya échale ganas y que échale ganas, y que ya te necesito porque se me hace un poco difícil, la renta, los bisnes, las niñas, la ropa y todo eso, ¿verdad? Entonces, pues ese es mi dolor de cabeza, de llegar allá pues.

AN: ¿Qué tiempo tiene que no los ves?

AL: Ahorita ya tenemos así, sin mirarnos, tengo como dos años, porque la última vez que los miré fueron dos años, porque yo estuve preso, te digo que cometí un error y estuve preso, entonces a mi trasladaron de California, me trasladaron a Atlanta, Georgia. Y entonces ya a ella se le hacía más difícil verme, porque tenía que pagar el boleto para viajar en avión y estaba caro, como te digo, y ella se le está haciendo todo el cargo de las niñas, ¿verdad? Entonces, pues yo le decía: “Mira mami, para que no gastes mucho dinero mejor hablamos y hablando pues ya sabes que estoy bien” y hace dos años fue la última vez que nos miramos.

AN: Oye Anthony, ¿con quiénes te has encontrado en estos caminos? De gente por decirlo así, malosos.

AL:  Malosos, malosos en este momento los he visto, pero tener conversación con ellos en este momento, no.

AN: ¿Todavía no te han hecho algo?

AL: Todavía, supuestamente los que te digo me robaron en Chontalpa, supuestamente son de los Zetas, pero que yo te diga casualmente o seguro yo no lo sé, pero fue lo que me dijeron, que eran los Zetas.

AN: ¿Así se presentaron, que eran de los Zetas?

AL: No, no se presentaron como Zetas ni nada, te digo se presentaron como gente buena, como gente humilde, pero la gente después, la gente de ahí cuando yo les conté lo que me había ocurrido, me dijeron que los muchachos que estaban ahí son de los mentados Zetas.

AN: Oye, nos platicaban aquí que hubo algunos baleados, ¿qué sabes de ello?

AL: Oh, pues fíjate que de los baleados yo he escuchado un poco, pero no sé mucho su historia, porque ellos están callados, yo les hablo: “Hola, ¿cómo están?” Pero sí me dijeron que los habían agarrado a tiros con una escopeta, incluso mencionaron, me enseñaron todos los tiros que traen, todas las balas que ahí las traen todavía y se les nota, ¿verdad? Entonces ahí están ellos aquí, en este momento, espero que ellos te den también una entrevista para que puedas tú platicar con ellos y ellos mejor que nada te den la entrevista, ellos, ¿me entiendes? Porque yo pues, no sé muy bien su caso, no sé muy bien cómo estuvo, cómo pasó o quiénes fueron, o en qué lugar fue, nada de eso. Pero en el segundo viaje que yo tuve, sí tuve un encuentro con los de la Mara, la Mara Salvatrucha que incluso, ¿cómo te podría decir? En aquellos tiempos, cuando yo andaba un poquillo en la calle y todo eso, pues eran mis amigos, te lo voy a decir, eran mis amigos y pues los conocía, y todo estaba bien en estos momentos, ellos querían que yo me reportara con ellos, que siguiera con ellos y yo les dije que no. Yo les dije que no, pues porque ya sufrí mucho, ¿me entiendes? Ya sufrí mucho, dejé mi familia abandonada por andar con ellos, por andar en la calle y entonces yo dije que tenía que cambiar por mi familia. Que yo de los malos, tenía que ser bueno, que incluso, te digo, aquí a muchos de los que vienen que se pegaron a mí, de lo poco que yo traía les venía dando de comer un poco, ¿me entiendes? Porque ellos no traían nada y el corazón, como te digo, ya mi corazón ya se hizo de malo a bueno, ¿me entiendes? Y entonces yo le doy gracias a Dios porque yo no fui, sino yo sé que él fue. Y entonces en los momentos en mi segundo viaje, te digo, estuve en Monterrey, ahí estuve para, pasé por Saltillo, pasé por San Luis y ahí sí se me presentaron la oportunidad de trabajar con ellos, los de las letras, que les llaman, la Zeta. Me ofrecieron, me enseñaron todo y me dijeron lo que hacían y todo, y después, en el momento que me dijeron del dinero que se ganaba, el dinero que se iba a hacer, en el primer atraque que se iba a hacer, ¿verdad? Que era un secuestro, yo les dije…

AN: ¿De migrantes?

AL: No, ese era un secuestro, no era un secuestro de migrantes, sino que era un secuestro de gente de dinero, de gente de dinero. Me dijeron vamos para tal lugar y pues llegamos: “Vamos a tardar unos cuantos minutos, unas cuantas horas y ya venimos cada quien con 250 mil dólares”, me la pintaron muy bonita y como te digo mi historial, pues anteriormente, eso es lo que yo hacía, ¿verdad? Y pues yo dije: No, pues ¡Guau! Como que yo dije en el momento, yo dije: no puedo hacer esto porque yo ya hice un pacto y no puedo quebrar ese pacto, porque si yo quiebro ese pacto no voy a poder estar con mi familia. Entonces ya no quise, yo los rechacé y me fui, busqué para otro lugar, pero si los miré a ellos y me enseñaron todo su armamento, todo lo que usaban, me enseñaron todo.

AN: ¿Qué tan difícil es viajar en tren?

AL: Lo más difícil es, ¿cómo te podría decir? Lo más difícil es subirse, porque no va muy lento, después la comida, de ahí la seguridad que va arriba del tren, porque siempre lleva seguridad y ellos siempre, siempre se portan mal con nosotros. Ellos, los que últimamente, realmente ahorita en este momento, en la actualidad, yo diría que ellos son los que andan portándose más mal con uno. Ellos son.

AN: ¿Los de seguridad?

AL:  Que nosotros les llamamos garroteros, ellos son los que nos andan robando y nos andan haciendo todo lo que ellos quieran. La gente, la demás gente piensa que son los de los cárteles, pero los de los cárteles ahorita yo digo que no son ellos o al contrario o al revés, yo diría que sí ellos son los del cártel son que se andan disfrazando con el uniforme con todos los radios y todo lo que traen, ¿verdad? Porque yo lo que escuché que unos cuantos me han dicho, los señores ya de edad, ¿verdad? que trabajan de seguridad y me dicen: “No les creas a esos cabrones, me dicen, esos no son de los que trabajan aquí en la seguridad, esos son pinches mañosos, son de esos pinches Zetas culeros, que andan, así me lo dijeron, y se andan haciendo pasar por los que andan cuidando el tren, pero ellos no son”. Fue lo que me dijeron, pero yo te digo: seguro, seguro yo no estoy. Pero ellos son los que yo sí sé que ellos son los que andan portándose mal con uno y haciéndolo como ellos quieren con uno, ¿me entiendes? Pero hasta el momento, gracias a Dios, lo único que yo doy gracias a Dios, voy bien de salud, no me han querido, ¿cómo te podría decir?, golpear ni nada de eso, gracias a Dios, las cosas materiales pues se vuelven a recuperar, pero ya la vida de uno, la salud de uno, pues ya es difícil, ¿verdad?

AN: ¿Tu viaje hasta acá lo has hecho en tren o…?

AL: Hasta Palenque, Chiapas, lo hice en autobús y la combi que le llaman, ya de Palenque, Chiapas, hasta Apizaco, Tlaxcala, sçi lo he hecho en el tren.

AN: Bueno, Anthony, finalmente una pregunta un poco confidencial: ¿qué significa Dios para ustedes? En tu caso, para ti.

AL: Para mí Dios significa el todo, el Todo Poderoso, el que lo hizo el mundo, el que nos hizo a todos, el que es Rey de Reyes y Señor de Señores, sin Él no podemos andar, sin Él no podemos vivir, sin Él no podemos respirar, para mí Él es el que murió y resucitó para que nosotros tuviéramos una segunda oportunidad y tuviéramos el perdón del pecado, para mí.

AN: Bueno, muchísimas gracias Anthony. ¿Algo que nos quieras decir, algo que se te quedó?

AL: Pues, ¿cómo te podría decir? Para mí, ¿verdad? Así como esta entrevista, yo quisiera que pues, si ustedes tienen la suficiente como opción, de poder llevarla a la ciudad, al pueblo, al país mexicano, que es donde estamos en este momento, para que el gobierno, para que la policía, para que la militar, todo lo que es ellos, puedan accionar y poner un alto a la delincuencia, nosotros no venimos haciendo daño a nadie, nosotros al contrario, venimos con un sueño, con unas ganas de poder llegar y de poder trabajar, de poder seguir adelante, poder ayudar a nuestra familia y esa sería mi última, bueno, lo que yo te pediría que todo esto que están haciendo ustedes lo tiraran a que se mirara, que se supiera, para que el gobierno, que el gobierno que tiene el control de la militar, de la marina, de la municipal, pues ellos pueden hacer algo y pudieran limpiar todo esto, para uno pudiera viajar un poco mejor, más seguro, ¿verdad? Seguro sin Dios no podemos estar seguros, pues que ellos también pudieran hacer algo para que nosotros pudiéramos estar mejor.

AN:  Así es, pues vamos a tratar de hacer algo para eso, Anthony, agradecemos mucho tu entrevista.

Al: Gracias, gracias.

Transcripción realizada por Areli Pérez, de servicio social, en mayo de 2017 y revisada por Alfredo Nieves en febrero de 2018.

Testimonio de José Anastacio Ríos Villamil, ex trabajador ferrocarrilero

revista digital

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sept – diciembre 2017
Testimonio de José Anastacio Ríos Villamil, ex trabajador ferrocarrilero
Patricio Juárez Lucas
Jefe de Departamento de Archivo Histórico

Resumen

Entrevista realizada por Patricio Juárez Lucas, jefe de Departamento de Archivo Histórico, el 14 de julio de 2011, al ex trabajador ferrocarrilero José Anastasio Ríos Villamil.

Palabras claves: trabajador ferrocarrilero, Ferrocarriles Nacionales de México, fuerza motriz.

 

PJ: ¿Fecha de nacimiento?

JAR: 28 de octubre de 1938.

PJ: ¿En dónde nació?

JAR: En el pueblo de la Magdalena Mixhuca, en el Distrito Federal.

PJ: ¿Cuándo ingresó a los Nacionales de México?

JAR: El 1 de febrero del 1959.

PJ: ¿En qué rama ingresó a los ferrocarriles?

JAR: En Fuerza motriz.

PJ: ¿Haciendo qué?

JAR: Como ayudante auxiliar, auxiliar extra. Teníamos un cabo que nos mandaba; éramos como quince muchachos y de allí nos distribuía para hacer cualquier cosa para todos los departamentos, llevar material a la herrería, a la pailería o a la cobrería, cuestión de llevar material que necesitaban, éramos auxiliar extra.

PJ: ¿Cuándo se jubiló?

JAR: El 1 de junio de 1994.

PJ: ¿En qué rama se jubiló?

JAR: En Fuerza motriz, como oficial compensado.

PJ: ¿Eso qué era?

JAR: Ya era oficial, ya era yo compensado.

PJ: ¿Qué hacía?

JAR: Ya aquí en el Valle (de México) tenía que hacer inspecciones a las máquinas diesel, lavar motores, todo lo de arriba, el generador principal, inspecciones de viaje que a veces nos daban, que no le faltara algo, por ejemplo, que tenía que ver el aceite del gobernador, aceite del excitador, del auxiliar, todo eso.

PJ: ¿Pero ya con diesel eléctricas?

JAR: Sí, ya con diesel-eléctricas.

PJ: ¿En qué divisiones trabajó?

JAR: En Nacionales de México.

PJ: ¿A qué sección del sindicato perteneció? 

JAR: A la quince.

PJ: ¿Y cuándo fue a Oriental?

JAR: Iba yo como ayudante, porque no ascendí.

PJ: ¿Tiene o tuvo familiares en el ferrocarril?

JAR: No, así familiares grandes no, solo dos hermanos, pero no tenemos familiares que hayan pertenecido al ferrocarril.

PJ: Entonces, ¿cómo entró?

JAR: Entré de contrabando, porque había un pintor que llevaba el apellido de nosotros, Ríos, entonces entré como sobrino de él, pero así que tuviera mi papá o abuelos en el ferrocarril no, nunca tuve familiares en el ferrocarril.

PJ: Cuando entró, ¿dónde empezó a trabajar?

JAR: Aquí en San Lázaro.

PJ: ¿Que hacía?

JAR: Era auxiliar.

PJ: ¿Cuánto tiempo trabajó allí?

JAR: Hasta 1974, que desapareció, cerraron los talleres en el 74.

PJ: ¿Y de allí se fue?

JAR: Me mandaron a Oriental, mi primer día que trabajé allí fue el 21 de marzo del 1974.

PJ: ¿Cuando se fue a Oriental llevó familiares?

JAR: Después, primero fuimos cuatro muchachos, tres, uno me duró una semana, le dieron su inglesa y ya no regresó, ya no regresó a la siguiente, el otro en sus descansos, le dieron su inglesa, también se vino para acá, ya no aguantó, yo fui el único que aguantó, cuatro años cinco meses quince días, allá, en Oriental.

PJ: Cuando se fu, ¿usted ya estaba casado?

JAR: Ya, ya tenía yo medio año, por eso me fui, ya no me quedaba otra cosa.

PJ: ¿Se fue con su familia?

JAR: No. Fui primero solo, ya después me los llevé porque era doble gasto, allá, gasto de comida y de hospedaje, y gasto para acá de la alimentación de mis hijos, nada más uno nació allá, el 20 de agosto de 1974.

PJ: ¿Cómo se llama?

JAR: Bernardo Ríos Ruiz. Yo me casé en 1973, creo que el 18 de octubre, mi hijo nació el 20 de octubre de 1974, es el mayor.

PJ: ¿Cuántos hijos tiene?

JAR: Tres hombres y una mujer.

PJ: ¿Ninguno de ellos dedicado al ferrocarril?

JAR: No, de eso no, es que ya fue más difícil entrar, cuando lo privatizaron fue más difícil.

PJ: ¿En Oriental siempre trabajó en esos talleres?

JAR: Sí, los cuatro años, cinco meses y once días.

PJ: ¿Nacieron más hijos allá?

JAR: No, todos nacieron aquí, en el hospital Colonia; el último nació en el Seguro Social, ya no me acuerdo si fue en 1982 o en el 83, el último muchacho.

PJ: ¿Después de Oriental a dónde lo mandaron?

JAR: Saqué un boletín de cambio de residencia, pero como relevador, iba yo a relevar a Pachuca, a Pantaco y al Valle (de México) diferentes días, diferentes turnos.

PJ: ¿Ya no tenía trabajo continuo?

JAR: Ya no, iba yo a relevar a Pachuca, iba yo el domingo, entraba a las 12 de la noche y ya para el lunes a las siete de la mañana vámonos para México de vuelta.

PJ: ¿Tenía alguna compensación por esos viajes?

JAR: Me dijeron los tomadores de tiempo, viáticos, nomás gastos de pasajes, nada más me daban eso.

PJ: Los primeros días en Oriental, ¿cómo lo vivió, o como resolvía su día a día?

JAR: Pues llegamos tres muchachos, primero fuimos a reportarnos con el maestro mecánico, y nos dijeron que teníamos que presentarnos tal día, sí nos presentamos, pero antes de regresar para acá buscamos casa donde quedarnos, hospedaje ya buscamos y ya conseguimos casa donde pagar renta, allí estuvimos los tres, le digo que uno me duró seis días, al otro le dieron su inglesa, había modo de trabajarla, porque quedamos de acuerdo con la persona indicada, yo la trabajaba y él se venía para acá, ya dejaba su tarjeta hecha y todo, era un convenio entre el mayordomo y el personal, el otro me duró sus descansos acumulables, ya nomás se vino para acá y ya no regresó.

PJ: ¿Por qué no les habrá gustado?

JAR: Pues es que estaba muy lejos, de plano el pueblo de allá está muy triste, hace mucho frío, y luego la familia aquí, quién canijos se iba, yo de plano me aguanté por necesidad, era recién casado, no me quedaba otra cosa, si hubiera pedido mi liquidación quién sabe que pasaría, buscaría otro trabajo después, quién sabe si lo encontraba y si no, tenía que batallar y batallar.

PJ: ¿Por qué los mandaron hasta allá?

JAR: Porque desapareció San Lázaro.

PJ: ¿A poco a todos los distribuyeron?

JAR: A varias partes.

PJ: ¿Entonces por qué a ustedes les tocó Oriental?

JAR: Porque era cosa de la empresa, yo creo que necesitaban personal, y todo pasó, éramos como veinte muchachos a diferentes áreas de pailería, pero por parte del sindicato ya no los cubrieron, solo cubrieron cinco, ya fuimos tres, un electrisista, del otro ya no me acuerdo qué era, otro puesto, pero ya no los ocuparon, todos se quedaron, la empresa ya nos los cubrió, el sindicato hizo por cubrirlos, pero todo era a favor de la empresa, todos se perdieron esos puestos, y los trabajadores tampoco lo reclamaron.

PJ: ¿Cuándo usted entró le tocó la huelga?

JAR: Apenas empezaba. Entré en febrero de 1959, ya no me acuerdo cuando fue la huelga, fue por esos días, fue un mes después de que entré a trabajar.

PJ: ¿Le tocaron los paros?

JAR: Sí, todavía, o sea que a mí no me importaba, porque acababa de entrar, pues qué hacía yo, todo pasó, cuando ya se arregló todo, todos tuvimos que reportarnos, los que tenían derecho, nos reportamos listos para trabajar. Yo no me reporté, sino mi hermano falsificó mi firma y por eso volví a entrar al ferrocarril, pero yo directamente no me reporté.

PJ: ¿Cómo entró usted, por azares del destino o para cubrir huecos de las gentes que se fueron a la huelga?

JAR: No, mi hermano, en paz descanse, entró en 1958. Había un compañero que vivía en la colonia, allá se fue a radicar y él trabajaba en el ferrocarril, entonces llevábamos con él una amistad, éramos vecinos, con él hicimos amistad y nos dijo: quieren trabajar en el ferrocarril, que nos metía él, metió a mi hermano, arregló para que entrara a trabajar, y posteriormente entré yo en 1959, él entró antes.

PJ: ¿Cómo se llama su hermano?

JAR: Víctor Ríos Villamil, en paz descanse.

PJ: ¿Él en qué rama estaba?

JAR: En Fuerza motriz, era tornero.

PJ: ¿Cuándo dejó de hacer los relevos?

JAR: Empecé a trabajar, ya no me acuerdo si me vine el 18 de octubre, yo nomás trabajé cuatro meses haciendo los relevos nada más, de allí me saqué un puesto temporal en Valle de México, de eléctrico, pero ya fijo, temporal pero ya fijo, ya no iba yo a los relevos, allí estuvo con un puesto como temporal, lo saqué del eléctrico de la Casa redonda.

PJ: ¿Allí cuánto tiempo estuvo?

JAR: Allí estuve cerca de dos años, luego tuve un puesto ya definitivo ya para no moverme del taller y me lo saqué, me fui al taller, allí también duré como dos años, después ya no me gustó porque era el puro sueldo fijo, allí no había tiempo extra ni nada, ya nada de eso, entonces en otro puesto me volví a regresar a la redonda, y ya cobraba por máquinas calientes, tiempo extra, refrigerio, ya era una ayuda, puntualidad y todas esas prestaciones, por eso me regresé.

PJ: ¿Allí, en la Casa redonda, hasta cuándo estuvo?

JAR: Ya me jubilé allí, allí llegué como ayudante, fui ayudante de Salvador Zarco, ya después hubo un puesto, me ofrecieron un puesto de compensado, y tuve suerte de sacármelo, y allí me mantuve.

PJ: ¿Qué se necesitaba para ascender al siguiente puesto?

JAR: Pos era boletín, usted podía pedir como temporal si había un puesto, si lo está ocupando un muchacho con menos derechos que yo, pues lo reclamo y sí me lo dan, pero temporalmente.

PJ: ¿Cuándo ya es definitivo?

JAR: Es por boletín, ya lo ofrecen y está a la vista.

PJ: ¿Tiene que ver con que alguien sepa más que otro, es decir que se haya capacitado?

JAR: Sí, si había un puesto y yo como ayudante, primero había que ver en qué rama, puede ser pailero, puede ser mecánico, puede ser cobrero, y todo eso, y según si uno podía desempeñarlo, uno podía hacer una aplicación, pero si usted no conoce la rama por qué se va usted a meter en broncas, así ya no se meten en broncas.

PJ: Volviendo a lo de Oriental, ¿cómo era el movimiento allí, de qué líneas llegaban más unidades a ser reparadas?

JAR: Allí nada más eran inspecciones de viajes, que no le faltara aceite a la gobernadora, las tolvas, ponerle grasas adonde el engrane de la máquina en las tolvas, ver zapatas. Como ayudante tenía un oficial, ese oficial tenía que ver todo el trabajo, yo como ayudante que tráeme esto, que tráeme lo otro y así, que teníamos que ver chumaceras, esas que van abajo había que ponerle aceite, lleva un refrescador para que comience a lubricar el aceite, el aceite del muñón, aceite de las ruedas, todo eso teníamos que hacer, que no le faltaran aceite.

PJ: ¿Usted qué herramientas usaba?

JAR: Trabajé eso en la noche cuando se paraban las tolvas, usaba una lámpara, una barreta para sacar o para levantar la tapa y alumbrarle, y ver que no le faltara aceite, entonces tenía la costumbre de alumbrarle, si veía yo que estaban algo negros los engranes esos estaban bien de aceite, y muchas veces me llamaban la atención y le metía los dedos, para cerciorarme, si veía que todavía tenía grasa , entonces estaba bien eso, a menos que ya viniera un poco claro entonces ya no tenía lubricación, entonces tenía yo que agarrar una cubeta, hacer unas bolas y metérselas adentro, echárselos, eso era en la tolva, volverlos a tapar.

PJ: ¿Estopa con aceite?

JAR: De las tolvas eran como chapopote, pero un poco más aguado, tenía usted facilidad de moverlo y echárselo, echárselo a las tolvas.

PJ: ¿Esa barreta le servía para levantar la tapa?

JAR: Sí, estábamos desde un escalón de las escaleras, levantábamos la tapa y ya se metía no debajo, de ladito, si venía muy pegado no se podía levantar con la mano, tenía uno que hacer maña y levantarlo, de noche, yo trabajaba de 0 a 7, ya que estaba bien ya era fácil taparlo, entonces tenía un tapón grande como de tonel, eso le metíamos.

PJ: ¿Qué posibilidad había de que se accidentaran en ese trabajo?

JAR: Un descuido nada más, yo sabía por ejemplo que había que meterse abajo (del material rodante), luego lo proveedores ya no le decían a usted ¡Quién está abajo! Ni nada, de momento hacían movimientos, entonces tenía uno que estar a las vivas.

PJ: ¿Para eso servía el oficial?

JAR: No, el oficial era el que iba arriba, los proveedores ni el oficial avisaba, nada, de momento hacían el movimiento, lo bueno sería que hubiera una bandera, no teníamos bandera de protección, que eso no se pudiera mover, no teníamos esa protección. Aquí en Pantaco nos tocó trabajar también de 0 a 7, ese día por poco me accidento, me hubiera muerto, porque estaba debajo de la máquina, los proveedores no pudieron avisarme, de pronto que mueven la máquina, esa vez alcancé a agacharme, luego usted iba haciendo inspección a los motores de tracción, tenía usted su manguera y todo para echar aire. ¿Si conocieron los aparatos para, manguera, echar solvex?, era una manguera y un aparato, aquí hay uno de esos; el solvente era como gasolina, pero no prendía, era para quitar el aceite, entonces ese aire salía como vapor para lavar los motores, una vez tenía yo mi manguera para trabajar, cuando de pronto siento que movían la máquina, entonces dijeron ¡quién!, ese día sí me enojé ¡Oigan tan siquiera avisen, vean que está uno abajo trabajando! Solo alcancé a aventar la manguera y bajarme, si tuve suerte de no morirme, las máquinas estaban paradas pero los proveedores no veían si estaba uno trabajando, en esas ocasiones si las movieron. No tenían precaución si estaba uno trabajando abajo, nada más llegaban y movían la máquina

PJ: Aquí en la Casa redonda, ¿qué es lo que hacía principalmente?

JAR: Como ayudante, pues ayudarle a mi oficial, ir a traer el solvex, revisar las chumaceras de abajo, tenía uno que estar pendiente de cerrar el aire, o préstame yo le soplo, quitarle todo el polvo de los motores, lo del tablero eléctrico y todo eso, limpiar con alcohol.

PJ: Decía usted que cuando crecieron sus hijos ya no pudieron entrar a ferrocarriles, ¿cuál era la causa principal de eso?

JAR: Pues no les gustó.

PJ: ¿A qué se dedican?

JAR: No tienen oficio.

PJ: ¿Dice usted que no les gustó, pero todavía existía la posibilidad de que los padres metieran a los hijos a trabajar?

JAR: Nunca promoví eso, no estuve enterado, no supe si había modo de entrar.

PJ: ¿Eso lo promovía el sindicato?

JAR: Por ejemplo, ese señor Salvador Zarco, cuando estuvo como representante de la sección quince tenía que dar autorización de si podía uno meter a alguno de sus hijos. Nunca lo fui a ver, pero sí se tenía que tener los papeles de un familiar que estuviera en ferrocarriles, solamente así le firmaba la carta para poder entrar y tramitar para trabajar.

PJ: ¿Qué marcas le dejó el trabajo?

JAR: Hasta ahorita en las manos no, más que los oídos, debido al ruido del vapor, cuando estaba yo en San Lázaro. La caldera tiene dos válvulas hasta arriba del domo, entonces, ya cuando estaba completamente llena la caldera, lo aventaba por un tubo de 3 pulgadas, si no era una era la otra por la que se expulsaba ese vapor, eso me afectó el oído, ahora ya no soporto, cuando voy en el metro ya no soporto el ruido de esos señores que venden sus cassettes, discos; me tengo que tapar los oídos, ya no los soporto.

PJ: ¿Tenían poco conocimiento de medidas de seguridad?

JAR: Nada más las mascarillas, porque teníamos un solvente que nos perjudicaba, sí nos drogábamos, pero eran muy sencillas las mascarillas.

PJ: ¿No tenían tapones para los oídos?

JAR: Nada de eso.

PJ: ¿Esas lesiones que usted tiene eran frecuentes en el trabajo que ustedes hacían?

JAR: No, lo comencé  a sentir cuando ya salí jubilado, ya empecé a sentir todo eso, porque como está uno acostumbrado al ruido, también a la presión del aire de la válvula, de la manguera era mucho el ruido del aire, tenía que soplarle, a veces había en las máquinas 87, en esas máquinas el generador principal estaba encerrado en un cabina, nada más tenía una puerta de entrada, teníamos que meter una manguera con cierta presión adentro de la cabina para que tuviéramos aire, aparte del que estaba soplando por lo que era más dura la presión, y tenía que tener cierta graduación, una vez salí drogado, las escaleras están en alto y luego una rampa, estaba tan drogado que por poco me caigo, sí, pues ya salí drogado, pero ya me controlé, estuve un ratito allí, y me bajé, y me fui a desintoxicarme.

PJ: Nos decía usted de su hermano, ¿él donde estuvo trabajando?

JAR: Él entró allí en San Lázaro, cuando desapareció San Lázaro lo mandaron para San Luis Potosí, pero él se vino más pronto que yo, se regresó al Valle de México además de Oriental.

PJ: ¿En qué otros lugares estuvo trabajando?

JAR: Solamente allí, porque cuando ya me cambié por cambio de residencia, fue por relevos, iba yo a relevar a Pachuca, a Pantaco, y al Valle, pero en diferentes turnos.

PJ: ¿Entonces dónde trabajó permanentemente, en San Lázaro, Oriental y Valle de México?

JAR: Sí.

PJ: ¿Dónde se jubila?

JAR: Allí, me jubilé.

PJ: ¿En la Casa redonda?

JAR: Sí, allí en la Casa redonda me jubilé.

PJ: ¿Y en Pachuca?

JAR: Allá nada más iba un día, iba los domingos.

PJ: ¿Cumpliendo las mismas funciones?

JAR: Allí, se llamaban inspecciones de viaje, nada más ver que no le faltara agua al motor, el motor principal, si le faltaba aceite le teníamos que echar, al gobernador, al excitador y al auxiliar tenía uno que ver que llevaran aceite. Esos estaban conectados directamente al motor y llevaban engranes, como ese de allá afuera hacia el excitador y llevaban engranes, eran los que movían el motor.

PJ: ¿Alcanzó usted buena jubilación?

JAR: Ya no me acuerdo, en cantidades de dinero no me acuerdo.

PJ: ¿Cómo lo sintió?

JAR: Es un cambio duro, es un cambio duro jubilarse, no nos preparamos, a mí se me hacía fácil, pero siempre hace falta el movimiento de los compañeros, levantarse temprano, acostumbrarse, es otra vida.

PJ: ¿Qué turno tenía cuando se jubila?

JAR: De 7 a 15 horas.

PJ: ¿Qué hizo después de la jubilación?

JAR: Compré un terreno aquí, en Ixtapaluca, fue lo que me ayudó, compré un terreno y andaba yo como los de San Quintín, picando piedra, así duré cuatro años, bajé piedra, era un cerro, para ponerlo a nivel como esto (refiriéndose al piso) le bajé 2.50, pero saqué piedra con cuña y marro, porque el pico no entraba, tenías que buscarle, meter la cuña, cuñas grandes tipo diamante, y ahora a pegarle a modo que botara, y si se enterraba la herramienta tenía usted que meterle unos pedazos de fierro, placas, solo así los botaba uno, así anduve cuatro años allí, haga usted de cuenta que estaba yo trabajando, me llevaba mi comida, me iba de mi casa a las siete, como a las nueve o diez de la mañana estaba yo allí y a trabajar hasta las tres o cuatro de la tarde, cuando ya me volvía a regresar.

PJ: ¿Allí tiene ahora su casa?

JAR: No, nada más está el terreno, ya está bardeado con pura piedra de esa, pura piedra de esa de cantera, tiene 50 centímetros de ancho por 2.50 metros de alto.

PJ: ¿Entonces dónde vive?

JAR: En la Magdalena Mixhuca.

PJ: ¿Cómo le hacemos para localizarlo?

JAR: Vengo los jueves al Museo de los Ferrocarrileros (lugar donde se realiza la entrevista). Aquí puedo hacer lo que puedo, más o menos tengo de capacidad, por ejemplo, esa máquina que está allí enfrente tiene la campana de bronce, estaba (la máquina) en Aragón, ahorita ya tiene la campana, la tenía pero ya no le funcionaba, ya no giraba, entonces sin la autorización de Salvador la arreglé sin la autorización de él, la arreglé yo, nada más que no me fijé que la parte de la manija el eje no estaba completamente en línea, sino que estaba caído, entonces la forcé y se me rompió la pieza, se me rompió, le dije: Salvador ya la regué, eso fue todo lo que le dije, entonces el chaparrito que estaba allí sentado es soldador, entonces le dije: fíjate que me pasa esto y esto y le dije dile a Salvador que te preste la llave para abrir la bodega para arreglar la campana, entonces allí iba Salvador y le digo ¡oye Salvador, préstame la llave para abrir la bodega, para sacar la pieza de la campana, y que me dice: ¡yo necesito puros trabajadores profesionales. ¡Chíngale!, y no me abrió la puerta, entonces el señor que está arreglando las máquinas, que se llama, Pablo, que traía soldadores, que me dice ¡qué le pasa señor Tacho, no se preocupe todo tiene solución, entonces le habló a uno de sus trabajadores, uno de los soldadores, mira, pasa esto y esto, si hombre yo se lo soldo, pero necesito llevarme la pieza, es el arco donde va la campana, sí, yo me lo llevo dice, nada más que necesitamos pedir permiso para llevarla porque hay que calentarla, como es fierro colado necesitamos calentar la pieza, ya después de calentarla soldarla, porque así en frío no, tiene riesgo de que se temple y se rompa, necesitamos calentar la pieza, y se la llevaron, ya me la trajeron y la volví a  armar, y sí quedó, claro que ya no da vuelta completa, pero si suena la campana. No tenía su badajo, sabes qué le dije: allá por mi colonia había una fundición, chiquita, pero trabaja, hágame en la computadora, hágame un badajo, un dibujo, ya le digo cuánto me cobran allá, sí me la hicieron, me hicieron el dibujo del badajo en la computadora, entonces este muchacho que trabaja aquí que le digo: necesitamos bronce, Aristeo, mira que necesitamos bronce ¡yo tengo allá en mi casa, traigo válvulas, traigo esto y lo otro, traigo toda la pedacería! Pues, tráelo, pues ya me los trajo para el badajo, y me hicieron el badajo, aquí los muchachos lo soldaron.

PJ: ¿La locomotora que nos dice es la 507, la que corría por el Nacional de Tehuantepec?

JAR: Eso sí no lo sé, esa máquina estaba allí en Aragón, en el jardín de la Aragón.

PJ: ¿Entonces en eso se ocupa cuando viene aquí al museo?

JAR: Ya nomás vengo aquí a distraerme, aquí hubo una reunión como de doce muchachos, ya quedamos de acuerdo de venir aunque sea para hacer cualquier cosa, apoyar a Salvador, entonces me comprometí, solamente vengo los jueves, todos los jueves después de aquí nos íbamos a las asambleas allí en La Raza, últimamente ya dejé de ir, yo no voy a las asambleas, ya nomás vengo los jueves aquí, ya la farola está así y le digo: es aluminio, es muy delicado el aluminio. Eso no se le puede golpear mucho porque se marca, entonces eso fue lo que hice y allí está la farola, estaba yo en el cabús, estaba yo quitando la pintura, que esto que lo otro, pero resulta que un día se perdieron unos discos, pero no sé qué discos eran. Pensé que eran discos de esmeril, para cortar fierro y todos eso, y un día vengo yo, traigo mi herramienta; traía un cincel para quitarle toda la pintura del cabús, un día vine, ahora la muchacha, esta Claudia, le digo: señorita Claudia ábrame la bodega, ábrela porque voy a trabajar, entonces me dice ¡solamente le voy a venir a abrir y enseguida cierro porque tengo órdenes de Salvador Zarco de que la tengo que cerrar. Entonces que le digo: ¡señorita Claudia ábrame la bodega, y dígale a Salvador que por conducto mío me va a dejar abierta la bodega, usted no tiene la culpa, le digo, a usted le están dando una orden y tiene que cumplirla, pero yo le estoy diciendo que me la deje abierta, yo me hago responsable y si quiere que me venga a ver. Sí me fue a ver, pero no me dijo nada, nomás me saludó. Desde esa fecha ya no volví a meter la mano. Fueron tres humillaciones que me hicieron aquí ese día que no me quiso abrir, eso de los profesionales, lo del cabús, esa vez que estábamos arreglando el lavadero que está aquí al lado donde las muchachas hacen su limpieza, con ese muchacho Luis que está aquí lo arreglamos, el lavadero estaba roto, estaba reventado, entonces traje mi herramienta y con arena y cemento ya la arreglamos. Fuimos a comprar a la ferretería que está aquí cerca toda la tubería para que estuviera conectado al drenaje, pero era de plástico, lo compramos, traje la nota, sobraron puros pedacitos, se me ocurrió llevármelos, en una bolsa de plástico los llevaba, pues me alcanzaron allá afuera, ahora la que es esposa de Salvador Zarco, entonces estaba como trabajadora en ese tiempo, me alcanza y me dice ¡Oiga señor Tacho venga pacá, qué se lleva!. ¡Qué le digo: qué quiere que me lleve señora Chela! Aquí está es pura pedacería, eso ya no sirve, todo pasó, le entregué la nota y no me lo pagaron. Ya son tres humillaciones yo creo que ya está bien.

PJ: ¿Y el resto de su tiempo a qué lo dedica?

JAR: Pues allá me entretengo, mi esposa tiene unos pollos, entonces les barro, voy al mercado, luego les pico su alfalfa y así, luego me voy a Iztapaluca, después me vengo para acá, o sea que no estoy quieto en mi casa, me voy a Iztapaluca, tengo unos compadres, y si no voy a mi terreno voy con mis compadres, nada más que la verdad les gusta el pulque, entonces me voy a echar unos pulques.

PJ: ¿Quiénes más se reúnen?

JAR: Pánfilo que trabajó en Pantaco, también son ferrocarrileros, y este muchacho Aristeo, que también es ferrocarrilero, somos los que venimos.

PJ: ¿Ya no se junta usted con los del sindicato?

JAR: Ya no.

PJ: ¿Ni con los jubilados?

JAR: Iba yo a las asambleas los jueves, pero ahora ya no voy.

PJ: ¿El jueves hay asamblea de jubilados?

JAR: Sí.

PJ: ¿En dónde?

JAR: En Rodin número 20, me parece, es Rodin 20 donde está el sindicato, Pánfilo. Ahora como ya no voy creo que es un jueves sí y un jueves no, como ya no voy ya no sé qué día es festivo y cuál no, y cuándo hay asambleas.

Testimonio de Ángel de Jesús Castillo Canaka, migrante hondureño

revista digital

30

may – ago 2017
Testimonio de Ángel de Jesús Castillo Canaka, migrante hondureño
Alfredo Nieves Medina

Resumen

Entrevista realizada por Alfredo Nieves Medina, jefe de Departamento de Planoteca, el 15 de marzo de 2017, al migrante Ángel de Jesús Castillo Canaka, de El Porvenir, Francisco Morazán, Honduras, en el albergue de La Sagrada Familia en la ciudad de Apizaco, Tlaxcala.

Palabras claves: migrante, trenes de México, Honduras, delincuencia organizada.

Abstract

Interview to the migrant Ángel de Jesús Castillo Canaka from El Porvenir, Francisco Morazán, Honduras, on March the 15th of 2017 performed by Alfredo Nieves Medina, chief of the Blueprint Department. The interview took place in the “Sacred Family” shelter in the city of Apizaco, Tlaxcala.

Keywords: Migrant, Mexico’s trains, Honduras, Organized Crime.

AN: ¿Tu fecha de nacimiento? 

AJCC: 8 de mayo de 1994. 

AN: ¿De qué parte de Honduras vienes? 

AJCC: De El Porvenir, Francisco Morazán. 

AN: ¿Francisco Morazán es el departamento? 

AJCC: Sí. 

AN: ¿Por dónde está?, ¿hacia dónde? 

AJCC: En el centro, Tegucigalpa. 

AN: Ángel, ¿por dónde entraste a México? 

AJCC: Por Tenosique. 

AN: ¿Hay alguna razón por la qué entraste por ahí? 

AJCC: Sí, porque supuestamente acá por Palenque está muy, muy dura la migra, pero aún así, siempre fue lo mismo, siempre está duro allá abajo en Tenosique. 

AN: Nos puedes platicar cómo ha sido tu viaje de Tenosique hasta este lugar en que estamos, en Apizaco. 

AJCC: A decir verdad, ha sido muy duro porque nos ha tocado caminar bastante, porque Migración nos baja con los retenes, nos ha correteado, nos ha puesto como seis retenes. 

AN: O sea que llevas seis retenes de Tenosique hasta acá. 

AJCC: Prácticamente sí. 

AN: ¿Y en todos te han detenido? 

AJCC: No, salgo corriendo. 

AN: ¿Los has brincado? 

AJCC: ¡No, salgo corriendo! 

AN: Nos hablas de caminar bastante, ¿qué otro transporte has utilizado? 

AJCC: El tren y las combis.  

AN: ¿Recuerdas de qué parte a qué parte tomaste el tren y de dónde a dónde las combis? 

AJCC: Mire, las combis las tomé de Guatemala acá a Tenosique, hasta Naranjo que le dicen a la frontera y el tren pues lo tomamos más adelantito de Tenosique, no sé en realidad cómo se llama ahí, y pues nos bajaron también ahí mismo, solo camino el tren como diez, quince minutos, nos bajaron y de ahí caminar hasta Palenque. Luego que nos montamos en Palenque y más adelantito, donde hay una cementera, creo que son, como a los diez minutos nos pusieron el otro retén, salimos corriendo. 

AN: ¿Los bajaron? 

AJCC: Sí.  

AN: ¿Quién los baja? 

AJCC: Migración y la Policía federal cuando andan con ellos, cuando anda con migración.  

AN: ¿Los trenes no traen vigilancia? 

AJCC: Sí, traen. 

AN: ¿Esos como los tratan? 

AJCC: Bueno, aquí abajo hasta me robaron, me sacaron la cartera, dijeron es un registro y me sacaron diez pesos, que eran los que traía en la cartera. 

AN: ¿Los de seguridad del tren? 

AJCC: Sí.  

AN: ¿En qué otras partes tomaste tren? 

AJCC: Ya de acá de Chontalpa… 

AN: ¿Hacia acá? 

AJCC: No, de Chontalpa a Coatza. 

AN: ¿Y después? 

AJCC: De Coatza nos fuimos para Matías Romero, equivocamos un tren.  

AN: Iban de regreso. 

AJCC: Íbamos de regreso, otra vez, dando la vuelta, ya luego de Matías Romero nos regresamos a pie para Medias Aguas, caminamos tres días, con los pies todos llagados, días y parte de noches, durmiendo… 

AN: A ver Ángel, en ese caso me dices que caminaron de Matías Romero a Medias Aguas, cuando empezaron a caminar, ¿sabían a lo que le tiraban?, ¿o les fue saliendo así? 

AJCC: Mire, a decir verdad la gente nos daba esperanza y le preguntábamos a otro y uhh están requeté lejos todavía, es ese el camino, pero sí lo logramos hacer en tres días. Pero bien troleados. 

AN: ¿Cómo los ayudaba la gente? 

AJCC: No, pues a las personas que les hemos pedido ayuda no se nos ha negado. Nos ayudan en México, aquí ayuda bastante la gente. 

AN: Hablas de qué llegaron a Medias Aguas después de aventarse una ligera caminada, ¿y de ahí para acá cómo le han hecho? 

AJCC: Agarramos tren, de Medias Aguas agarramos tren a Tierra Blanca, ahí en Tierra Blanca descansamos en Casa de migrantes, ahí estuvimos un día, esperando al compañero que se recuperará de una llaga, bueno, todos veníamos mal de la caminada que habíamos pegado.  

AN: ¿Vienen en grupo, supongo? 

AJCC: Sí, venimos tres. 

AN: ¿Desde dónde vienen, desde Honduras? 

AJCC: Sí, del mismo pueblito, ese. 

AN: ¿Son conocidos? 

AJCC: Sí, somos conocidos. 

AN: ¿Familiares? 

AJCC: Sí, así como familiares. Estamos entre la familia siempre.  

AN: ¿Y cómo se hace el viaje así?, ¿más seguro?, ¿cómo se hace el viaje en grupo? 

AJCC: Sí es bueno, porque en primer lugar usted conoce, sí usted sale con alguien de allá de su pueblo, usted sabe cómo vive, cuáles son los fuertes de él. Mientras que usted viene solo y se junte con personas acá, usted no sabe con quiénes se va a topar. Entonces es bueno, por una parte, es bueno. 

AN: ¿Por qué salir de Honduras? 

AJCC: Por la necesidad de superarse, tener un futuro. Bueno tener, aunque sea, una casita donde vivir.  

AN: ¿A qué te dedicabas allá, en tu país? 

AJCC: Reparaba celulares y a la agricultura. Ya por último estuve trabajando en construcción de techos, ahí en estructuras, no sé, estructuras metálicas, creo que le llaman a esa onda. Es así. 

AN: ¿Qué familia dejaste en tu país? 

AJCC: Dejo mi hija…  

AN: ¿Ya eres casado? 

AJCC: Unión libre. 

AN: Bueno, ¿tienes pareja? 

AJCC: Sí tengo. 

AN: ¿Y padres? 

AJCC: Sí, tengo mi papá. 

AN: ¿Tienes hermanos? 

AJCC: Sí. 

AN: ¿Y en dónde andan, allá, acá, o…? 

AJCC: Tengo uno que acaba de entrar a Estados Unidos, menor de edad.  

AN: Órale, ¿de cuántos años? 

AJCC: Dieciséis. 

AN: ¿Y él por dónde anda, si es que lo sabes? 

AJCC: Está en Oakland. 

AN: ¿Y allá encontró chamba? 

AJCC: No, él está estudiando, no puede trabajar.  

AN: ¿Y tú hacia dónde vas? 

AJCC: Pues voy con él, si Dios quiere. 

AN: ¿A Oakland también? 

AJCC: Sí. 

AN: ¿Cómo vienes haciendo el viaje?, ¿cómo lo vienes costeando? 

AJCC: De varias formas, lo que toque. Aguantado frío, sol, sustos… 

AN: Dicen los mexicanos «como caiga». 

AJCC: Como caiga, como venga.  

AN: ¿Cómo son los ferrocarrileros con ustedes? 

AJCC: Ya ahora se portan mal, ellos nos ponen dedos, vienen tantos dicen, ahí nos cae la migra. Nos ponen el retén, no nos agarran porque ya estamos chiveados, pero sí nos quitan el transporte que tenemos, porque es un medio de transporte que tenemos los migrantes. 

AN: Este viaje, para ti, ¿cuál es, el primero, el segundo? 

AJCC: El segundo. 

AN: ¿En el primero hasta dónde llegaste? 

AJCC: Llegué a Tucson. 

AN: ¿Y allá trabajaste? 

AJCC: No, ahí estuve preso, me agarraron en el desierto. 

AN: En Arizona te agarraron. ¿Y esto de cuándo estamos hablando? 

AJCC: Tres años. 

AN: Hace tres años, o sea, 2013. ¿Y cuánto tiempo te tuvieron ahí?, ¿en un Centro de detención? 

AJCC: Sí, catorce días. 

AN: ¿Y de ahí? 

AJCC: Me despacharon para Honduras, otra vez. 

AN: ¿Y cómo le hiciste para llegar hasta el desierto, esa vez?, ¿cómo pasaste la frontera? 

AJCC: Así de pollo.  

AN: ¿Y de ahí cuánto te sacó el pollero? 

AJCC: Pedía 800 dólares para el arreglo, para la mafia que le dicen, está cabrón. No sé ahora cuánto cobren, no sé.  

AN: ¿Y luego cómo los agarraron?, ¿fue mala suerte? 

AJCC: No, sé nos puso el mosquito que le dicen [dron]. Bueno, yo me separé del guía, el boludo que le dicen, me separé del guía y quede yo solo en el desierto, agarré camino yo solo y llegué a un lugar, que estaban unos indios y ahí un indio, un gringo verdad, en inglés me dijo que Phoenix estaba a dos horas en carro. Yo le dije que me llevara, pero le dije que me diera teléfono para yo hablar a mí familiar y me dijo que no traía, y luego me dice, por aquí pasar la migra, al instante yo me salí a la pavimentada, solo di como quince pasos, puf, ahí cayo la migra, ahí me agarraron. Ni me corrí como ya andaba cansado, andaba llagado de los pies, era la primera vez también, espero no me pasé esta vez.    

AN: Estamos a 15 de marzo, ¿qué tiempo llevas fuera de tu casa? 

AJCC: Salimos el 27 de febrero. 

AN: ¿Y cuándo entraron a México? 

AJCC: No, pues solo tardamos…, a los cuatro días. En cuatro días ya estábamos en México. 

AN: ¿Primero de marzo estaban en México? 

AJCC: Sí, prácticamente. 

AN: O sea, ¿llevan viajando quince días en México, más o menos? 

AJCC: No, ahorita llevamos un «tiempal» ya, ahorita llevamos diecisiete días y mire por dónde vamos. 

AN: ¿Y de aquí para dónde le piensan jalar? 

AJCC: Yo creo que para Lechería. 

AN: ¿En el tren? 

AJCC: En tren que nos dejen montar. 

AN: ¿Y cómo ven eso, creen que sí sea posible? 

AJCC: Sí, digo que sí. 

AN: ¿Y de Lechería? 

AJCC: No sé ya para arriba. 

AN: ¿Por qué lado piensan entrar?, ¿por la zona de Tamaulipas, o por la zona de Sonora?  

AJCC: De Sonora. 

AN: ¿Por qué por ahí? 

AJCC: Porque por acá abajo dicen que están los Zetas y que piden dinero y qué sí uno no lleva una clave que nos den no entra, que no sé qué. Está cabrón. 

AN: Sí está difícil, ¿y qué saben de eso ustedes allá en su país?, ¿o apenas aquí en México lo van conociendo? 

AJCC: ¿De qué? 

AN: Lo de los Zetas y todo eso que pasó ahí en Tamaulipas, lo que pasa ahí,en Tamaulipas.  

AJCC: No, ya desde hace tiempo se sabe, entonces uno lo que hace es que no se arriesga, verdad. 

AN: ¿Y vale la pena el arriesgue? 

AJCC: Pues sí, porque una vez entrando a Estados Unidos creo que vale la pena, sufrir lo que hay, que se sufre. 

AN: Aparte de tu hermano que nos dices que esta allá en Estados Unidos, en Oakland, estudiando, ¿tienes alguien más allá, que ya esté en Estados Unidos? 

AJCC: Sí, familiares, pero es como que no tenga nada. 

AN: Como que nada más de recuerdo. 

AJCC: Como que solo digan: es mi primo, que sé yo, pero ellos no se acuerdan de mí, entonces…  

AN: ¿Nadie que te eche la mano? 

AJCC: No, no. 

AN: Tú vas solo. 

AJCC: Voy solo.  

AN: ¿Y qué pensó tu familia, tu esposa y tus padres de este viaje? 

AJCC: No, pues ya me conocen como soy, yo cuando digo algo, lo hago. Es lo que pasa. 

AN: ¿Y del primer viaje al segundo, por qué tardaste estos años? 

AJCC: Porque en primer lugar, cuando yo vine la primera vez no tenía mi mujer y estaba soltero, y decidí echar un viaje, digo yo: un viaje se sufre, pero no la hice. Ya luego vine, tras de que vine, me despacharon el 14, el 25 de diciembre me la robé a ella. 

AN: 25 de diciembre, de… 

AJCC: De 2013, pues. 

AN: O sea que, llegando, llegando… 

AJCC: Sí.  

AN: Antes de que te ganen… 

AJCC: Sí, ya luego vine y pues salió embarazada, ya después decía: me voy a ir hasta que ya conozca a mi Pinta. Y así, ahora lastimosamente no voy a estar con ella, con mi hija, el primer añito, que ahorita el 30 de marzo lo cumple. Y pues no voy a estar con ella, pero sí voy a dar a Estados Unidos va a ser mucho mejor para ella.  

AN: ¿Y cómo ves esa situación con tu esposa, es difícil? 

AJCC: Sí, porque mire, trabajando como uno trabaja en Honduras, el dinero que agarra, ese dinero prácticamente ni le ajusta para los pañales del niño. Difícil y sí es para la comida no digamos, usted come un buen tiempo de comida, usted no va a comer los otros dos. No, es una mentira. El dinero no ajusta para mucho. 

AN: ¿Tu esposa trabaja allá? 

AJCC: No, ella no. 

AN: Y, por ejemplo, si logras entrar a Estados Unidos y quedarte a chambear, ¿qué va a pasar con ellos? 

AJCC: Pues apoyarlos. 

AN: ¿Piensas regresar o piensas que ellos, más bien dicho, que ellas te alcancen? 

AJCC: No, tengo que volver por mi hija. 

AN: ¿Piensas volver a tu país? 

AJCC: Claro que sí. 

AN: ¿Allá de qué piensas trabajar? 

AJCC: ¿A dónde, en Estados Unidos? 

AN: Ajá.  

AJCC: A lo que se venga, a lo que toque. Si me toca juntar basura, me toca, o lo que me toque pues. Con tal y sea trabajo, ándale mi chicano. 

AN: Esos lugares que tú mencionas, ¿cómo los has ido conociendo?, ¿porque has pasado, o antes de que salieras de tu casa ya los conocías, ya te habían dicho algo de ellos? 

AJCC: No, algunos lugares porque ya había pasado la primera vez, pero otros no, por ejemplo: esta casa aquí, hasta hoy es la primera vez que vengo, sí entonces usted sabe, uno cada día va aprendiendo más cosas, va experimentando otras cosas nuevas. 

AN: La primera vez, ¿por dónde entraste? 

AJCC: Por la Técnica, Palenque. 

AN: El cruce de Guatemala hacia México, ¿les cuesta algo? 

AJCC:, ahí prácticamente le lleva todo el dinero a uno, porque el dinero de nosotros, la moneda está al tres por uno, o sea, que para que le den un quetzal usted tiene que dar tres Lempiras de allá, lo mismo aquí, aquí está al dos por uno. Si usted quiere obtener un peso mexicano, aquí usted tiene que dar dos de los de nosotros. Entonces, ahí, sobre todo ahí en Guatemala, se le va todo el dinero a uno, en lo que son pasajes y quizá hospedaje.

AN: Recuerdas los lugares, tú nos hablabas de los retenes, de algunos retenes, que más o menos has visto seis, ¿en dónde los has encontrado? 

AJCC: Mire aquí en Tenosique, Palenque, más acá, que se me olvidan los nombres, Chontalpa, Ixtepec, hay un lugar que le dicen Las Limoneras también, que no sé dónde es eso. Ahí en Matías Romero nos echaron una carrera también. Está cabrón, todo eso. Está caliente. 

AN: ¿Y quién los persigue?, ¿la Migración…? 

AJCC: La Migración y cuando Migración anda con los de la estatal, también los de la estatal. Policía estatal. 

AN: ¿Y dónde te bajaron tu dinero? Dices que te quitaron tus diez pesotes. 

AJCC: Aquí nomás, un bárbaro ahí. 

AN: ¿Aquí en Apizaco? 

AJCC: No, no. Ahí en una estacioncita chiquita, [su amigo interviene] como a una hora de aquí. Nos salió un guardia, hey, dice, saben qué, ustedes no pueden ir en ese tren, oh en serio, no queremos problemas, y nos bajamos, pásense para acá dice y el ahí se bajó para abajo, un registro dice. 

AN: ¿Él venía en el tren? 

AJCC: No, él estaba ahí en la estación, con arma, con su foco, con sus esposas al lado, con su placa. Había varios, pero solo él nos hizo de pedo. Entonces vino y registró a mi compañero, qué anda ahí: mota, andas dinero, dame para, ¿cómo es que le dijo?, para el chesco dice y no, pues no traigo nada, nos asaltaron abajo, no traigo nada y ahí que el tren dice, a medio arrancar, hey párate, me dice, inicia a chequearme a mí y cuando me toca la cartera, me saca la cartera y me dice, hey, me dice: ¿esto qué es?, me dice pues, me saco un dinero que traigo allá de Honduras y le digo: no pues es el dinero de mi país, le digo yo, y entonces, aquí está mire [muestra su cartera], entonces viene y abre aquí, y traía diez pesos. Nombre, eso es una desgracia. 

AN: ¿Y esos los respeto? 

AJCC: Ah, pues como no le sirven. Es una desgracia, imagínate el pecado que cometió el tipo, pero bien, Dios le va a pagar. 

AN: Esperemos que sí. 

AJCC: Está cabrón. 

AN: En este viaje que te has aventado desde tu país, especialmente en México, ¿has visto actos más violentos que los que nos platicas? 

AJCC: Mira es verdad, está vez casi que no. Sí nos salieron ahí unos ladrones, pero gracias a Dios, dinerito, nos quitaron como treinta pesos. No me hicieron nada, no, váyanse. 

AN: ¿Pero, ellos cómo salieron, así armados? 

AJCC: Uno salió con un arma, con un revólver, otro salió con una navaja en la mano y otro con un palo. 

AN: ¿Mexicanos? 

AJCC: No, no. Eran hondureños creo, o salvadoreños, por ahí. Había uno que sí tiraba la finta de que era chicano, pero no, no creo. 

AN: Ajá. ¿Y Maras? 

AJCC: Ellos eran de la Mara. 

AN: A esos yo creo que ustedes ya los conocen mejor que nosotros…

AJCC: Eran de la 13. 

AN: ¿Y otros accidentes que hayas visto o qué te hayan comentado?, ¿secuestros? 

AJCC: No, hemos visto que ha estado limpio el camino, lo que pasa es que Migración sí ha estado duro con nosotros. 

AN: ¿Desde dónde sientes que ha estado duro? 

AJCC: Desde que entramos. Caminando siete días, imagínese, más los otros tres que hicimos de Matías Romero a Medias Aguas… 

AN: No, pues ustedes van a llegar caminando a Estados Unidos. 

AJCC: Vamos a tener que hacer overol completo, hermano. [Interviene su compañero] Tengo una llaga acá, se me llagó el pie desde aquí, se me abrió todo [muestra la planta del pie] El zapato que traía ya se me arruinó, conseguí unos, pero eran muy chicos y como estaba lloviendo me apretó más, como que me estalló por abajo el pie, cuando llegué le digo a la hermana: regáleme por favor unas chanclas especiales, llévatelas, voy saliendo y le dan a un muchacho unos zapatos que no le quedaban, grandes, regálemelos que yo estoy descalzo. 

AN: Ángel, ¿algo más que nos quieras comentar de, cómo podríamos decir, de tu viaje o de tu aventura? 

AJCC: Humm, ¿aventura? 

AN: Bueno, de alguien más de ustedes, y que yo he aprendido mucho de lo que nos comentan, ¿y de Dios? 

AJCC: De Dios, uno siempre confiando en él, que es el único, es el único que puede ayudarnos en esta situación. 

AN: ¿Tu fe cómo se ha ido modificando? 

AJCC: Yo la fe que voy a entrar esta vez, porque sí he sufrido mucho, dicen que el viaje más sufrido es el que uno logra su objetivo. Espero en Dios que él me ayude a llegar, porque a decir verdad estos esfuerzos que uno hace, no crea, entrar uno allá y que lo agarren, y después acordarse: caminé siete días, se me hicieron ampollas, de ahí fui a Matías Romero iba para atrás, que de ahí me salieron asaltantes, que de ahí los mismos del tren robándonos. No crea, por comenzar lo que a mí más me ha dolido es haber dejado a mi hija. Es lo que más me ha dolido. 

AN: Oye Ángel, otra cosa. Nos hablas que más o menos hace tres años te echaste tu primer viaje y nos hablas ahora de que Migración está dura… 

AJCC: Hace tres años que vine yo no miré Migración. 

AN: Eso es lo que te quería preguntar, ¿cómo lo ves en esa época y cómo están ahora? 

AJCC: Ahora andan chuchos los tipos, dizque creen que la cabeza de nosotros vale. No sé cuánto por cabeza y por eso andan cómo así, ¿me entiende? Como los perros cuando andan empujando a los venados, pues que los andan olfateando. 

AN: Eso a que te suena, ¿cómo órdenes que les dieron? 

AJCC: Son órdenes. [Interviene su compañero] Revisa a todos los centroamericanos, a todos los hondureños, allá nosotros no nos dan empleo, solo a los empresarios, no hay empleo para nosotros, somos gente de campo, no tenemos cerebro, mínimo son 120 diario, solo compra uno un kilo de manteca, uno de azúcar, uno de arroz y…  

AN: Bueno, Ángel, te agradecemos mucho tu cooperación para levantar este testimonio y esperamos que se cumplan tus deseos. Gracias. 

Testimonio de Luis Gabriel Murillo Liva, migrante hondureño

revista digital

29

ene – abr 2017
Testimonio de Luis Gabriel Murillo Liva, migrante hondureño
Alfredo Nieves Medina
Jefe de Departamento de Planoteca

Resumen

Entrevista realizada por Alfredo Nieves Medina, jefe de Departamento de Planoteca, el 11 de noviembre del 2015, al migrante Luis Gabriel Murillo Liva, de San Pedro Sula, Honduras, nacido el 18 de agosto de 1988, en el albergue de La Sagrada Familia en la ciudad de Apizaco, Tlaxcala. Palabras claves: migrante, trenes de México, Houston, Honduras, delincuencia organizada. Abstract Interview conducted by Alfredo Nieves Medina, chief of the Plans Archive Department, on November the 11th 2015 of the migrant Luis Gabriel Murillo Liva, from San Pedro Sula, Honduras, born on August the 18th 1988, on the “La Sagrada Familia” shelter in the city of Apizaco, Tlaxcala. Key words: migrant, Mexico´s trains, Houston, Honduras, organized crime.
Luis Gabriel Murillo Liva, de San Pedro Sula, Honduras, nacido el 18 de agosto de 1988, en el albergue de La Sagrada Familia en la ciudad de Apizaco, Tlaxcala.
AN: Agosto del 88, San Pedro Sula, Honduras. Bueno, ¿hacia dónde vas? LGML: A pues, Houston. AN: Houston, Texas. ¿Cuándo saliste de tu país? LGML: 14 de octubre de, sí de octubre. AN: ¿Y cuándo entraste a México? LGML: Como el 17, 16, 17. (octubre 2015) AN: ¿De octubre? LGML: Sí. AN: ¿Ya vas para casi un mes? LGML: Sí. AN: ¿Por dónde entraste? LGML: Por Tabasco, por lo que es El Ceibo. AN: Ceibo, Tabasco. ¿Por qué por ahí? LGML: Porque por ahí es donde según está corriendo el tren ahorita, ahí de Tenosique, Tabasco, ahí es donde empieza a correr el tren. AN: Y después de ahí, nos comentas de El Ceibo, ¿cómo ha sido tu viaje? LGML: Pues ahí, batallando poquillo por la delincuencia, por lo que es la delincuencia, ahí en El Ceibo, venimos cinco de Honduras originalmente y nos asaltaron. AN: O sea, tú venías en un grupo de cinco… LGML: Somos dos sobrinos, mi hermano y mi tío, [además de él]. AN: Tu hermano, ¿y todavía siguen estando juntos? LGML: Mi tío se regresó de Palenque. AN: ¿Hacia tu país? LGML: Sí. AN: ¿De qué edad era tu tío? LGML: 35. AN: Ah, pues todavía era joven, ¿por qué, por el…? LGML: Por los asaltos y la delincuencia que había. AN: ¿A ustedes les tocó en El Ceibo?, ¿y en qué en otras partes? LGML: ¿Los asaltos? AN: Ajá. LGML: Ahí en Coatzacoalcos, no nos dejaron subir al tren los muchachos que están pidiendo la cuota. AN: ¿Quiénes eran ellos? LGML: Se hacen pasar según que por Los Zetas. Piden cien dólares por cada persona para que te dejen subir al tren. AN: ¡Cien dólares!, esa es la cuota, y si no tienes, ¿no te dejan subir? LGML: No te dejan subir, en una ocasión me tocó mirar a un chavo que le pegaron un tiro y a otro lo acuchillaron de arriba y lo tiraron de arriba. AN: ¿Tú los viste? LGML: Sí. AN: Aja. ¿Y eso en dónde fue? LGML: Ahí en Coatzacoalcos. AN: En Coatzacoalcos, o sea que tú tomas el tren en Tenosique y llega hasta Coatzacoalcos. LGML: Sí. Y de Coatzacoalcos me tocó caminar cuarenta kilómetros hasta, hasta una estación, bueno es como un lugar, no sé si estación, pero La Arenera, y de ahí pudimos tomar el tren en la madrugada. AN: ¿Hacia dónde? LGML: Hacia Córdoba. De hecho, el tren venía directo para acá, iba para México, pero aquí pasando los túneles hubo un retén de Los Zetas, otra vez. AN: ¿A ti te tocó el que nos estaba comentado, este, Jonathan y Christian, que detuvieron un tren? LGML: No sé si será el mismo. AN: Pero, ¿tú venías en ese tren que lo detuvieron? LGML: No, no los conozco a ellos, pero el tren de nosotros, pasando los túneles, lo poncharon y después nosotros nos bajamos, y éramos los cinco de nosotros, porque de hecho otro muchacho se no pegó a nosotros, dos muchachos más al grupo, entonces arriba del tren pudimos ver como a las once de la noche cuatro personas armadas reuniendo a toda la gente arriba, entonces yo me bajé para este lado, yo traía un capote hasta abajo, plástico negro, entonces escuché unos pasos, venía un muchacho de aquel lado y pregunto él: ¿qué quiénes éramos nosotros?, pues nada más estaba mi carnal y yo, y los otros muchachos estaban escondidos, entonces no le contesté y la segunda vez volvió a preguntar y, pero cargó una pistola, como una nueve milímetros más o menos o una tres ochenta, entonces yo le dije: venimos en la máquina, entonces él pensó qué nosotros veníamos en la máquina, pero como trabajadores, entonces él dijo: súbanse a la máquina, entonces cuando, yo le dije a mi carnal: subámonos al tren donde veníamos en medio de los dos vagones. Nos subimos y ahí miramos ya tres trocas donde venían corriendo y muchachos bajándose de las trocas y todos armados, entonces me dice mi carnal: todos estos son Los Zetas, entonces nos tiramos del tren y corrimos entre la milpa, había una milpa, ahí pasamos la noche y la demás gente, pues se la llevaron ellos. AN: Más o menos nos hablas de los túneles, ¿qué lugar recuerdas por ahí? LGML: Nazaret, Jesús de Nazaret, algo así, en Puebla. 1 1. See reference Hide reference 1 El lugar es Jesús de Nazareno, Puebla. AN: Eso es en Puebla. ¿Eso cuándo fue?, hoy estamos a, hoy es miércoles 11. LGML: El domingo. AN: ¡El Domingo! Haber regresemos un poquito hacia tu país, ¿allá a qué te dedicabas en tu país? LGML: De hecho, no…, bueno a la construcción. Pero yo salí cuando tenía dieciséis años de mi país y ahorita tengo dos meses que regresé reportándome a Estados Unidos. AN: ¿Qué tiempo estuviste en Estados Unidos? LGML: Diez años. AN: Diez años, ¿allá de qué trabajabas? LGML: Carpintería, framing que le dicen. AN: ¿En dónde? LGML: En Houston. AN: En Houston, y ¿por qué te regresaste? LGML: Bueno, de hecho tenía que salir del país, porque me casé con una, mi señora es americana, tenía que salir a esperar el perdón un año en mí país, pero me agilizaron el caso porque venía con unos amigos, traíamos latas de cerveza y me pusieron una que le dicen DW allá y por eso me sacaron del país, sí. AN: O sea, ¿qué ahora lo tienes más difícil? LGML: Sí. Ahora tenía que esperar más tiempo en mi país, pero llegué y aguanté dos meses, y no, no se puede. AN: O sea, no te deportaron, tú te saliste para lograr la ciudadanía, porque te casaste. LGML: Sí. AN: ¿Cómo está tu país? LGML: Pues no conocía, casi, pues sí me acordaba y todo verdad, pero ya ahorita no, la economía y todo no sirve, gastas más de lo que puedes ganar, el promedio que ganas son doscientos y vas a comer y en un par de comidas te gastas cien y entonces no queda nada. AN: ¿Y allá tienes en tu país… familia? LGML: Sí, a mis padres. AN: Tus padres. ¿Cuándo llegaste al albergue? LGML: El lunes. AN: El lunes llegaste al albergue. ¿Ya tienes hijos? LGML: Dos. AN: Que son ciudadanos americanos… LGML: Sí. AN: ¿Y cómo ves tu asunto? LGML: Pues está bien difícil, ahorita estoy, hubo un cambio de planes a última hora, según nos íbamos a ir por Laredo, pero no se puede cruzar, hay mucha delincuencia, mucho Zeta, vamos a tener que, pues aquí a ver cómo le agarramos el tren aquí y pues pegarle para allá, para Sonora. AN: Para Sonora, ¿cómo supieron los de Los Zetas allá por Tamaulipas? LGML: Por las informaciones y todo eso, todo lo que es ahí Laredo, Piedras Negras, Reynosa, todo ahí es territorio de ellos, prácticamente, están secuestrando, incluso mi carnal estuvo secuestrado con ellos, cuando fue en el 2010. AN: O sea, él llegó en 2010. LGML: Sí. AN: ¿En qué otros albergues de este tipo has estado? LGML: En Tenosique, estuve, en Coatzacoalcos también y aquí en este. AN: Nos hablas de que vas hacia Sonora, ¿pero de aquí de Apizaco para dónde? LGML: Para Lechería. AN: Para Lechería, ¿y de ahí? LGML: Pues agarrar un tren para Guadalajara. AN: Y de ahí, ¿hacia Sonora? LGML: Sí. La verdad ahora me tengo ir informando más con los trenes para allá, porque la otra vez que pase, pues, llegué en tren hasta Lechería, de ahí fui a la Central del norte y agarré, tomé un autobús directo hasta Ciudad Juárez, sí. AN: Esto de lo que estás hablando, ¿fue en el 2005? LGML: Sí. AN: O sea, ¿cómo estuvo ese viaje para ti y cómo esta este viaje ahora? LGML: En el 2005 prácticamente no existía, ni lo que era la delincuencia de los narcos, que se metían con uno, yo sé que siempre ha existido eso del narcotráfico, todo el tiempo, verdad, pero no era negocio secuestrar la gente centroamericana, como es ahora. Ahora ya lo toman ya como un negocio y pues, antes estaba bien fácil. Antes estaba bien fácil la pasada, en 6 días, 8, 9, en 10 días estaba allá. AN: ¿De tu país hasta Estados Unidos? LGML: Sí. Y ahora ya llevo el mes y todavía voy a la mitad del camino, y ahora está súper difícil. AN: En esa época, sí se puede saber, ¿en cuánto te salía el viaje? LGML: Pues, el coyote de allá costo mil quinientos. AN: ¿Y ese hasta dónde te llevó? LGML: Hasta, de ahí, pasamos por Arizona, y este, nos quedamos en Luisiana, ahí estaban trabajando mis hermanos y hasta ahí me llevó el coyote, hasta Luisiana, Baton Rouge. AN: Tu hermano, este que viene contigo ahorita, ¿ya ha estado también en Estados Unidos? LGML: Sí. AN: ¿Y allá tienes otros hermanos? LGML: No. AN: ¿O es nada más él que va ahorita? LGML: El que va ahorita. AN: ¿Qué tan pesado es viajar así, con la familia, irse cuidando?, o ¿es más fácil? LGML: Esa es buena pregunta, no hombre, le digo que es algo bien difícil, porque igual ahorita yo traigo dos sobrinos, uno que acaba de cumplir dieciséis años ahorita y pues es como más difícil, porque tengo que ir con más cuidado y prácticamente, si fuera solo, yo creo que ya estuviera allá, pero como ahorita ya llevo dos días aquí planeando como voy salir, porque afuera esta Migración y como rodearle y pues ellos son los que más o menos me preocupan, por la familia, por la seguridad de ellos, porque en Tenosique, cuando nos asaltaron, nos salió una banda a las dos de la madrugada, entonces estaba lloviendo, teníamos toda la noche caminando y cuando íbamos caminando una curva, estamos entre una cañera y otra cañera, estaba la calle en medio, para llegar a lo que es la estación del tren, se oyó un disparo, eran los asaltantes y después salieron muchachos entre las cañeras, con machetes, entonces yo cuando miré que venían encapuchados sobre mí, como a las dos de la madrugada, yo corrí, haga de cuenta que me iban siguiendo, siguiendo otro bato, pero, pero se resbaló, entonces yo le tomé ventaja, me salté un cerco y me perdí, pero agarraron a mis dos sobrinos y mi carnal, y mi tío se logró escapar también entre las cañeras, al siguiente día, ahí pasé la noche, entre una laguna, al siguiente día llegué a Tenosique, hablé para Honduras, para ver cómo estaba la situación, que qué había pasado con ellos y ellos estaban secuestrados. AN: ¿Ya les habían hablado por teléfono a tus…? LGML: Ya habían ellos hablado pidiéndole tres mil dólares por cada uno y que se hacían pasar por Zetas, obviamente no eran Zetas, porque igual, el disparo que se escuchó fue de una veintidós, fue una arma chica y luego salieron los muchachos con machetes, ajá, y yo pienso que Los Zetas andan bien armados, entonces, pero se hacían pasar por esos y ahí los tuvieron todo el día y torturándoles, y pues yo rogándole a mis amigos de Estados Unidos cómo poder conseguir nueve mil dólares, es prácticamente imposible, si yo los pudiera conseguir, yo estuviera en mi país, no viniera arriesgando, arriesgándolos a ellos, sí. Y por eso se siente bien feo cuando están así porque la vida en juego, de ellos. AN: ¿Y después cómo los rescataron? LGML: Llegué al albergue con el Fray Tomás, de ahí en Tenosique y fuimos al ejército, se hizo el reporte, el ejército nos dijo: sí sabemos dónde pueden estar, porque hay muchos reportes seguidos, hay una banda muy grande ahí y los tienen en las cañeras, pero la neta ellos no son mexicanos, no podemos nosotros hacer nada, así nos dijo, entonces le dije: pues yo lo que quiero es que la vida de ellos, me entiende, lo que está en peligro ahorita, que se muevan, pero no quieren hacer nada los del ejército, entonces fuimos a la PGR, a la Procuraduría, ahí sí se hizo eso y se montaron operativos sobre ese lugar, entonces ellos como a las doce horas, catorce horas que estuvieron retenidos con ellos, los dejaron libres, al no conseguir dinero, los dejaron libres, nada más les quitaron el dinero que traían, uno traía como mil pesos, otro quinientos y así. AN: ¿Y no agarraron a ninguno de ellos? LGML: No. AN: ¿De los secuestradores? LGML: No agarraron, nada más los golpearon, a los muchachos los estaban torturando. Pero no pasó nada más, gracias a Dios. AN: ¿Esos sobrinos, hijos de quién son? LGML: De mi hermana. AN: De tu hermana, mira nada más. Está fuerte. LGML: Sí, luego tienen a mi hermano, luego cuando yo hablo, mi jefita está llorando, lloré y lloré y luego mi ápa, están en la casa y yo me desespero, y luego pues mi hermano es un año mayor que yo, que tienen ahí, tienen mis dos sobrinos. AN: Está fuerte. LGML: Ésta medio canijo. AN: Y luego de aquí, ¿cómo le piensan llegar? LGML: Pues, ahorita estoy esperando, porque ahora sí que nos quedamos sin dinero, ahorita vamos a recibir un dinero, ahorita como en una hora, dos horas, para tener para el taco y este, vamos a esperar al tren de aquel lado de la estación y a ver si no nos corretea la Migración y vamos a ver si lo podemos agarrar, porque viajar en combi o en autobús es un acto suicida, de aquí no pasamos. AN: ¿Cómo les ha ido, aunque tú ya me platicaste una parte, con los policías? LGML: Los policías, pues, nos han parado dos veces, pero no, la verdad como ya nos han asaltado atrás, ya no hemos traído dinero, lo que ellos quieren los policías, municipales y estatales, lo que buscan en nosotros es dinero, eso siempre. Muchachos vengan para acá, ¿ustedes son indocumentados?, sí y luego te hacen otras preguntas y luego te vuelven a repetir: ¿pero son indocumentados?, sí y por ahí te piden que te moches para los chescos, pero. pues no traemos. AN: ¿Sin daño físico, o qué les hacen? LGML: Pues no, nosotros siempre les hablamos con respeto a ellos y con humildad. AN: ¿Y federales, policías? LGML: No, los de la estación, los que así vulgarmente les dicen garroteros, ellos sí a veces nos corretean y nos quieren golpear. AN: ¿Los trabajadores?, ¿trabajadores o guardias de seguridad? LGML: Son guardias de seguridad. AN: ¿Y de los garroteros, de los que andan en los trenes? LGML: No, esos no nos han tocado. AN: No te ha tocado que les pidan nada. LGML: No, no. AN: ¿En qué tipo de trenes has viajado?, ya sabemos que es de carga, ¿pero qué tipo de carga traían? LGML: El de Tenosique, que viajamos para entrar a Veracruz, este, venía vacío, no traía nada y el de aquí, pues traía arena. AN: Arena. Bueno, a ti la motivación principal es que ya estás matrimoniado y tienes que ir a integrarte a tu familia. Pero, por ejemplo, tus dos sobrinos, ¿por qué se vienen? LGML: Bueno, de hecho cuando yo llegué a Honduras, un sobrino estaba en Chiapas, estaba en Tuxtla. AN: ¿Trabajando o ya listo para…? LGML: No, él venía viajando, pero se quedó ahí dos semanas, en eso llegué a Honduras, cuando él supo que yo estaba en Honduras, yo le dije que yo iba también a venir, entonces regresó para Honduras para venirse conmigo y mi otro sobrino, pues viene por la situación que vive mi hermana, también para ayudarla a ella y pues es un sueño que tiene llegar allá y hacer un futuro, porque en Honduras, básicamente, si naces pobre mueres pobre, es casi imposible que te superes, sí, pues haz de cuenta que yo cuando estuve soltero hice una casa en Honduras, hice una casa y es una de las mejores casas que hay. AN: Mientras estuviste trabajando en Estados Unidos, ¿mandabas dinero para hacer la casa? LGML: Sí. Yo como quiere mi padre, mi madre, mi carnalilla, la chiquilla y yo, a dos carnalas les di el estudio, todo el estudio y mi jefe no trabajaba, pues ya estaba grande y pues mi jefita pues tampoco y yo me hacía cargo de ellos, durante, mientras estuve allá nunca me olvidé de ellos, les hice una buena casa. AN: ¿Cuántos hermanos son? LGML: Seis. AN: Seis. De ellos, ¿cuántos están o cuántos van hacia Estados Unidos?, ¿cuántos están en Estados Unidos, ¿cuántos están en Honduras? LGML: Otra pregunta más, menos, este, en el 2013 murió un hermano mío, cruzando la frontera, aquí en México, Celaya, Guanajuato. AN: ¿Violenta o enfermedad? LGML: No. Fue que le pegó la influenza, esa que andaba pegando, la H1- N1, le pegó, de hecho, él fue el que nos llevó a todos, él fue el que pagó el coyote de todos, él fue el primero que llego allá. AN: Pero él sí estuvo trabajando allá entonces. LGML: Sí, él estuvo en Estados Unidos y el regresó a Honduras, y cuando regresó para atrás que iba para allá, le pasó eso. AN: Oye, una pregunta medio fuerte, ¿cómo es tan difícil regresar un cuerpo hacia tu país? LGML: Es tremendo, porque yo estaba en la casa y me estaba marcando mi primo de Carolina del Norte y yo no le contestaba, era un sábado me acuerdo y marco tres veces, no le contesto y dice mi esposa contéstale Baby, porque puede ser algo importante, entonces yo cuando contesto está llorando y me dice: Javier, ¿qué pasó con Javier? Le dije yo, pero cuando está llorando, bueno yo pensé un accidente, algo así, no algo tan grande y dijo que había muerto. Entonces de ahí ya sabrá, toda esa noche pase medio mal y hablando para Honduras, con mis jefes y todo eso, siguiente día hablé, busqué en Internet las embajadas de aquí de México, los consulados de Honduras y hasta que, y el de Houston, pero los consulados de México tienen, los de Estados Unidos no sirven, habla usted y habla, habla y habla, nunca le contestan y nunca jamás, y este, ya contacté los consulados de aquí y sí, ellos se hicieron cargo. Duró como ocho días, ocho días la repatriación, lo mandaron en avión para allá, a Tegucigalpa, la capital. AN: Y él, ¿cómo venía viajando, iba hacia Estados Unidos? LGML: Sí. AN: ¿Y cómo iba viajando? LGML: En tren. AN: En el tren, órale, estuvo fuerte, ¿no? LGML: Sí. AN: ¿Y tus demás hermanos? LGML: Ahí vamos, el otro, el otro va conmigo ahorita. Tengo otro que intentó también pasar, pero el otro no ha pasado, tengo otro que sí estuvo dos años, pero ya no se regresó. AN: ¿Peligroso o encontró el modo de vivir allá? LGML: Pues es que como ya tuvo sus muchachillos allá, hizo su familia allá. AN: Es difícil regresarse, ¿verdad? LGML: Sí. AN: Podíamos decir que, en determinado momento, ¿los mueve la aventura? ¿O es más la situación económica? LGML: No. Bueno, en lo personal, yo sea como sea voy a llegar, como sea yo tengo que llegar, es un algo que tengo y no es, al contrario, si me preguntan a veces tengo miedo y ya lo he hecho, y si, como ahorita a veces sí tengo nervios de que me tengo que salir, la verdad, pero tengo que llegar y voy a llegar. AN: ¿De qué edades son tus hijos? LGML: De cuatro y seis años. AN: Órale, ya están grandes. ¿Qué les dices a tus niños cuando hablas por teléfono? LGML: Que ya tengo que llegar, que no se preocupen, que voy a estar allá. AN: ¿Y ellos? LGML: Pues ya se imaginará, mi esposa me los llevó un, como cuatro días antes que yo venía para acá, porque yo estuve encerrado allá, entonces cuatro días antes y pues fue algo bien   dramático, algo bien difícil, como quiera te acuestas pensando en ellos, cuándo los vas a ver y te despiertas en lo mismo. Y hay que echarle ganas. AN: ¿Y en qué parte estuviste detenido? LGML: En CDF (Centro de detención) en Houston. Porque lo que pasa que Texas, ahorita no sé sí están informados, pero Texas este año tiene todas las leyes, están súper diferentes, están sacando a todos, a todos, si lo para el policía y te dio un ticket o algo por un míster minor, que es un delito menor allá, todos están saliendo, los están tirando para atrás, no es como antes, que años para atrás, eso era más diferente. AN: ¿Y los fichan? LGML: Sí, de hecho, si usted tiene una, en su récord, hace diez años, verdad, usted hizo algo, pero vamos a suponer que venía manejando y tomando hace diez años ya pagó, fue a la cárcel y ya, usted ya pagó, pero quedó esa manchita en su récord, ahorita va lace la policía y aunque usted sea residente, o sea, va a su casa y lo llevan para que arreglé cuentas, y hay muchos como, los centros de detención en Estados Unidos están lleno de residentes, de visas, gente que tiene visa, de gente que tiene permiso, ahorita ya no, peleando la gente para no perder, lo que es el estado de Texas, sí está tremendo ahorita. AN: ¿Tú estabas en…? LGML: Houston. AN: O sea, que las leyes migratorias se van poniendo más difíciles. LGML: Sí, más difíciles. AN: ¿Tu esposa de dónde era? LGML: De Texas. AN: De Texas, ¿pero es americana o es chicana? LGML: Chicana. AN: ¿De mexicanos? LGML: Pues siempre los padres, verdad, como los padres, los abuelos todos han nacido en Texas, sí, pero habla español, son descendientes de mexicanos, pero eran como de una quinta generación de texanos. AN: ¿Y qué tan difícil es integrarse a los gringos, a los estadounidenses, en el hablar, en el comer? LGML: Bueno, en mi caso, cuando yo la conocí a ella en un pueblo que se llama Siguard, Texas, es para west Texas, es ocho horas de Houston, no, nueve horas de distancia, entonces yo típico, nos conocimos, fuimos cuatro meses de novios y la traje para Houston, entonces… AN: ¿Te echabas un viajecito de ochenta kilómetros? LGML: Mmm, no, de más. Eran más de nueves horas manejando. AN: ¿Nada más para ir a echar novio? LGML: No, yo trabajaba ahí. AN: Ah, ya, ya. LGML: Hacíamos apartamentos y la compañía nos mandó a ese pueblo. AN: ¿Y ahí la conociste? LGML: Ahí la conocí y después como terminó el jalé como cuatro meses, me la traje para Houston, entonces no conviví mucho con la familia de ella, ella convivió más que todo conmigo, ya tenía apartamento allá en Houston. AN: Perdón, una situación más confidencial, ahorita, ¿cómo le hacen con el dinero para sostenerse allá a tu familia? LGML: Okey, esa es otra buena pregunta, cuando, ya ahorita ya llevó para seis meses, más o menos fuera de allá, y este, cuando pasó tenía ya pagada la renta, para un mes adelantada y todo eso y, pero después le dije, hablé con mi suegro que viniera por la familia, por ella y los dos niños y se los llevó para allá, para atrás, las nueve horas y así igual están otra vez en el pueblo, en la casa de él. AN: Ah, por lo menos ya los apoyan con eso. LGML: Sí, ya pues, ahí no les falta nada, en lo que llego yo. AN: De todos modos, es muy difícil, ¿no? LGML: En lo que llego yo, otra vez empezar de cero, porque prácticamente todas las cosas que tenía se perdieron. AN: Bueno, ¿algo más que nos quieras comentar, Luis Gabriel, de este viaje? LGML: Nada más echarle ganas y seguir para adelante. AN: No hay de otra, ¿verdad? LGML: Sin quitar la mira en Houston, porque está canijo. AN: Bueno, agradecemos la colaboración de Luis Gabriel y esperemos que lo más pronto posible se reúna con su familia. Gracias. LGML: Gracias.